domingo, 31 de marzo de 2013

Principios de la Interpretación Bíblica, Parte III


LA NECESIDAD DE SABER COMO DIOS DECLARA SU VERDAD

En la Biblia hay por lo menos seis tipos de declaraciones: (a) la imperativa, (b) la declarativa, (c) la interrogativa, (d) la condicional, (e) la expectativa, y (f) los relatos de acción. Es mediante el uso de estos distintos tipos de declaraciones que Dios ha comunicado Su mensaje al hombre.

Nadie puede entender la Biblia sin comprender por lo menos algo de estos varios tipos de declaraciones y cómo son usadas en la Biblia. Para ser un buen estudiante de la Biblia uno debe entender: (a) que hay por lo menos seis tipos de declaraciones usadas en la Biblia, (b) que, en cierto sentido, hay algo único en cada una de ellas, y (c) que, a pesar de esa unicidad de cada una de ellas, todas comparten una característica en común usada (a veces) por el Espíritu Santo para mostrar que una acción es obligatoria (o positiva o negativamente) para los hombres hoy.

Un pasaje relevante para considerar. Detengámonos a analizar brevemente un intercambio que hubo entre dos conocedores de la palabra de Dios en un encuentro sin precedentes que se dio como ejemplo para quienes deseamos aprender a manejar con precisión la palabra de verdad: Mateo 4:1-11.

En la primera tentación el diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mat. 4:3). Resistiendo a la tentación Jesús le dijo: “Escrito está: "NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS” (Mat. 4:4).

De modo que, el diablo lo llevó a la ciudad, y poniéndolo sobre el pináculo del templo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA’, y: ‘EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA’” (Mat. 4:6). Resistiendo a la tentación Jesús dijo: “También está escrito: "NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS” (Mat. 4:7). En esta tentación el diablo citó de Salmos. Resistiendo a la tentación Jesús citó de Deuteronomio. Esto constituye una prueba de que para entender un pasaje específico, uno debe: (a) analizar cuidadosamente (en cuanto al significado de las palabras como a su sintaxis) la declaración específica misma, (b) razonar cuidadosamente el contexto inmediato (lo que está inmediatamente antes y después) de la declaración específica bajo consideración, y (c) el contexto remoto (las declaraciones en el resto de la Biblia que son relevantes a la declaración específica bajo consideración).

¿Qué debe concluirse tomando en cuenta lo anterior? De lo anterior debe concluirse que toda la instrucción bíblica es aplicable (relevante) para los hombres hoy (1) en principio o (2) en detalle específico.

(1) Toda la Biblia es relevante en principio para los hombres hoy. Pablo dijo: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16-17). Este pasaje claramente enseña que toda la Escritura es útil para la doctrina. Sin embargo, debe reconocerse que las Escrituras del Antiguo Testamento no son obligatorias en cuando a detalles específicos para los hombres hoy en día. Este es el caso porque el pacto antiguo (incluyendo los Diez Mandamientos, 2 Cor. 3) fue clavado a la cruz (fue anulado, quitado, Col. 2:14). Los hombres que hoy en día son hijos (espirituales) de Dios no son hijos del pacto antiguo sino del nuevo (Gal. 4:21-31). Fue necesario que Cristo quitara el primer pacto (el antiguo) para establecer el segundo (el nuevo) (Heb. 10:9; comp. 8:8-10).

Así que, dos afirmaciones han sido realizadas en este punto: (1) Toda la Escritura es útil para la doctrina y (2) el antiguo pacto ha sido anulado, y de este modo sus estipulaciones específicas (por ejemplo, el ofrecimiento literal de sangre de animales en la adoración a Dios) no constituyen una obligación ni una opción para los hombres hoy.

Si estas dos afirmaciones son verdaderas (y lo son), ¿entonces en qué sentido las Escrituras del Antiguo Testamento tienen relevancia para los hombres hoy? Ellas son relevantes (tienen vigencia—o son obligatorias u opcionales) en principio. El apóstol Pablo dejó claro esto cuando dijo: “Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza” (Ro. 15:4). Muy obviamente, ya que la ley de Moisés (el convenio) fue clavada a la cruz, Pablo no está diciendo que los hombres hoy tengan que aprender y obedecer las obligaciones específicas y las prohibiciones expuestas en la ley. Sin embargo, él quiere decir que ya que el Señor es inmutable (nunca cambia en Su naturaleza básica, Heb. 13:8) al estudiar cómo Dios reaccionó a las actitudes y necesidades de varios hombres descritos en el Antiguo Testamento, los hombres de hoy en día pueden aprender en principio cómo Dios reaccionará a sus actitudes y necesidades bajo el Nuevo Pacto.

Pablo siguió clarificando este tema cuando, refiriéndose a varios eventos de la historia de los israelitas, dijo: “Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron” (1 Cor. 10:6). Luego Pablo también dijo: “Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos” (1 Cor. 10:11).

Los hombres hoy en día no están sujetos a las instrucciones específicas bajo las cuales estaban los israelitas pero de estos pasajes deberían aprender que: (a) Dios nunca, durante el período de vigencia de cualquier pacto, ha tolerado que el hombre rehúse obedecer las instrucciones que Él ha dado a cierto individuo, grupo o nación y (b) que Dios no tolerará el rechazo del hombre a obedecer durante el período del Nuevo Pacto (desde el primer día de Pentecostés seguido a la resurrección de Jesús de entre los muertos hasta que Él vuelva, Hch. 2; 1 Cor. 15; Mat. 28:18-20). Es por esto que en el Nuevo Testamento el Espíritu Santo usa las descripciones de ciertas acciones de varios personajes del Antiguo Testamento para ilustrar ciertas actitudes y acciones que son obligatorias para los hombres hoy en día (a saber, bajo el Nuevo Pacto) (1 Cor. 10:6, 11; Heb. 11).

(2) Aunque es cierto que toda la Escritura es aplicable (relevante en principio) para los hombres de hoy en día, ese no es el caso en asuntos de detalles específicos. Aunque es cierto que todos los hombres hoy en día pueden aprender (principios) de los varios acontecimientos dados en las vidas de personas tales como Adán, Eva, Caín, Abel, Noé, Abraham, de este hecho no debe concluirse que cualquier persona de nuestros días será considerado como alguien obediente a Dios si él o ella (1) Rehúsa comer del árbol en el centro del huerto de Edén, (2) ofrece sacrificio de animales, (3) construye un arca de madera de gofer con las especificaciones de Génesis 6, (4) deja su país para viajar hasta un lugar especificado por Dios mismo, (5) ofrece a su hijo como sacrificio a Dios. Estas instrucciones no aplican en cuanto a su detalle específico a ninguna persona de nuestros días. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Principios de la Interpretación Bíblica, Parte II


Debemos volver a enfatizar que todos los hombres, habiendo sido creados por Dios con mentes inteligentes (capaces de reconocer, observar y considerar apropiadamente la evidencia que Dios les ha dado) están obligados ante Dios a llegar únicamente a las conclusiones que estén garantizadas por la evidencia. Ya hemos indicado que el razonamiento lógico no es la respuesta para todo. La lógica es necesaria para una vida correcta, pero la lógica sola ciertamente no es suficiente para esa vida. El razonamiento correcto tiene su lugar y la emoción también tiene el suyo. Pero tanto el razonamiento como la emoción deben basar su contenido en la revelación de Dios, la Biblia (Jer. 10:23; 2 Tim. 3:16-17). Ni la vida puramente intelectual ni tampoco la vida puramente emocional son adecuadas por sí solas. Ambas son necesarias pero ambas necesitan la revelación de Dios.

Lo que aún queda por hacer. Íntimamente relacionados (y cruciales para el problema total de la hermenéutica bíblica) están los problemas de la lógica los cuales son: verdad, conocimiento y autoridad.

(a)   Verdad. La verdad de Dios (la Biblia) es absoluta (objetiva) y está a nuestro alcance (puede ser aprendida) (Jn. 8:32). La verdad de Dios es necesaria (uno debe conocerla y obedecerla para ser salvo) (Heb. 11:6; Jn. 8:24; 20:30-31), y es exclusiva—es el único camino para llegar a la salvación (Mat. 7:13-14; 21-23; 2 Tes. 1:7-9). La verdad de Dios es poderosa (puede salvar almas, es capaz de transformar la vida terrenal y puede salvar eternamente en el cielo) (Ro. 1.16-17; Mr. 10:28-30; 2 Pe. 1:5-11; Filp. 4:4-7; Apo. 2:10). La verdad es valiosa (uno es sabio cuando paga el precio necesario para creer y obedecer, y es insensato cuando rechaza la verdad por el mundo) (Mat. 16:26; Mr. 9:43-50; Prov. 23:23).

(b)   Conocimiento. Decir que uno posee conocimiento de, digamos, una proposición, un objeto, o un cierto estado de cosas, es decir que se tiene una certeza tal como para que no sea posible estar equivocado acerca de ese tema en particular.

Una afirmación básica del cristianismo es que uno puede saber que, para ser salvo del pecado, debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo. El siguiente argumento es algo repetitivo pero deja claramente establecido cómo uno puede adquirir el conocimiento de la salvación.

1.       Si uno puede saber: (1) Que Dios existe, (2) que la Biblia es Su palabra, y (3) que la Biblia enseña que para ser salvo del pecado uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo, entonces uno puede saber que, para ser salvo del pecado, debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo.

2.       Uno puede saber (1) que Dios existe, (2) que la Biblia es la palabra de Dios, y (3) que la Biblia enseña que para ser salvo uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo. Este es el caso porque Dios es infinito (en bondad, al igual que en todos sus demás atributos) y, por consiguiente, Él no miente (Heb. 6:18; Tito 1:2; 1 Sam. 15:29). Ya que Dios no miente y ya que la Biblia es Su palabra, entonces uno puede saber que lo enseñado por la Biblia es algo verdadero. Ya que este es el caso, entonces cuando uno aprende que la Biblia enseña una cierta proposición (por ejemplo, que para ser salvo uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo), entonces uno puede saber que esa proposición es verdadera.

Así que la Biblia es un medio no sólo para adquirir una “probabilidad” sino para obtener el verdadero conocimiento. Ya que la Biblia enseña que Jesucristo se levantó de entre los muertos (Hch. 2:24; 1 Cor. 15:12-19), entonces los hombres pueden saber que Él se levantó de entre los muertos. No hay posibilidad alguna de que los hombres alguna vez aprendan que Él no resucitó (Hch. 2:14-36; 1 Cor. 15:1-8; 12-19; Ro. 1:4). Este tema es verdaderamente crucial para desarrollar un método apropiado de estudio bíblico.

(c). Autoridad. Para agradar a Dios en nuestras obras y/o en nuestra adoración, se debe hacer únicamente lo que Dios (en Su palabra) autoriza al hombre que haga. Dios nunca le ha permitido al hombre (con aprobación divina) que haga lo que a él (al hombre) le agrada (Heb. 5:8-9; 2 Tes. 1:7-9; 2 Jn. 9-11). Dios nunca le ha permitido al hombre escribir su propia Biblia (La Biblia fue inspirada por el Espíritu Santo, 2 Tim. 3.16-17; 2 Pe. 1:20-21; 1 Cor. 2:9-13). Para agradar a Dios el hombre debe hacer lo que Dios le ha instruido que haga. El hombre no debe hacer lo que Dios no le ha instruido que haga. El hombre no debe añadir a la palabra de Dios (haciendo así lo que Dios no ha autorizado, Deut. 4:2; 1 Cro. 15:1-15; Lev. 10:1-2; 2 Jn. 9-11; Apo. 22:18). El hombre no debe quitarle cosas a la palabra de Dios (dejando así de hacer lo que Dios le ha instruido y/o prohibiendo algunas cosas que Dios le ha permitido hacer al hombre, 1 Tim. 4:1-5). El hombre no debe obligar a otros a hacer lo que Dios no ha mandado a hacer (forzando así a los demás a hacer lo que Dios no les ha requerido, Gál. 2:3-5).

Un ejemplo de esto es cuando Jesús enseñó que el creyente no es salvo hasta que sea bautizado (Mr. 16:16), muchas personas rechazan esa enseñanza simplemente porque ellos sienten que tienen el derecho de afirmar que la salvación precede al bautismo y no lo necesita. Otro caso lo tenemos cuando el Nuevo Testamento autoriza cantar en la adoración a Dios, pero no autoriza el uso de instrumentos mecánicos de música en la adoración, muchos se sienten con la libertad de añadir eso a la adoración. Deberían leer pasajes como Levítico 10:1-2; 1 Crón. 15:1-15 (pasajes del Antiguo Testamento que enfatizan el principio) y 2 Juan 9-11 y percatarse del peligro de estas presuntuosas adiciones.

La Biblia autoriza creer y actuar en estas maneras: (1) Por declaración directa, (2) por implicación, y (3) por ejemplo aprobado de acción.

El cristianismo es la religión de la autoridad bíblica y ésta involucra básicamente lo siguiente: (1) La totalidad de las declaraciones explícitas de Dios (la Biblia entera); (2) la enseñanza implícita de Dios (la cual el hombre debe inferir—mediante el uso apropiado de la lógica—de las declaraciones explícitas de Dios); (3) la objetividad, asequibilidad, necesidad, exclusividad y autoridad de la verdad; (4) el conocimiento de la verdad, y (5) funcionar solamente en la manera en la que Dios lo ha autorizado (por medio de Su palabra, la Biblia). 

domingo, 24 de marzo de 2013

Principios Básicos de la Interpretación Bíblica


¿Qué hay involucrado en cualquier problema de interpretación bíblica? Antes de que alguien pueda ser un buen estudiante de la Biblia (es decir, alguien que interprete con precisión el mensaje de Dios para el hombre), él debe entender que los elementos constituyentes de la situación total  involucrada en la interpretación bíblica (la hermenéutica) son: (1) La evidencia total (la que pretende ser el soporte de las conclusiones que se van a obtener y/o a asegurar. (2) El manejo de esa evidencia, y (3) Las conclusión(es) obtenidas de la evidencia a través de su apropiado manejo.

La importancia de la lógica para el estudiante serio de la Biblia. Aunque el estudio diligente, honesto y dirigido por la oración es esencial para que alguien llegue a convertirse y a mantenerse como un buen estudiante de la Biblia, la lectura sola de la Palabra no es suficiente para garantizar que uno entenderá lo que la Biblia enseña. No es suficiente llegar a memorizar la Biblia entera. Para asegurarse de saber lo que la Biblia dice él debe conocer cuáles son las declaraciones explícitas (las declaraciones que no necesitan deducción para comprenderlas las cuales se encuentran en la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis). Pero luego de aprender lo que la Biblia dice, uno debe aprender lo que la Biblia significa. Esto sólo puede aprenderse únicamente razonando correctamente acerca de lo que la Biblia dice.  En otras palabras, para aprender lo que la Biblia significa uno debe aplicar correctamente los principios de la lógica a la totalidad de las declaraciones que se haya en toda la Biblia.

Sin la lógica habría cosas que no podríamos conocer tales como: (1) Que Dios existe, (2) Que Él es Infinito en sus atributos, (3) que la Biblia es la palabra de Dios, (4) que Jesucristo es el Hijo de Dios, (5) que Él resucitó de entre los muertos y muchas otras convicciones fundamentales del cristianismo. Y es que los hombres han sido exhortados a “examinar” todas las cosas (1 Tes. 5:21). Para ser noble, uno debe investigar en las Escrituras para determinar que lo enseñado es correcto (Hch. 17:11). Esto requiere el uso de la lógica (los principios del razonamiento válido).

La evidencia a tomarse en cuenta. En este estudio utilizaremos el término evidencia como sinónimo con la expresión “el contexto total” y el “contexto total” se va a referir a lo que está compuesto por: (1) la declaración específica bajo consideración, (2) el contexto inmediato de esa declaración, y (3) el contexto remoto de esa declaración. Es importante entender el significado de estas tres expresiones.

(1) La declaración específica. Hay un cierto número de diferentes tipos de declaraciones usadas en la Biblia. Cada una de ellas se usa para mostrar que alguna cosa es esencial (obligatoria) para los hombres hoy. “Declaración específica” se usará para referirse a un solo pasaje (frecuentemente será una sola oración) la cual será puesta bajo consideración de si ésta contiene alguna acción obligatoria para los hombres hoy.

(2) El contexto inmediato. La expresión “contexto inmediato” se va a referir al material inmediatamente antes e inmediatamente después de la declaración específica.

(3) El contexto remoto. La expresión “contexto remoto” se refiere a todo lo que sea relevante (de importancia) en cuanto a la “declaración específica” aparte de la “declaración específica misma” y del “contexto inmediato”.

(4) El contexto total. Esta expresión se refiere a todo lo que involucran las tres partes anteriormente mencionadas: la “declaración específica”, el “contexto inmediato” y el “contexto remoto”.

(5) El manejo de la evidencia. Para interpretar con precisión la Biblia, no es suficiente que simplemente se sepa que la evidencia existe —uno debe interpretar correctamente esa evidencia. Esto significa que uno debe tener algún método, alguna manera de manejar la evidencia.

Básicamente sólo hay dos alternativas en cuanto a cómo escoge alguien reaccionar ante la evidencia: (1) él puede escoger ser alguien racional o, (2) puede escoger ser alguien irracional.

Lo que significa ser racional. La ley de la Racionalidad (algunas veces llamada la Ley de la Razón Suficiente) dice que los hombres deben justificar sus conclusiones con evidencia adecuada. O se puede expresar de esta manera: uno debe llegar solamente a aquellas conclusiones que estén apoyadas por la evidencia. Adicional a esto, quien escoge ser racional debe: (a) afirmar que la verdad es objetiva (no subjetiva) y, de este modo, no cambia por los estados mentales del sujeto que la conoce. (b) afirmar que la verdad objetiva puede ser aprendida, lo cual significa que la verdad no es un misterio al alcance de unos cuantos sino que la misma está disponible y al alcance de todos quienes merezcan encontrarla (Mr. 4:11). (c) afirmar que hay una relevancia vital entre la evidencia y las conclusiones, éstas últimas se obtienen de lo primero. (d) negar que la fe cristiana sea “un salto a la oscuridad” (es decir, ser racionales es negarse a aceptar conclusiones que no estén respaldadas por la evidencia pertinente). (e) afirmar no solamente que los hombres pueden sino que también deben usar la lógica (los principios del razonamiento válido) para poder entender las declaraciones explícitas de la Biblia. (f) afirmar que lo enseñado implícitamente por la Biblia es tan divino y obligatorio como lo que se enseña explícitamente. (g) afirmar que “las Leyes del Pensamiento” (identidad, medio excluido y contradicción) son verdaderas.


#La lógica es el eje del pensamiento crítico y es extremadamente útil para sacar a la luz el error y establecer la verdad.  Hay principios en la lógica y nos gustaría presentarle a Usted las primeras tres leyes de la lógica las cuales son muy importantes:

  1. La Ley de la Identidad. 
  2. La Ley de la No Contradicción. 
  3. La Ley del Medio Excluido. 
     La ley de la identidad establece que A es A.  En otras palabras, algo es lo que es.  Una manzana es una manzana.  Si algo existe tiene una naturaleza, una esencia.  Por ejemplo, un libro tiene una portada y una contraportada con páginas en su interior.  Un automóvil tiene cuatro ruedas, asientos, puertas, vidrios, etc.  Un árbol tiene ramas, hojas, un tronco y raíces.  Esto también significa que cualquier cosa que exista tiene características.  Reconocemos lo que algo es al observar sus características.  Usted sabe que un árbol es un árbol debido a que ve sus ramas, sus hojas, su tronco, etc. 

     Aún más, si algo tiene una identidad, no puede tener otra, ya que ésta es única e individual.  En otras palabras: Si algo existe cuenta con una serie de atributos que son consistentes consigo mismo.  Este algo, no tiene un conjunto de atributos que sean inconsistentes consigo mismo.  Por lo tanto, podemos fácilmente concluir, que un gato no es un paracaídas.  Una manzana no es un automóvil de carreras y un árbol no es una película.

     La ley de la no contradicción nos dice que A no puede ser tanto A y ninguna A al mismo tiempo y en el mismo sentido.  En otras palabras: algo, como una declaración no puede ser al mismo tiempo tanto verdadero como falso y del mismo modo.  Con frecuencia usamos la ley de la no contradicción en discusiones y debates ya que somos capaces de reconocer cuando algo es contrario a sí mismo.  Si le dijéramos a Usted que ayer alguien fue de compras y más tarde le dijéramos que ese alguien no fue de compras, Usted nos corregiría diciéndonos que existe una contradicción.  Una contradicción ocurre cuando una declaración excluye la posibilidad de otra y aun ambas afirman ser verdaderas.  Ya que sabemos que ambas no pueden ser verdad, vemos entonces, una contradicción.  Basados en este principio, podemos concluir, que la verdad no se contradice a sí misma.  Este es un concepto muy importante.  Vamos a repetirlo: "La verdad no se contradice a sí misma."

     La ley del medio excluido dice que una declaración es verdadera o falsa.  Por ejemplo: "El cabello de esa mujer es castaño."  Es verdadero o falso que el cabello de esa mujer es castaño.  Otro ejemplo: La declaración "Estoy embarazado", es verdadera o falsa. Debido a quien escribe esta Lección es un hombre, no es posible que esté embarazado.  Por lo tanto, la declaración es falsa.  Si fuera una mujer, sería posible que estuviera embarazada dadas las condiciones normales del cuerpo de la mujer.  Cuando una mujer se encuentra embarazada, no existe una posición intermedia: Está, o no está embarazada.  La ley del medio excluido es importante ya que nos ayuda a tratar con absolutos y esto es particularmente importante en una sociedad donde el relativismo es promovido y las declaraciones verdaderas son negadas. 


     Por favor, revise estas tres leyes y familiarícese con estas ya que son extremadamente importantes cuando desarrollamos habilidades en el pensamiento crítico. Estas leyes, serán utilizadas a lo largo de las siguientes lecciones. #

Lo que significa ser irracional. Entre un número de cosas que significa ser alguien irracional están las siguientes. Ser alguien irracional es: (a) rechazar la Ley de la Racionalidad—es decir, rechazar la relevancia que tiene la evidencia para la conclusión. (b) renunciar a la posición de ser capaz de dar razones adecuadas (base o fundamento) para la doctrina que uno promueve y defiende. (c) afirmar que la verdad es subjetiva (no el definido cuerpo de verdad objetiva que es la Biblia), esto significaría que cada individuo, en efecto, “crea su propia verdad”. (d) afirmar que las proposiciones compuestas que involucran contradicción lógica pueden ser verdaderas —o que dos proposiciones que se oponen la una a la otra pueden ser ambas verdaderas. (e) afirmar que el uso del razonamiento válido (lógica) es antibíblico. (f) afirmar que ya que la verdad es subjetiva nadie está (o puede estar) realmente equivocado en cuanto a religión y que por consiguiente todas las denominaciones son tan aceptables ante Dios como la iglesia por la cual murió Cristo. (g) afirmar que nadie puede estar seguro de ninguna verdad (conocimiento), lo cual es una contradicción porque estaría afirmando que sabe que nadie puede saber nada. (h) afirmar que nada enseñado por implicación puede ser obligatorio para los hombres hoy en día.

La Biblia demanda que seamos racionales. Es cierto que hay hombres quienes asignan demasiado poder a la lógica y a la razón. La filosofía llamada el “Idealismo” hace esto. Pero ellos no toman en cuenta que la lógica sola no nos puede proveer contenido—ésta sólo puede ayudarnos a decidir con exactitud si la evidencia realmente garantiza una conclusión X.

Sin embargo, la correcta alternativa a este sobre énfasis en la lógica es no rechazar la lógica del todo. La “Logofobia” (temor a la lógica) no es la respuesta correcta al Idealismo. En cambio, la Biblia demanda que los hombres usen la lógica, reconociendo el papel correcto de la razón en conexión con la evidencia bíblica (1 Tes. 5:21). Es claro que en el presente hay algunos que están defendiendo el punto de vista que la lógica (los principios del razonamiento válido) tiene poca o ninguna importancia en los asuntos religiosos. Básicamente, este punto de vista sostiene que la lógica debe eliminarse de los temas espirituales y que la “fe” (un sentimiento que nada tenga que ver con la razón) es la que debe imperar. Pero este es un pervertido concepto que nada tiene que ver con la verdadera fe. Según la explícita enseñanza bíblica la fe está basada en la evidencia que Dios le ha dado al hombre (Rom. 10:17; 1:18-23). La fe bíblica no involucra un “salto a la oscuridad”—es decir, la fe no es la aceptación de una posición para la cual no se cuente con la evidencia adecuada. Ω

sábado, 1 de septiembre de 2012

2 Juan 9, un pasaje abusado


Hacia la conclusión de su segunda epístola, el apóstol Juan escribió: “Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo” (v. 9).

En años recientes, este pasaje se ha convertido en el foco de la tormenta. El significado de este pasaje ha sido distorsionado seriamente— tanto de parte de aquellos en la “izquierda” liberal, o de aquellos en la “derecha” radical.

Una pequeña minoría ha contendido que prácticamente todo desacuerdo acerca del significado de la Escritura cae dentro del alcance de 2 Juan 9 (por ejemplo, la versión de la Biblia que alguien usa, si una congregación puede o no puede tener un refrigerador en el edificio). Un creciente segmento “progresivo” alega que el pasaje está dirigido a la herejía del primer siglo que se oponía a la enseñanza que Jesús había venido “en carne” a la tierra.

Típico de este último punto de vista es un ensayo titulado: “2 John 9 And Christian Fellowship” [2 Juan 9 y la Comunión Cristiana] que apareció en el libro “The Peaceable Kingdom” [El Reino Pacífico] (Abilene, TX: Restoration Perspectives, 1993, pp. 71-92). Este volumen tiene como autor a Carroll D. Osburn, un profesor de Biblia de la Abilene Christian University.

Osburn carga contra la manera tradicional en la cual algunos han apelado a este pasaje “para eliminar de la comunión a cualquiera que está en desacuerdo con ellos” convirtiéndole en una “pesadilla hermenéutica”. Uno puede verse inclinado a estar de acuerdo si ese “cualquiera-con-el-que-esté-en-desacuerdo” representa una realidad. El problema es que Osburn, y quienes lo acompañan en su mentalidad “hermenéutica”, desaprueban que este pasaje tenga alguna aplicabilidad a su ambigua agenda de extender la comunión a varios cuerpos sectarios de la “Cristiandad”.

El profesor deja claro que, a su juicio, la prueba para la comunión cristiana es sencillamente la convicción que “Cristo es el Hijo de Dios” (p. 90). Asuntos tales como la observación semanal de la Cena del Señor, el uso de música instrumental en la adoración, el dogma del premilenialismo, o aquel asunto de si el bautismo es “para” o es “por” el perdón de pecados, son asuntos que no tienen ninguna consecuencia seria según él. Él le abriría de par en par las puertas de la comunión cristiana a aquellos que se suscriben a cualquiera de estas nociones. ¡Y él es un maestro de jóvenes!

El Texto
Consideremos algunos elementos de 2 Juan 9.

1.       El término “todo el que” significa todos y cada uno (comp. Jn. 3:16; Apo. 22:18).

2.       “Se desvía” (proagon) significa “tomar la delantera, desviarse” (F. W. Danker, Greek –English Lexicon, 2000, p. 864). La forma en tiempo presente sugiere un movimiento persistente en dirección equivocada.

3.       “No permanece” (tiempo presente) refleja el lado negativo de la digresión. Ir más allá es no permanecer, dentro del límite prescrito.

Luego está la frase controversial “la enseñanza de Cristo”. El punto principal de la contención involucra el significado de tou Christou, “de Cristo”. En el Testamento en griego, la frase está en el caso genitivo, el cual, generalmente, es visto como el caso de “posesión”. Sin embargo, el asunto es más complejo, ya que el genitivo es más “elástico” que cualquier otro caso griego, conllevando un amplio rango de relaciones semánticas (Daniel Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics, Zondervan, 1996, pp. 74-75). Wallace presenta una lista de no menos de 33 usos del genitivo en el Nuevo Testamento.

La batalla se ha mantenido principalmente en si el genitivo de 2 Juan 9 es “objetivo” o “subjetivo”. Si se toma como objetivo, la frase significa “la enseñanza acerca de Cristo”. Si se ve como  subjetivo, el sentido es “la enseñanza que es de Cristo”, es decir, la que viene de parte de Él. La realidad es ésta, aquí hay una forma del genitivo, llamada el “genitivo plenario”, el cual abarca tanto el sentido objetivo como el subjetivo. Por ejemplo, la frase “la revelación de Jesucristo” (Apo. 1:1) es una revelación acerca de Cristo y de parte de Cristo (Wallace, 119-121).

Cualquier estudiante serio del Nuevo Testamento griego sabe que esta cuestión no es tanto una cuestión de gramática, más bien es un asunto de exégesis (vea A.T. Robertson, Historical Grammar, Hodder & Stoughton, 1919, p. 499). En otras palabras, el contexto será el factor decisivo para proveer dirección en la interpretación de la frase.

En el proceso de la exégesis bíblica, el término “contexto” se emplea en dos sentidos. Tiene que ver con lo que rodea inmediatamente a un cierto pasaje, y también se relaciona con la enseñanza general de la Escritura acerca del tema bajo cuestión.

Osburn concede que algunos de los más respetables eruditos en griego están convencidos que el genitivo en 2 Juan 9 es subjetivo, es decir, que indica la enseñanza que viene de parte de Cristo. Él menciona los nombres de A. T. Robertson, B. F. Wescott y A. E. Brook. Pudo haber añadido a J. H. Thayer, G. Abbott-Smith. Edward Robinson, John Stott, R. C. H. Lenski y a un hueste de nombres más. El difunto J. W. Roberts observó: “Indudablemente la mayoría de los comentaristas están de parte del genitivo subjetivo” (The Letters of Johnk, Sweet, 1968, p. 164).

Pero hay un asunto crucial. ¿Hay algo— sea en la Escritura o en la lógica —que pudiera guiar a alguien a la conclusión de que él debe creer  en la enseñanza “acerca de Cristo”, es decir, que Jesús vivió en la tierra como “humano”, pero que es libre de estar en desacuerdo con la “enseñanza que dio Cristo”, por ejemplo, sus instrucciones en cuanto a la adoración, el plan de salvación, su escatología, etc.? ¿Tiene esto algún sentido? Y sin embargo, Osburn alega que una aplicación de 2 Juan 9 a esos temas refleja una disposición “sectaria” (p. 73).

Implicaciones lógicas
Si la expresión “la enseñanza de Cristo” en 2 Juan 9 es exclusivamente una advertencia acerca de negar “la doctrina de la encarnación”,  es decir, la verdad de que “Jesucristo vino en carne” (Osburn, pp. 82-83), la siguiente conclusión es la que debe seguir. Los Testigos de Jehová, los Unitarios, y una amplia variedad de modernistas no deben ser excluidos de la comunión cristiana, porque todos estos concuerdan con la idea que Jesús de Nazaret vivió en carne. La Watchtower argumenta que “él no era más que un ser humano perfecto”, pero ellos no repudian Su naturaleza humana.

Hasta los modernistas creen que un hombre llamado “Jesús” vivió hace algunos siglos y que en “algún” sentido él era divino. Sin embargo, ellos niegan que Él haya nacido de una virgen, que hizo milagros, o que se levantó de entre los muertos. ¿Por qué sería más grave negar la naturaleza humana de Cristo que repudiar las evidencias de su esencia divina?

Pero el hermano admite que rechazar que “Jesús es el Señor” está incluido en esta advertencia. ¿Cómo llega él a esa conclusión? Él va más allá de 2 Juan 9 e importa material de 1 Juan (2:22; 4:2, 15) para apoyar su argumento (p. 88). Muy bien, las comparaciones son una metodología legítima. Sin embargo, difícilmente son consistentes para Osburn debido precisamente a que él las critica en otros (pp. 74ss) quienes han apelado a ellas en cuanto al uso del genitivo subjetivo en relación con “la enseñanza” del Señor en el registro del evangelio según Juan, y en el libro de Apocalipsis (vea Jn. 7:17; 18:19; comp. 1 Jn. 1:5; Apo. 2:14-15).

El problema con estos hermanos no es la gramática; es el “corazón”. Han abandonado el ideal de restaurar el cristianismo primitivo. Anhelan la fraternización con las sectas, y quieren arrastrar a toda la hermandad con ellos. Pero muchos se niegan a permitirlo. ¡Qué crezca ese número! Ω

miércoles, 29 de agosto de 2012

El Movimiento Baha'i


Uno de los movimientos religiosos de rápido crecimiento hoy es el grupo Baha’i. Originándose en Irán en 1844, este culto se ha establecido en miles de lugares alrededor del mundo.

El fundador de este movimiento fue Mirza ‘Muhammad, quien afirmaba ser el predecesor de alguien que sería conocido como el gran Maestro Mundial. Este Maestro, supuestamente, sería el santo profeta mediante el cual se comunicaría la más reciente revelación de la Fuente Divina. Él uniría a la familia humana en una conglomeración sincrética de varios pueblos, e inauguraría una era de paz.

En 1863, un hombre llamado Mirza Husayn ‘Ali anunció que él era el Gran Maestro. Adoptó el nombre de Baha’u’llah (la gloria de Dios), del cual se deriva el término Baha’i. Después de la muerte de Baha’u’llah en 1892, la organización fue dirigida por su hijos mayor durante los siguientes veintinueve años. Él, a su vez, fue sucedido por un nieto que guio al movimiento hasta 1957. Desde entonces, el culto Baha’i ha sido gobernado por un grupo llamado “Las Manos de la Causa”, con sus cuarteles generales ubicados en Haifa, Israel.

La organización Baha’i es antibíblica desde diversos puntos de vista.

1.       El Baha’ismo niega la unicidad de Jesús de Nazareth como Hijo de Dios. El Nuevo Testamento enseña que Cristo es el “Unigénito” del Padre. La palabra griega para “unigénito” es monogenes, un término utilizado con referencia a Cristo para indicar que “Él era el único representante del Ser y carácter de Aquel que lo envió” (Vine 1939, 140). Sin embargo, Baha’u’llah ¡alegaba que Cristo era sólo una de las manifestaciones de Dios! Y contendía que él era la más reciente de estas manifestaciones.

2.       Cristo declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn. 14:6). El Señor derramó su sangre por la iglesia (Hch. 20:28; Ef. 4:4; 1:22, 23), y Él es Salvador exclusivamente de ese cuerpo (Ef. 5:26). Sin embargo, los devotos de la filosofía Baha’i pretende unificar todas las religiones sobre la base del compromiso doctrinal, y a expensas de la clara enseñanza de Cristo. Supuestamente, los abogados de este sistema respetan la enseñanza de Jesús, Muhammad, Baha’u’llah, y de todos los grandes “profetas”.

3.       El Hijo de Dios enseñó que sólo la verdad puede librarlo a uno del pecado (Jn. 8:32), y la verdad está contenida en las palabras que vinieron de Dios a través de Cristo, y a través de sus embajadores inspirados (Jn. 17:8, 17; Lc. 10:16). El Nuevo Testamento, sellado por la sangre del Salvador (Mat. 26:28) contiene esa revelación, y éste era la comunicación final de Dios para la humanidad (Judas 3). El Baha’ismo aboga por el subjetivismo, asegurando que “la verdad es continua y relativa, no final y absoluta”. Este sistema de confusión no puede ser de Dios (1 Cor. 14:33).

4.       El Baha’ismo repudia la doctrina del Nuevo Testamento de un regreso visible y audible de Cristo para juzgar al mundo (Mat. 25:31ss; 1 Tes. 4:16; 2 Tes. 1:7-9). La doctrina del culto Baha’i contiende que las profecías con respecto a la venida de Cristo fueron cumplidas con la llegada de Baha’u’llah. Tal teoría, desde luego, está falta de cualquier evidencia.

El movimiento Baha’i es una gran desviación de la revelación bíblica. Este sistema debe recibir oposición. Sus sinceros discípulos deben ser confrontados con la verdad que está en Cristo Jesús. Ω

BIBLIOGRAFIA
Vine, W. E. 1939. Expository Dictionary of New Testament Words. Vol. 3. London, England: Oliphants.

jueves, 23 de agosto de 2012

¿La 'liberación' de la mujer o la palabra de Dios?


Cada movimiento significativo dentro de la sociedad eventualmente se hará sentir en la iglesia. El fenómeno de la “liberación de la mujer” no es la excepción. En la iglesia hay quienes están clamando que las mujeres deben tirar el yugo de la dominación del hombre y reclamar su merecido lugar en el cuerpo de Cristo. Algunos están aseverando que las mujeres pueden ser ancianas, predicadoras y líderes en la adoración pública.

Ha habido dos abordajes básicos a este problema: algunos han adoptado una postura completamente infiel al aseverar que ciertos “pasajes difíciles” en el Nuevo Testamento son simplemente  el resultado de los prejuicios farisaicos y rabínicos los cuales reflejan el trasfondo ignorante del primer siglo, y por eso, no son autoritativos para la iglesia hoy. Otros, intentando asumir una posición más conservadora, alegan que hay base bíblica para la igualdad femenina en los roles del liderazgo.

Sin embargo, es responsabilidad de esta presentación demostrar que no hay autoridad bíblica para tener ancianas, predicadoras o mujeres líderes en la adoración.

Primero, no debería ser necesario que se esfuerce uno en enfatizar que ninguna mujer está autorizada para servir como anciana, la Biblia es muy clara en este asunto. El anciano debe ser “marido (Griego, aner— un varón como opuesto a una mujer; Arndt y Gingrich, 65) de una sola mujer” (Tito 1:6; 1 Tim. 3:2). Las “ancianas” (presbuteras) de 1 Tim. 5:2 (comp. Tito 2:3) son simplemente mujeres que habían envejecido en contraste a las que eran jóvenes (neoterous), y no líderes de la iglesia.

Segundo, el Nuevo Testamento no autoriza que una mujer ministre (en la adoración pública); por el contrario, lo prohíbe afirmativamente. Quizá la manera más efectiva de abordar este asunto sea examinar algunos de los argumentos que circulan actualmente en apoyo de las mujeres como predicadoras.

Las mujeres del Nuevo Testamento profetizaban (Hch. 2:18; 21:9; 1 Cor. 11:5).
Se asume que profetizar era predicar, por eso según esto las mujeres del primer siglo predicaban. La palabra “profetizar” viene de la raíz griega pro (antes) y phemi (hablar). Es un término muy general y puede significar “enseñar, refutar, reprobar, amonestar, reconfortar” (Thayer 1958, 553; comp. 1 Cor. 14:3). Ésta puede simplemente sugerir la idea de “dar gracias y alabar a Dios” (1 Crón. 25:3). El significado de la palabra en cierta situación debe ser determinada por el contexto como también por el resto de información que nos dan las Escrituras.

Pablo limitó el alcance de la predicación de la mujer cuando escribió: “Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada” (1 Tim. 2:12). La conjunción negativa oude (ni), tiene aquí una fuerza explicativa, revelando que el tipo de enseñanza prohibida por el apóstol es aquella que asume dominio sobre el hombre (Lenski, 563).

Ciertamente las mujeres pueden enseñar (comp. Tito 2:3); ellas pueden, en cierto modo, enseñar aun a los hombres. Hay una enseñanza recíproca cuando cantamos (Col. 3:16), privadamente, en compañía de su esposo, Priscila estaba involucrada en enseñar a Apolos (Hch. 18:26). Pero una mujer no puede asumir la posición de maestra, con el hombre subordinado a una posición de estudiante, sin violar un mandamiento del Nuevo Testamento.

¿Era Febe una Diaconisa?

Basándose en Rom. 16:1-2, algunos contienden que

1.       Febe era una ministra en la iglesia (diaconisa);

2.       La iglesia debía “ayudarla”, implicando su autoridad sobre la iglesia;

3.   Ella había sido una gran “ayuda” (prostatis) para muchos, “implicando con esto autoridad, disciplina y supervisión”.

Con todo esto se alega que aquí hay una muestra que Febe era una líder-predicadora en la iglesia primitiva.

Sin embargo:

1.       La palabra “diácono”  simplemente significa “siervo” (Mat. 23:11; Jn. 2:5, etc.) y cualquier adjudicación oficial al término debe ser demandada por el contexto, como en Filp. 1:1 y 1 Tim. 3:8).

2.       El hecho que los santos sean aconsejados a “ayudar” a Febe non implica que ella tenía autoridad sobre ellos. La palabra griega paristerni significa “venir en ayuda de, ayudar, permanecer al lado de” (Arndt y Gingrich, 633). Cuando Pablo dijo: “Pero el Señor estuvo conmigo (pareste)” (2 Tim. 4:17), ¡seguramente no estaba asegurando que él estaba ejerciendo autoridad sobre Cristo!

3.       La palabra prostatis (ayudador) no implica supervisión. Si así fuera, ¡entonces Febe ejercía autoridad sobre Pablo, pues ella lo había ayudado así como también a muchos otros! Aunque se encuentra sólo aquí en el Nuevo Testamento, el término, el cual puede connotar simplemente brindar asistencia, se usa en una carta del tercer siglo a. C. de un hijo para su padre (la forma verbal): “No habrá nada más importante para mí que cuidarte por el resto de tu vida, en un modo digno de ti, y digno de mí” (Moulton y Milligan 1963, 551).

Evodia y Síntique
En Filipenses 4:2-3, Pablo comenta que Evodia y Síntique “laboraron” con él en el evangelio; él las llama, junto con otras personas, sus “colaboradoras”. Otra vez, se supone que se necesita una posición de autoridad comparable con la del apóstol. Sin embargo, se dice que los cristianos somos “colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:9); ¡obviamente esto no significa que ellos estaban autorizados a actuar como Deidad! Incontables damas cristianas han asistido a los predicadores del evangelio sin ellas mismas ser predicadoras públicas.

¿Junia una apóstol?
Se dice que Junia (RV), una mujer, era una apóstol y que ciertamente ocupaba un lugar de autoridad en la iglesia primitiva (Rom. 16:7).

En primer lugar, en el texto griego el nombre Junian (en el caso acusativo—sin que el género del nombre sea evidente); podría ser Junia (femenino) o más probablemente Junias (masculino). Orígenes, un escritor del tercer siglo d. C. lo consideraba una referencia a un hombre (Lightfoot 1957, 96).

Pero en segundo lugar, ni siquiera es cierto que Junias sea identificado aquí como un “apóstol”. La frase “que se destacan entre los apóstoles” es traducida por Zahan “afamados, mencionados con honor por los apóstoles” (418) dando el sentido de ser bien conocidos por los apóstoles, lo contrario a que ellos mismos fueran apóstoles.

En tercer lugar, la palabra “apóstol” se usa ocasionalmente en la Biblia en un modo no técnico para indicar un mensajero. Jesús dice que un “enviado” (apostolos) no es más grande que quien lo envía (Jn. 13:16). La palabra no necesariamente implica a alguien que tenga dominio sobre otro, ni siquiera a un predicador.

¿Qué podemos decir acerca de las profetisas en el Antiguo Testamento?
Algunos argumentan que la amonestación de Pablo a que las mujeres estén sujetas está limitada por la expresión “como dice también la ley” (1 Cor. 14:34), y ya que la ley permitía a las profetisas (como en el caso de Miriam, Hulda y Ana), y aun a juezas (Débora), así también la predicación femenina es permisible en la iglesia hoy.

Sin embargo:

1.       Cuando Miriam profetizó lo hizo seguida de “todas las mujeres” que con panderos iban detrás de ella (Éx. 15:20), y no hay evidencia de que le haya predicado a los hombres.

2.       Aunque Hulda fue una profetisa, el solitario registro de su profecía se da en el marco de un grupo de hombres que vienen a ella para que les comunique privadamente la voluntad del Señor (2 Re. 22:14ss; 2 Cr. 34:22ss). Es imposible encontrar predicación pública aquí.

3.       Ana era una profetisa que “nunca se alejaba del templo” (Lc. 2:36-38). Al describir el templo, Josefo (Guerra de Los Judíos 5.5.2) dice “había una partición construida para las mujeres” la cual las separaba de los hombres; ese era “el lugar apropiado donde ellas debían adorar”. No puede demostrarse que ella predicaba públicamente a una audiencia mixta.

4.       Débora era una profetisa para el pueblo montañoso de Efraín, pero no hay indicativo que ella proclamase públicamente el mensaje de Dios a las multitudes; por el contrario, “los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio” (Jue. 4:5). Ella daba juicio profético “como madre en Israel” (5:7). El hecho que ella juzgara a Israel es un dramático comentario de la debilidad enfermiza de los hijos de Israel durante este período, y el canto de Débora (capítulo 5) lamenta esta deplorable condición. Esta no era más que una de aquellas situaciones en las que Jehová adaptó su obra a la debilidad de Israel (comp. 1 Sam. 8:9; Mat. 19:8).

¿Es 1 de Corintios 14:33 aplicable hoy?
Quizá un comentario adicional con respecto a 1 Corintios 14:33 sea útil. ¿Puede utilizarse este contexto para oponerse a las mujeres que predican en público hoy?

Un punto de vista contiende que esto no puede ser. Se alega que las consideraciones contextuales indican que la reunión contemplada en 1 Corintios 14 no es comparable a ninguna realizada por la iglesia hoy, y por eso, estos versículos no aplican a las asambleas actuales de la iglesia (Woods 1976, 106-112).

Un punto de vista más razonable el cual también reconoce que 1 Corintios 14 tiene que ver primordialmente con una situación única, a saber, la recepción de los dones espirituales, ve a Pablo enunciando aquí esencialmente el mismo principio expuesto en 1 Tim. 2:12ss.

H. P. Hamann escribe

Si tenemos al mismo escritor en ambas cartas escribiendo acerca del mismo tema, tenemos el derecho a que un texto nos explique el otro, y especialmente el de permitir que el más claro o más definido arroje luz sobre el menos preciso. Así que 1 Tim. 2 es la clave para entender 1 Cor. 14 (1976, 8).

El profesor Hamann ve estos dos textos como paralelos.

Lo que es seguro es que 1 Corintios 14:33ss no brinda ningún apoyo a la noción de mujeres predicando a audiencias mixtas. Eso no está autorizado en ninguna parte de las Escrituras.

Los varones están designados para liderar las asambleas de adoración
Finalmente, el Nuevo Testamento aclara que son los varones quienes deben guiar los actos de adoración en las asambleas donde estén presentes ambos sexos.

En 1 Timoteo 2:8, Pablo instruye: “Los hombres (andras—plural acusativo de aner; varones solamente) oren en todo lugar”. Ahora, ciertamente las mujeres pueden orar (1 Corintios 11:5)—sería difícil negarles que puedan orar en cualquier parte; sin embargo, hay un sentido en el cual solamente los hombres pueden orar en todo lugar. Obviamente, es dirigiendo las oraciones en grupos mixtos lo cual está confinado a la esfera del hombre.

Comentando acerca de este versículo, un destacado erudito en griego ha dicho bien: “Los ministros de la oración pública deben ser los varones de la congregación, no las mujeres” (White 1956, 106). Por supuesto que el mismo principio aplica igualmente a los demás actos de adoración pública.

Se ha puesto de moda decir que la enseñanza de Pablo en cuanto a la subordinación femenina estaba motivada por la cultura de aquellos días— algo similar a las instrucciones referentes a la esclavitud. Y, se alega que como el Nuevo Testamento tiene las semillas de la abolición de la esclavitud, de la misma manera éste contiene las semillas de la eventual igualdad total de la mujer con el hombre en la vida de la iglesia.

El paralelismo alegado simplemente no es válido. En los cuatro contextos principales donde Pablo discute las relaciones hombre-mujer (1 Cor. 11:2-16; 14:33b-35; Ef. 5:22-23; 1 Tim. 2:8-15), el principio de sujeción, como también su aplicación a situaciones específicas, están basados en hechos específicos de la historia del Antiguo Testamento, y no en la cultura.

(Nota: Algunos contienden que el principio de 1 Corintios 11:2-16 es obligatorio hoy, pero no la aplicación específica de Pablo (Roberts 1959, 183ss), mientras otros creen que tanto el principio de sujeción como su aplicación específica son requerimientos para hoy también (Jackson 1971).

Aunque es importante estudiar la cultura antigua para entender mucho mejor la Biblia, eso no debe ser un factor primordial en la interpretación. Sustituir la declaración expresa de un apóstol con la cultura es convertir la exégesis en eiségesis (Sproul 1976, 13ss).

Comentarios concluyentes
Es lamentable que se tenga que prestar tanta atención al lado negativo de este tema, pero tal parece que siempre será necesario debido al error prevalente que circula en la actualidad. El Nuevo Testamento abunda en ejemplos de mujeres piadosas quienes, consistentes con sus roles asignados, sirvieron a su Señor con dignidad y honor. Sí, ¡mujeres cuyos nombres todavía serán mencionados con admiración mucho después que las feministas de hoy día ya se hayan ido y sean olvidadas!

Las mujeres de Dios hacen una contribución vital al reino de Cristo en la tierra. Sea perseverando en la oración (Hch. 1:14), haciendo buenas obras y caridad (Hch. 9:36), mostrando hospitalidad (Hch. 12:12; 16:14; 1 Tim. 5:10), enseñando la palabra en armonía con la autoridad divina (Hch. 18:26; Tito 2:3,4), siendo buenas esposas (Prov. 31:10ss), criando hijos piadosos (2 Tim. 1:5; 3:14,15), o cumpliendo otras varias tareas encomiables, ¡levantémonos y llamémoslas “bendecidas”! ¡Y que sus nombres se multipliquen! Ω

BIBLIOGRAFIA
  • Arndt, William and F. W. Gingrich. 1967. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. Chicago, IL: University of Chicago Press.
  • Brown, Colin, ed. 1976. The New International Dictionary of New Testament Theology. Vol. 11. Grand Rapids, MI: Zondervan.
  • Bruce, A. B. The Expositor’s Greek Testament. Vol. 1. W. Robertson Nicholl, ed. Grand Rapids, MI: Eardmans.
  • Edersheim, Alfred. Marriage Among The Ancient Hebrews. The Bible Educator. Vol. 4. E. H. Plumptre, ed. London, England: Cassell Petter & Galpin.
  • Edersheim, Alfred. 1957. Sketches of Jewish Social Life in the Days of Christ. Grand Rapids, MI: Eerdmans.
  • Hamann, H. P. 1976. The New Testament and the Ordination of Women. The Christian News, March 1.
  • Hurst, John F. History of the Christian Church. Vol. 1. New York, NY: Eaton & Mains.
  • Jackson, Wayne. 1971. A Sign of Authority. Stockton, CA.
  • Lenski, R. C. H. 1961. The Interpretation of St. Paul’s Epistles to the Colossians, to the Thessalonians, to Timothy, to Titus, and to Philemon. Minneapolis, MN: Augsburg Publishing House.
  • Lewis, Jack P. The New Smith’s Bible Dictionary. Reuel Lemmons, reviser. Garden City, NY: Doubleday & Co.
  • Lightfoot, J. B. The Epistle of St. Paul to the Galatians. Grand Rapids, MI: Zondervan.
  • Moulton, James and George Milligan. 1963. The Vocabulary of the Greek Testament. London, England: Hodder and Stoughton.
  • Pratt, D.M., The International Standard Bible Encyclopedia, James Orr, ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1939), Vol. V.
  • Roberts, J. W. 1959. Restoration Quarterly, Vol. 3, No. 4, 4th Quarter.
  • Sproul, Robert C. 1976. Controversy at Culture Gap. Eternity, May.
  • Thayer, J. H.. A Greek-English Lexicon of the New Testament. Edinburgh, Scotland: T. & T. Clark.
  • White, Newport J. D. 1956. The Expositor’s Greek Testament. Vol. 4. Grand Rapids, MI: Eerdmans.
  • Woods, Guy N. 1976. Questions and Answers – Open Forum. Henderson TN: Freed-Hardeman College.
  • Zahn, Theodor, Introduction to the New Testament I (Edinburgh: T. & T. Clark, 1909), Vol. 1.

jueves, 16 de agosto de 2012

¿Puede una mujer cristiana enseñar a jóvenes varones bautizados?


¿Es pecado para una mujer enseñar a niños una clase bíblica, específicamente si éstos han sido bautizados en Cristo?

Esta pregunta surge frecuentemente de parte de algunos cristianos sinceros, quienes desean servir al Señor correctamente y respetar el rol que Dios ha asignado a la mujer en la iglesia. Desafortunadamente, algunos han comprendido mal la instrucción del Nuevo Testamento concerniente a este asunto. En algunas ocasiones, este celo mal dirigido ha creado dificultades no pequeñas.

El pasaje clave sobre el cual gira esta cuestión es 1 Timoteo 2:12

Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada”.

Para poder comprender el alcance de este texto es necesario que enfoquemos nuestra atención en la palabra “hombre”.

A la mujer cristiana se le prohíbe, en algún sentido,  enseñar o ejercer autoridad sobre el hombre. El texto griego sugiere que “enseñar” bajo ciertas circunstancias puede ser un acto de “autoridad”.

Para nuestra presente consideración, se dará especial atención al término “hombre” ya que se encuentra en este contexto. La palabra griega es aner. En primer lugar, a diferencia de la palabra genérica anthropos, la cual incluye tanto hombres como mujeres (comp. 1 Tim. 2:1, 4), aner es un término generalmente restringido a los varones (comp. 1 Tim. 2:8). Vea, por ejemplo, Hechos 8:12 y 17:12, donde la palabra se usa en contraste con mujeres.

Segundo, aner se usa para distinguir a un adulto de un niño (vea J. H. Thayer, Greek-English Lexicon of the New Testament, Edinburgh: T.&. T. Clark, 1958, p. 45).

Observe que aner  se usa en contraste con “niños” en Mat. 14:21 y 15:38. Aquí “niños” (paidion) se refiere a los más jóvenes, generalmente “por debajo de la edad de la pubertad” (F.W. Danker,et al.Greek-English Lexicon of the New Testament, University of Chicago, 2000, p. 749). Pero Thayer representa a los “niños” de los dos pasajes como “parcialmente crecidos” (p. 473).

Pablo contraste “hombre” con “niño” (nepios) en 1 Corintios 13:11. Nepios generalmente significa un “chico joven”, pero el término también puede aplicar a alguien que es sencillamente un “menor”, es decir, aquel que no ha alcanzado la edad legal (comp. Gál. 4:1-2). En esta conexión J. Baur describe aner como el “hombre maduro” (Horst Balz and Gerhard Schneider, eds., Exegetical Dictionary of the New Testament, Zondervan, 1990, p. 99). Es claro ver que hay cierto tipo de flexibilidad en el uso de estas palabras.

Aquí hay otro punto de consideración. A Jesús se le consideró un “niño” (país) cuando tenía doce años (Lc. 2:43), y Él aún estaba “sujeto” (hupotasso, presente, medio, es decir, Él mismo se sometía) tanto a su padre como a su madre (2:51). Obviamente el Señor, a la edad de doce años, aunque ya se involucraba en los “negocios de Su Padre” (v. 49), no creía que era inapropiado estar bajo la autoridad de Su madre. Es ridículo creer que una madre ya no tiene autoridad sobre su hijo porque éste ya tiene 10 ó 12 años, y aun cuando es adolescente. Mi madre nunca hubiera aceptado esa teoría. ¡Ni yo! ¡Aún vivo bajo su techo!

Uno debe recordar este punto también. La prohibición de Pablo en 1 Timoteo 2:12 no es simplemente que una mujer no deba ejercer autoridad sobre un hombre cristiano, en lugar de eso, ella no debe funcionar inapropiadamente como una figura de autoridad sobre el “hombre”. ¡Punto!

En vista de la estricta aplicación de este pasaje que hacen algunos, una mujer no podría enseñar ninguna clase donde estuvieran varones de ningún tipo— sean cristianos o no— si todos deben ser considerados como hombres.

No veo ningún problema en que una mujer enseñe una clase bíblica donde los estudiantes son jóvenes— estén o no bautizados. Ω