sábado, 18 de abril de 2020

PREGUNTA: “¿La ‘adivina de Endor’ realmente llamó a Samuel de entre los muertos, o ella engañó a Saúl con ilusionismo?”


Ninguna de las dos. No obstante, indudablemente Samuel apareció desde el mundo espiritual, y conversó con Saúl en aquella ocasión. Saúl, rey de Israel, fuera de la gracia de Dios y del favor del hombre, habiendo abandonado a Dios y siendo abandonado por Él, busca ayuda en una fuente que antes él había tratado con todo el desprecio: una mujer con “un espíritu familiar”—una bruja. La profundidad de su desesperación se puede notar en el hecho de que por su propia orden muchos de los que practicaban el arte de la brujería y cosas semejantes, habían sido castigados con la muerte, debido a su mala influencia sobre el pueblo; y ahora, al no tener a quién recurrir en la tierra, recuerda al buen Samuel cuya sabiduría él había descartado en vida, ¡y ansiaba un consejo suyo! Y, para obtenerlo, busca ayuda de una bruja. Qué sorprendente ironía hay en esto. El que había expulsado a todos de la tierra, o había provocado que murieran, ahora consulta a uno de ellos para que le brinde la ayuda que ni Dios ni el hombre le podían dar. Además, también hay una fuerte ironía en el hecho de que él anhela una oportunidad más para escuchar las palabras de su amigo y consejero de aquellos días más felices. Cuán frecuentemente vemos esta situación en nuestro día a día. Ciertamente es una de las grandes tragedias de la vida que las palabras de bien y los consejos muchos las valoran cuando ya no está disponible.

La mujer hizo su encantamiento usual, lo común en esas sesiones, y Samuel apareció. Que esa fue una aparición real y no una aparición lograda con ilusionismo por la mujer, es claro por el hecho de que ella no esperaba que apareciera Samuel y, por consiguiente, no estaba preparada en lo absoluto para ese suceso. ¡Es claro en la narrativa que Saúl tenía más fe en la capacidad de ella para invocar a Samuel, que ella misma! Samuel realmente apareció; esta aparición no se dio ni por los poderes de la mujer, ni por la agencia de Satanás; fue una aparición real con el propósito de reprender tanto a la mujer como a Saúl.

La prueba positiva e irresistible del milagro, porque eso fue, se ve en el mensaje que Samuel entregó a Saúl en esa ocasión: “Además YHVH entregará a Israel contigo en manos de los filisteos, y mañana tú y tus hijos estaréis conmigo” 1 Samuel 28:19). Adicional al anuncio del final del reino de Saúl, Samuel hizo dos predicciones: (1) los filisteos triunfarían en batalla contra Israel; (2) Saúl y sus hijos morirían al día siguiente de esa entrevista. Estos detalles ni la mujer, ni Satanás ni sus agentes los podían saber y, por lo tanto, debieron darse por inspiración. Así que Samuel realmente vino ante Saúl, no por brujería, sino por intervención divina y, por ende, el relato puede considerarse como una descripción auténtica de lo que aconteció ese día.

viernes, 17 de abril de 2020

PREGUNTA: “Dios le dijo a Moisés: ‘Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto’ (Éx. 7:3). ¿Por qué Dios hizo esto? Y en vista de esto, ¿por qué Dios instruye a Moisés a exigir que faraón liberara a los hijos de Israel de la esclavitud si Él había endurecido el corazón del rey en contra de esto? Se dice en Éx. 8:15 que faraón endureció su propio corazón. Si Dios lo hizo, ¿por qué dice que faraón lo había hecho? Por favor, armonice estas declaraciones”.


La verdad, cualquier verdad, toda verdad, siendo parte de un todo armonioso, nunca está en conflicto consigo misma. Así que, cuando nos confronta un caso donde pareciera existir un choque entre la verdad y la justicia, no es más que simple justicia concluir que la dificultad sólo aparenta serlo y que esta se puede resolver por medio de un estudio cuidadoso de los términos utilizados y de las circunstancias involucradas en el tema en cuestión. En vista del hecho que la enseñanza uniforme de las Escrituras conduce a la conclusión de que Dios nunca motivaría a una persona a violar su enseñanza y luego castigarla por hacerlo, se debe seguir que hay una explicación que es consistente con los tratos de Dios con el hombre, y que al mismo tiempo exhibe la veracidad de la declaración hecha.

Moisés, el agente de Jehová, fue enviado ante el faraón con la demanda de que al pueblo de Israel se le permitiera abandonar la tierra de Egipto e ir al desierto a adorar al Señor. Se proveyó de amplia evidencia al monarca de la autenticidad de la misión de Moisés, y del ejercicio del poder de Dios que lo respaldaba. Esto debió ablandar el corazón del rey ya que estas cosas mostraban claramente ante él cuál era la voluntad de Dios en el asunto. Debería recordarse que faraón endureció su corazón después contempló las manifestaciones divinas de la desaprobación de Dios; y, cuando las plagas fueron suspendidas por un tiempo, él aún exhibía un corazón endurecido. Esta suspensión no influyó en él y aún se rehusaba a cumplir la voluntad de Dios y dejar ir al pueblo esclavizado. Así endureció faraón su propio corazón contra el deseo de Jehová.

Pero, ¿por qué se dice que Dios endureció el corazón de faraón? No es raro, en las Escrituras, que se diga que Dios hace algo porque lo permite o porque deja que otros lo hagan. En una ocasión cuando el pueblo de Israel se apartó de Él para volverse a las deidades idólatras de las naciones que la rodeaban, Dios dijo que les dio el deseo de su corazón—“estatutos que no eran buenos” y “decretos por los cuales no podrían vivir” (Eze. 20:25). Él les permitió tener las consecuencias naturales de sus demandas.

La conjugación de los verbos Hif’il en hebreo generalmente significa permitir o acceder como también causar, de modo que todo lo que significa es que Dios permitió que el rey asumiera una disposición de mantener su naturaleza y voluntad obstinada. La demanda que Dios hizo al monarca le condujo a la dureza de corazón que éste exhibió; y, aunque Dios puso en movimiento los eventos que condujeron a esta situación, la culpa era completamente de faraón.  

jueves, 16 de abril de 2020

1 Juan 2:18—¿Quién es el anticristo?


El dispensacionalismo, que actualmente es la forma más popular de premilenialismo, tiene mucho que decir sobre "el Anticristo". Según estos teólogos, el Anticristo es un hombre, que ahora vive, y que pronto ascenderá a la posición de un dictador mundial.

En su libro, The Late Great Planet Earth, Hal Lindsey afirma que el Anticristo llegará al poder justo antes del regreso de Cristo (1970, 140), lo que, afirma, ocurrirá durante esta generación (133).

Este punto de vista no encuentra absolutamente ningún apoyo en la Biblia. El término antikristos se encuentra cinco veces en cuatro pasajes del Nuevo Testamento, todos en las epístolas de Juan (1 Juan 2:18, 22; 4:3; 2 Juan 7). Es bastante significativo que Lindsey, aunque dedique un capítulo entero al Anticristo, nunca alude a estos versículos (87-102). La razón es obvia; la información bíblica sobre este tema no está en armonía con su teoría fantasiosa.

Considere los siguientes factores:

Primero, no hay una persona específica denominada "el anticristo" en el Nuevo Testamento. Más bien, Juan declara que han surgido "muchos anticristos" (1 Juan 2:18; 2 Juan 7).

En segundo lugar, la Biblia no afirma que un anticristo misterioso sea un personaje siniestro que aparecerá a fines del siglo XX. Hubo muchos anticristos en el primer siglo. "También ahora", afirma el apóstol, "han surgido muchos anticristos" (1 Juan 2:18; 4:3).

Un análisis cuidadoso de las referencias de Juan al "anticristo" revela que el término es una designación general empleada para señalar un espíritu de incredulidad que puede manifestarse de varias maneras, tanto en el pasado como en el presente.

Por lo tanto, en 1 Juan 2:18, subraye el término "anticristo", y en su nota de margen: Ver v. 22; 4:3; 2 Juan 7. Una disposición general de incredulidad; no es una persona específica.

viernes, 3 de abril de 2020

¿Quién era El Buen Samaritano?


Una de las formas de instrucción más populares de Cristo fue la "parábola", una historia real diseñada para ilustrar conceptos espirituales importantes. Quizás los dos más reconocibles de estos veintinueve depósitos de instrucción del Nuevo Testamento son las parábolas del Hijo Pródigo y la del Buen Samaritano. En esta ocasion, reflexionaremos sobre la narrativa samaritana (Lucas 10: 25-37).

El abogado interrogador

El trasfondo comienza con un episodio en aquellos días en que el Señor había comenzado a dirigirse hacia Jerusalén y su destino con el Calvario (comp. Lc. 9:51). Durante una de las sesiones del Salvador con los setenta y dos discípulos que habían estado en una misión de enseñanza, un "abogado", que obviamente había estado escuchando (comp. Lc. 10:23), se puso de pie para “tentarlo” (Lucas 10:25).

El abogado no era un especialista en derecho civil, como podríamos pensar de un abogado, sino que tenía conocimientos de derecho hebreo, frecuentemente se le designaba como "escriba", es decir, uno que copió los manuscritos del Antiguo Testamento (comp. Mt. 22:35; Mr. 12:28). Así que este era un estudioso de la literatura judía.

La expresión "tentarlo" podría o no denotar una disposición malévola (comp Mt. 22:35; Mr. 12:34). Sin embargo, el versículo 29 no deja al abogado ante la luz más favorable. No obstante, hizo la pregunta.

"Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" (Lucas 10:25).

La investigación en sí revela que el caballero tenía alguna idea sobre el asunto de la salvación.

Quizás empleó el término "maestro" simplemente para mostrar respeto. Por otro lado, puede haber reconocido la habilidad del Señor como instructor de información sagrada. Se dio cuenta de que hay algo que "hacer" para obtener la salvación. Él entendió que la "vida" está asociada con una "herencia", que implica una relación padre-hijo. Y abrazó la proposición de que la "vida" (es decir, la unión con Dios) resulta en una relación eterna. Estaba mucho más informado que numerosos clérigos de nuestra época.

La respuesta inicial de Cristo

Cristo respondió con dos preguntas:

¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lo lees?" (Lucas 10:26).

Hay dos puntos muy importantes aquí.

Primero, Jesús indicó claramente que la vida eterna está conectada con "lo que está escrito". El Hijo de Dios le dio un gran valor al testimonio y la autoridad de las Escrituras.

En segundo lugar, afirmó que hay una forma correcta de leer (o interpretar) la palabra sagrada. Existen procedimientos adecuados para interpretar la Biblia. Esta es la ciencia de la hermenéutica sagrada. Miles pueden citar pasajes que han memorizado, sin tener la más remota idea de cómo manejar correctamente las Escrituras (2 Tim. 2:15; comp. 2 Cor. 4:2).

El abogado respondió correctamente. Uno debe amar a Dios como su Señor, y con su corazón (apasionadamente), alma (con vigor de vida), fuerza (esfuerzo sincero) y mente (compromiso intelectual) (Lucas 10:27). Esto resume la responsabilidad vertical de alguien hacia su Creador (comp. Ecl. 12:13).

Además, uno debe amar a su prójimo como a sí mismo. Esto sugiere una obligación horizontal - el amor para todas las criaturas hechas a imagen de Dios (Génesis 9:6). Además, existe la afirmación implícita de que existe una forma adecuada de "amor propio", es decir, un reconocimiento de que uno es la descendencia de Dios y, por lo tanto, debe valorarse y cuidarse a esa luz, con miras a eternidad.
El Señor dijo que el hombre había respondido correctamente, y agregó:

"Haz esto, y vivirás."

En el Nuevo Testamento griego hay un contraste interesante entre el verbo "hacer" del versículo 25, en la pregunta del abogado, y el término "hacer" en la respuesta de Cristo (Lucas 10:28). El primer "hacer" está en forma de aoristo, lo que sugiere un acto solitario de obediencia mediante el cual se puede asegurar la vida eterna. Así, uno habría terminado con su obligación religiosa.

La segunda forma del verbo está en tiempo presente, lo que indica que la obediencia debe ser sostenida, es decir, "practicada" como una forma de vida. (Plummer, 284-285). Esto ciertamente niega la teoría de que una vez que uno ha "creído", tiene "vida" eternamente y nunca puede perderla.

La réplica del abogado

El siguiente verso arroja luz sobre el nivel de espiritualidad del abogado.

"Deseando justificarse a sí mismo", preguntó, "¿Y quién es mi prójimo?" (Lucas 10:29).

¡Esta no fue una solicitud genuina de información espiritual! Sin embargo, brindó una oportunidad para que el Maestro de maestros presentara una parábola que le permitiría al abogado analizar su propia actitud (si era lo suficientemente honesto como para hacerlo) y tal vez llegar a una mejor comprensión de las expectativas de su Creador respecto a las actitudes sociales adecuadas.

Hay que recordar que uno de los propósitos detrás de las parábolas de Jesús era solicitar un acuerdo sobre ciertas verdades antes de que el alumno reconociera una aplicación para sí mismo (comp. Mt. 21:33-46).

Para los judíos, ni los gentiles ni los samaritanos serían vistos como "prójimo". Los fariseos incluso desdeñaron a los hebreos que no pertenecían a su secta. El término prójimo abarcaba un círculo muy estrecho entre muchos en esos días.

La escena del crimen

La escena de la historia se desarrolla a lo largo de ese camino accidentado y peligroso que conecta Jerusalén y Jericó. La distancia es de veintisiete kilómetros, y el descenso desde el monte de Los Olivos hacia la comunidad sacerdotal de Jericó tenía cerca de 4,000 pies (las cifras varían según los diferentes escritores). En condiciones ideales, tomaría unas seis horas recorrer la distancia entre las ciudades; más tiempo si se hacían paradas de descanso.

El viaje en esta área era tan peligroso que se aconsejaba a los ciudadanos que no hicieran el viaje solos. J. W. McGarvey y sus compañeros recorrieron este camino a caballo en 1879, y notaron que a lo largo de este precipitado sendero había varias áreas donde los ladrones podían esconderse, asaltar a víctimas desprevenidas y escapar rápidamente (468).

En la ilustración del Señor, un hebreo se dirigía por este camino cuando fue asaltado por ladrones. La palabra sugiere alguien que no solo es un ladrón sino un sinvergüenza que está dispuesto a hacer daño corporal. Los villanos despojaron al desafortunado hombre, lo golpearon y lo dejaron medio muerto. De la información posterior nos enteramos de que tenía múltiples heridas que requerirían atención, con varias semanas de recuperación.

Los religionistas superficiales

Cuando la víctima hebrea yacía en el camino en su terrible condición, un sacerdote judío vino por allí, bajando a Jericó. Es importante tener en cuenta la dirección de su viaje. Algunos escritores liberales han intentado disculpar su falta de compasión con el pretexto de que se dirigía a Jerusalén para los deberes sacerdotales, por lo tanto, se justificaba por no retrasarse con esta delicada situación. ¡Esta crítica en realidad está dirigida a Jesús! ¡La referencia que bajaba por allí (es decir, venía de Jerusalén) disuelve esa objeción!

El sacerdote era descendiente de Aarón. Como sacerdote, era maestro de la ley, realizó ciertos rituales de limpieza y presidió algunos asuntos legales (Lev. 10:10-11; Lev. 13-15; Núm. 5:11-21). Este hombre debería haber sido un modelo de verdadera espiritualidad. Sin embargo, cuando vio a la desafortunada víctima, pasó por el otro lado de la carretera y se alejó rápidamente.

En ese momento, un levita se encontró con la misma escena sangrienta. Originalmente los levitas se distinguían de los sacerdotes (Núm. 16:1-33). Eran una clase subsidiaria, que servía a los sacerdotes para realizar diversas tareas, por ejemplo, cuidar el transporte y la instalación del tabernáculo (comp. Números 4) en el período anterior al templo.

Nuevamente, como con los sacerdotes, los levitas deberían haber sido un ejemplo prístino de benevolencia. ¡Pero, este no lo fue! De igual manera, "pasó por otro lado". Ambos hombres estaban tan ocupados con los deberes de la ceremonia, tal vez abrumados por el miedo, que no tomaron en cuenta el valor de un prójimo creado a imagen de Dios (comp. Oseas 6:6; Mt. 12:9-13).

El valiente samaritano

Curiosamente, el héroe de la narrativa es un samaritano.

La identidad de los samaritanos es un tema de controversia. Algunos alegan que eran gentiles paganos, traídos a la tierra después de las invasiones asirias al reino del norte de Israel en el siglo VIII a. C. Otros sugieren que eran renegados israelitas, un remanente que quedó en Palestina después de las deportaciones asirias y babilónicas. Sin embargo, estas no son las identificaciones más probables, ya que los samaritanos se distinguen tanto de la "casa de Israel" como de los gentiles en la comisión limitada del Señor (Mt. 10:5-6).

La explicación probable es que eran un grupo mestizo, una mezcla híbrida de judíos y gentiles que se desarrolló en los períodos posteriores al cautiverio de la historia del Antiguo Testamento.

Sin embargo, uno no está está preparado para apreciar esta parábola, sin comprender el rencor entre estos pueblos.

La hostilidad entre judíos y samaritanos está ampliamente ilustrada por varios eventos en el ministerio de Cristo. Cuando Jesús entabló conversación con una mujer samaritana pecadora porque valoraba su alma, Juan comenta que normalmente, "los judíos no tienen trato con los samaritanos" (Jn. 4:9). Posteriormente, Cristo pasó dos días con estas personas, y muchos llegaron a creer en Él (Jn. 4:39-42).

Los líderes judíos, lanzando un insulto hacia el Hijo de Dios, dijeron: "Eres un samaritano" (Jn. 8:48). Mientras el Señor se dirigía hacia su destino redentor en Jerusalén, ingresó a una comunidad samaritana donde buscaba alojamiento. Pero su necesidad fue rechazada (Lucas 9:53). La intención de Jacobo y Juan de invocar fuego del cielo para consumir a estas personas también reflejaba una disposición de larga data.

Un dicho rabínico era: "Que nunca ponga los ojos en un samaritano" (Edersheim, 1.401). Josefo menciona que, en una ocasión durante la administración de Herodes, cuando los judíos celebraban la Pascua, algunos samaritanos entraron a la ciudad y a la medianoche dispersaron restos humanos muertos en los recintos del Templo, contaminándolo (Antigüedades, 18.2.2).

El papel del prójimo samaritano como héroe en esta parábola es, por lo tanto, verdaderamente notable y es un comentario sobre la singularidad de la enseñanza de Jesús.

Impresionante benevolencia

La disposición y la acción posterior de este samaritano caritativo es sugerente. Cuando esta alma benevolente se encontró con la víctima ensangrentada, fue "movido a compasión" (Lucas 10:33).

El término griego detrás de esta expresión es interesante. La palabra original denotaba los órganos viscerales (entrañas). Así como podríamos hablar de un "dolor de corazón" al expresar angustia emocional, los antiguos describirían el trauma emocional como "movido en las profundidades de mis entrañas" (Spicq, 3.273ss). El término se usa para expresar los sentimientos del Salvador por varias almas desafortunadas que encontró (Mt. 9:36; 15:32; 20:34), y refleja la compasión amorosa que Dios tiene por los perdidos (Mt. 18:27; Lucas 15:20).

Así, en este contexto, la palabra sugiere que el Samaritano fue capturado con una oleada de dolor por esta alma miserable que yacía medio muerta. Él era una persona sensible.

Cinco verbos en Lucas 10:34 describen la acción que tomó el samaritano al cuidar al judío gravemente herido. El registro de estas palabras debe haber sido significativa para Lucas, el "médico amado" (Col. 4:14).

Él "ató", es decir, vendó las "heridas" del hombre (tenga en cuenta el plural), "vertiendo" (el tiempo presente representa el flujo) aceite y vino. El aceite de oliva (muy probablemente) calmaría la herida (comp. Is. 1:6) y el vino (en el que se había producido la fermentación) serviría como antiséptico.

Con frecuencia los dos se mezclaban con fines de medicación (Plummer, 288). Hipócrates, el "padre de la medicina", dio esta receta: "Ate con lana suave y espolvoree con vino y aceite" (Robertson, 2.153). Cuán maravillosamente preciso es el registro bíblico.

Él "colocó" al hombre herido en su propio animal. La palabra "bestia" es genérica y sugiere un animal domesticado utilizado para empacar mercancías o para montar (comp. Hechos 23:24). Probablemente este último en este caso. Finalmente, el amable extraño "trajo" al hebreo herido a una posada.

El término griego para posada significa "todos los que reciben". Tradicionalmente, estos eran espaciosos edificios cuadrangulares de dos pisos con un patio cerrado (que contenía un pozo en el centro) y una puerta fuerte para mantener a los ladrones afuera. Los invitados se quedarían arriba o abajo con animales alojados en puestos fuera del patio. Se pueden vender alimentos y suministros. Vincent (182) describió las antiguas ruinas de dos de estos alojamientos en la carretera de Jericó. Un paso de montaña en este camino aún hoy se llama el "Ascenso de Sangre" como resultado de los violentos robos que han ocurrido allí. El área está vigilada incluso en tiempos modernos (Báez-Camargo, 221).

En la posada, el amable samaritano "cuidó" al judío peligrosamente herido. El término griego es tierno, "usado especialmente para el cuidado y la devoción mostrados por los padres y las enfermeras a los niños" (Spicq, 2.50). Aparentemente lo vigiló durante toda la noche, porque reanuda su viaje temprano al día siguiente (así lo sugiere el original).

Antes de partir, toma dos denarios de su bolsa de dinero para pagar el alojamiento adicional (Lucas 10:35). Esto era el equivalente a dos días de salario para un trabajador (comp. Mt. 20:2). El lector moderno puede calcular lo que serían dos días de salarios para él o ella. El costo de una habitación en esos tiempos era aproximadamente 1/12 de un denario (Jeremias, 1950). Por lo tanto, el samaritano proporcionó un poco más de tres semanas de alojamiento. En una habitación de precio moderado hoy, eso sería el equivalente a más de $735. La generosidad del samaritano anónimo de esta parábola es asombrosa.

Más allá de esto, está el curioso encargo del samaritano al dueño de la posada.

Cuídalo, y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese”.

No podemos resistirnos a plantear estas preguntas:

  1. ¿Cómo sabía el samaritano que podía confiar en el dueño de la posada con los fondos que le dejaba?
  2. ¿Cómo estaría seguro el dueño de la posada de que, si los cargos posteriores fueran más allá de los dos denarios, el samaritano cumpliría su promesa?
  3. ¿Se conocían los dos de tiempos pasados?
  4. ¿O el dueño de la posada estaba tan impresionado con la compasión y el cuidado de este hombre que era conocido por ser un enemigo natural de su víctima hebrea, que él mismo fue "movido a compasión" para satisfacer la solicitud?
¡Estas son posibilidades emocionantes que despiertan la imaginación!

Un maestro hábil

Los estudiosos que han hecho un análisis especial sobre el asunto han notado cuán hábil era el Señor Jesús para guiar a las personas a la verdad mediante el uso de preguntas "principales". Un escritor ha catalogado 225 preguntas diferentes que el Salvador empleó durante su ministerio (Zuck, 235-276). Otros sienten que hubo aún más. La narración bajo consideración en este estudio proporciona un excelente ejemplo del uso hábil del Señor de este método de instrucción.

Recordemos brevemente cómo se inició este intercambio. De una forma u otra, un abogado (un experto hebreo en derecho religioso) "se puso de pie y tentó" a Cristo (Lucas 10:25).

Primero, por decir lo menos, hay un motivo cuestionable en el interrogatorio del erudito. Segundo, su intento de evitar la responsabilidad personal por sus acciones (Lucas 10:29), lo convirtió en un candidato ideal para una pregunta inquisitiva del Maestro de maestros. Jesús entonces preguntó:

"¿Cuál de los tres [sacerdote, levita o samaritano] demostró [se le reconoce como] ser el prójimo [uno que es amable, servicial, etc.] de la víctima del robo?" (Lucas 10:36).

¡La pregunta era una prueba de opción múltiple, y la respuesta no fue difícil!

El escriba respondió:

"El que mostró compasión".

Robertson dice que tragó saliva al decir la palabra "samaritano", ¡prefiriendo la expresión más distante y genérica, "el que"! Aun así, al menos alcanzó una conclusión lógica y la expresó.

Pero Cristo aún no había terminado. Se dirigió a su retador:

Ve y haz tú lo mismo.” (Lucas 10:37).

Hay un par de puntos importantes restantes.

  1. Hay énfasis en el pronombre "tú". Esta no es una recomendación abstracta. Es un encargo personal.
  2. Ambos verbos, "ir" y "hacer" son formas imperativas presentes. Son mandamientos que requieren una acción consistente.
Si podemos tener la licencia para parafrasear: "¡Empieza a practicar esto, como un deber de por vida!" (comp. Geldenhuys, 314).

Tres reglas de las relaciones humanas

Hay un punto final que me gustaría hacer. T. B. Larimore (1843-1929) fue uno de los predicadores elocuentes de la segunda generación de predicadores estadounidenses de la "restauración". En 1949, B. C. Goodpasture, entonces editor de Gospel Advocate, publicó un volumen titulado Cartas y sermones de T. B. Larimore. Uno de los maravillosos sermones en este libro se titulaba, "La regla de hierro, plata y oro". En su lección, Larimore utilizó la parábola del buen samaritano para ilustrar tres "reglas" de la actividad social que prevalecen en las relaciones humanas.

La regla de hierro es la filosofía que "el poder hace lo correcto". Esta era la práctica de los ladrones. ¡Toma de los demás lo que quieras! (comp. Hab. 1:11b). La regla de plata es esencialmente esta: “no hagas daño a los demás, pero cuida principalmente tus propios intereses. La difícil situación de los demás no puede ser motivo de preocupación ". Esta era la práctica del sacerdote y del levita.

La regla de oro era simplemente esto: "Trata a los demás como te gustaría que te trataran" (comp. Mt. 7:12). Esta era la disposición del samaritano. Puso a un adversario natural herido por encima de su propia seguridad y de su interés financiero.

Esta parábola ha hecho eco de su compasión y responsabilidad durante los últimos veinte siglos. Nos ha emocionado y desafiado. Estamos humildemente agradecidos con nuestro Señor Jesucristo por su instrucción que cambia la vida. ¡Nadie ha podido rivalizar con Él!



miércoles, 1 de abril de 2020

8 ideas equivocadas sobre el bautismo


Algunos temas en la Biblia son más difíciles de comprender que otros. Incluso Pedro declaró que Pablo había escrito sobre temas que son difíciles de entender (2 Pedro 3:16).

Pero debería ser obvio que las cosas relacionadas con el plan de redención deberían ser las más fáciles de entender.

El tema del bautismo en agua se menciona docenas de veces en el Nuevo Testamento. Está íntimamente conectado con el plan divino de salvación. Las instrucciones sobre esta obligación sagrada son muy precisas. Por lo tanto, es realmente sorprendente que este tema haya sido tan mal entendido en una gran variedad de formas.

En este estudio, consideremos algunas de las ideas falsas sobre el bautismo que han surgido a lo largo de los siglos.

"El bautismo es obsoleto hoy"

A algunos se les ha enseñado que a pesar de que el bautismo en agua jugó un papel en el esquema divino de las cosas durante el primer siglo, eventualmente se volvió obsoleto, por lo que hoy no es apropiado.

Un clérigo anglicano llamado E. W. Bullinger (1837-1913) originó una doctrina que se conoce como ultradispensacionalismo. Básicamente, el ultradispensacionalismo alega que el "bautismo en agua" del Nuevo Testamento fue un ritual ceremonial judío que era parte de la economía mosaica.

Además, sostuvo que el sistema mosaico no fue derogado hasta el final del libro de los Hechos. En consecuencia, cuando la ley de Moisés fue abolida, el bautismo en agua se volvió obsoleto.

¿Cómo se explican las numerosas referencias al bautismo en las epístolas? (p. ej., Romanos 6:3-4; Gálatas 3:27)?

Supuestamente, se refieren a una forma de "bautismo de espíritu", que se realiza en el momento en que una persona confía en Cristo. Se niega que estas referencias tengan algo que ver con el bautismo en agua.

¿Qué diremos acerca de estos asuntos?

Primero, la ley de Moisés fue finalizada en la cruz (Ef. 2:15-16; Col. 2:14), no al final del libro de los Hechos, que ocurrió un tercio de siglo después de la muerte de Cristo. El bautismo en agua mencionado en el libro de los Hechos (véase 8:36 y sig.) No era, por lo tanto, una ceremonia judía.

Segundo, la refutación más obvia de esta falsa idea se encuentra en el registro de Mateo de la Gran Comisión. En ese relato, el Señor ordena a sus seguidores:

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos... y he aquí que yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo" (Mt. 28:19).

Ahora aquí hay dos hechos importantes sobre este pasaje. Primero, el "bautismo" es claramente una referencia al bautismo en agua, porque tiene un administrador humano: el "bautismo en espíritu" no (Mt. 3:11).

En segundo lugar, incrustada dentro de este mandato hay una promesa de que el Señor siempre (hasta el fin del mundo) estará con aquellos que llevan a cabo esta comisión. En otras palabras, el bautismo en agua aquí contemplado durará hasta el final de los tiempos. El bautismo en agua es, por lo tanto, una característica permanente del sistema cristiano.

Pero luego considere esto. Si no hay bautismo en agua hoy, entonces no hay forma de entrar al reino. ¿Por qué? Porque es por el nacimiento del "agua" (es decir, el bautismo) que uno entra en el reino de Dios (Jn. 3: 5; comp. 1 Cor. 12:13).

La visión ultradispensacional del bautismo contradice la enseñanza del Nuevo Testamento.

"El bautismo es para bebés y niños pequeños"

Otro error común asociado con el bautismo es la noción de que se puede administrar a bebés o niños pequeños, así como a adultos. Se asevera, por ejemplo, que el bautismo fue representado simbólicamente por la circuncisión. Colosenses 2:11-12 se emplea como texto de prueba para esta posición. Dado que la circuncisión era para bebés, se afirma que el bautismo es similar para los bebés de hoy.

Hay varios defectos importantes en este argumento.

Primero, si la circuncisión tipifica el bautismo, en el sentido argumentado por los que bautizan infantes, entonces solo los hombres deberían recibir el bautismo porque solo los hombres fueron circuncidados.

En segundo lugar, la única analogía entre la circuncisión y el bautismo, según Colosenses 2:11-12, tiene que ver con el hecho de que ambos involucraban "quitar la carne". La circuncisión corta la carne literalmente. Pero en el bautismo, uno determina separarse de las actividades carnales. Eso agota la conexión entre la circuncisión y el bautismo.

En tercer lugar, dado que el bautismo es "para la remisión de los pecados" (Hechos 2:38), no es apropiado para bebés o niños pequeños, porque no tienen pecado (Mt. 18:3; 1 Cor. 14:20). El bautismo infantil es desconocido en el Nuevo Testamento. Como J. L. Jacobi, un teólogo luterano, confesó: "El bautismo infantil no fue establecido ni por Cristo ni por los apóstoles" (287).

"Rociar es un modo aceptable de bautismo"

Es un hecho bien conocido que muchos grupos religiosos, en la administración de lo que llaman "bautismo", no sumergen. Más bien, vierten agua o la rocían sobre la cabeza del candidato. Pero este procedimiento ignora los siguientes hechos.

La palabra griega bapto significa "sumergir", nada más. Así lo afirman los léxicos griegos estándar (Balz y Schneider, 192). Tenga en cuenta que la palabra se traduce "inmersión" en pasajes donde no hay sesgos teológicos involucrados (comp. Lc. 16:24; Jn. 13:26).

Luego, el Nuevo Testamento deja en claro que el bautismo involucra una sepultura y resurrección (Rom. 6:4; Col. 2:12). Rociar y verter ciertamente no requiere esto.

Luego, la historia es explícita sobre el hecho de que rociar y verter son innovaciones post-apostólicas. El historiador Mosheim declara que el bautismo, en el primer siglo, "se realizó por inmersión de todo el cuerpo en la pila bautismal" (36).

"El bautismo es solo un símbolo de salvación"

Una declaración denominacional común con respecto al propósito del bautismo es esta: “El bautismo es un mero símbolo de salvación. Es una señal externa de una gracia interna”. Con frecuencia se empleará 1 Pedro 3:21 en un intento de probar esta afirmación. El escritor bautista B. H. Carroll, en su discusión de 1 Pedro 3:21, declaró que el bautismo "nos salva figurativamente, no en la realidad" (218).

Pero no hay absolutamente ninguna base en el Nuevo Testamento para esta aseveración. Considera lo siguiente:

Primero, la Biblia claramente enseña que el bautismo es "para el perdón de pecados" (Hechos 2:38), es "lavar tus pecados" (Hechos 22:16), pone a uno "en Cristo" (Rom. 6:4, Gálatas 3:27), etc.

Segundo, en cada pasaje del Nuevo Testamento donde el bautismo y la salvación se mencionan juntos, el bautismo siempre viene antes de la salvación (comp. Mr. 16:16; Hch. 2:38; 1 Ped. 3:21).

Tercero, 1 Pedro 3:21 no dice que el bautismo simplemente salva en sentido figurado.

Lo que sí enseña es esto. Noé y su familia fueron salvados a través del agua. ¿Qué significa eso? Fueron transportados por medio del agua de un mundo de pecado a un ambiente limpio. Nuestra salvación es el anti-tipo ("figura similar" - griego: antitupos) de eso. El antitipo se refiere a la realidad que representa la figura. Por el bautismo, somos transportados del estado de culpa al estado de redención. Robert Stein, un erudito bautista, ha reconocido recientemente:

“A veces se dice que la salvación se produce mediante el bautismo. Aquí, una vez más, podemos mencionar 1 Pedro 3:21, donde se dice claramente que el bautismo salva. La única forma en que podemos separar el bautismo de la salvación en esta declaración es atribuyendo a la palabra bautismo un significado diferente del que generalmente tiene” (335).

En otra parte, el Dr. Stein declara que cualquier intento de espiritualizar el agua de 1 Pedro 3:21 "¡se ahoga en las aguas del diluvio mencionadas en el versículo 20!" (330)

"El bautismo es una obra de mérito humano"

Otro giro al error anterior es la acusación de que el bautismo está excluido del plan de redención porque es una "obra". Y como nadie es salvo por las "obras" (Ef. 2:9), el bautismo no puede ser parte de nuestra salvación.

Nuestra respuesta es la siguiente

Primero, el bautismo es un mandamiento divino (Hechos 10:48) dado por el Señor. Clasificarlo como una de las obras de mérito humano despreciadas en Efesios 2:9 es una forma grosera de maldad.

Segundo, si el bautismo es una obra de mérito humano, entonces aquellos que lo reciben, creyendo que es "para perdón de pecados", han confiado en el Salvador equivocado y por lo tanto permanecen perdidos. Por lo tanto, nadie puede decir con condescendencia: "Creemos que está equivocado en el bautismo, pero aún así lo aceptamos como un hermano en Cristo". Eso no tiene sentido.

Tercero, el Nuevo Testamento niega claramente que el bautismo sea una obra de mérito humano. Pablo declaró que no somos salvos por obras de justicia humana, sino que somos salvos por el lavamiento de la regeneración o el bautismo en agua (Tit. 3:5). Incluso el erudito bautista A. T. Robertson admite que la expresión "lavamiento de la regeneración" es probablemente una "referencia al bautismo", aunque niega el lenguaje claro del pasaje que conecta el lavado con la salvación (607).

En pocas palabras, las obras de mérito humano y el bautismo en agua no están en la misma categoría. Cuando alguien está obedeciendo el bautismo, hace una "obra de Dios" (Col. 2:12), no un acto meritorio de esfuerzo humano.

"Somos salvos a través de la regeneración bautismal"

La Iglesia Católica Romana se aferra al dogma de la "regeneración bautismal". Esta es la idea de que hay mérito en el rito del bautismo en sí, separado de cualquier obediencia preliminar (por ejemplo, fe o arrepentimiento). Es por eso que la Iglesia romana administra lo que llama "bautismo" (rara vez es inmersión) a bebés, fetos abortados e incluso a los locos (Attwater, 45).

Esta es una teología lamentablemente errónea. Las Escrituras enseñan que tanto la fe en Cristo (Marcos 16:16) como el arrepentimiento del pecado (Hechos 2:38) son actos conscientes de obediencia que deben preceder a la recepción de la inmersión. El bautismo no es un ritual mágico que otorga automáticamente la redención. Es simplemente el medio designado por el cual Dios limpia al pecador inconverso a través de la sangre de su Hijo. Y aquellos que acusan a las iglesias de Cristo de practicar la "regeneración bautismal" lo hacen de manera ignorante o maliciosa.
"El bautismo debe ser administrado solo en el nombre de Jesús"

Los predicadores de la persuasión pentecostal de "unidad" argumentan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la misma persona, y esa persona es Jesús. Por lo tanto, se afirma que para que el rito bautismal sea válido, las palabras "en el nombre de Jesús" deben pronunciarse cuando se administra el bautismo.

En realidad, ningún pasaje que mencione el bautismo da instrucciones sobre qué, si es que hay algo, que decir al sumergir a una persona. Mateo 28:19 conecta el bautismo con la frase "el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo", pero este versículo no sugiere una fórmula verbal para hablar durante el bautismo. El Señor simplemente declara que cuando uno se sumerge, está entrando en una relación con la Deidad, que son las Tres Personas.

El término "nombre" significa convertirse en la "posesión de" y estar bajo "la protección de" aquel cuyo nombre lleva (Arndt & Gingrich, 575). Una comparación de varios pasajes en los que el término "nombre" está asociado con el bautismo ciertamente revelará que no se indica un patrón verbal preciso de palabras (comp. Mt. 28:19; Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:5). Varios de estos versículos simplemente indican que la inmersión debe ser realizada por la "autoridad" de Cristo.

Aquí hay un pasaje similar. “Y todo lo que hagáis, de palabra o de obra, hacedlo° todo en el nombre del Señor Jesús ...” (Col. 3:17). ¿Hay alguna dificultad para entender que cuando se nos pide que hagamos algo "en el nombre del Señor Jesús", no se exige una fórmula vocalizada? Entonces, ¿por qué no se puede reconocer el mismo principio con referencia al bautismo?

"No es necesario comprender el propósito del bautismo"

Cada vez es más común para algunos argumentar que el bautismo de uno es válido siempre y cuando se haya hecho "para obedecer a Dios", independientemente de si el candidato entendió su propósito específico o no. En otras palabras, realmente no importa si alguien no fue bautizado "para el perdón de pecados" (o alguna expresión equivalente) siempre y cuando tuviera un buen motivo.

Creemos que este es un punto de vista equivocado. Las siguientes preguntas ponen este problema en un enfoque más nítido.

  1. Si no es necesario comprender el propósito del bautismo, ¿por qué el propósito se atribuye con tanta frecuencia al mandamiento en el Nuevo Testamento?
  2. Si es esencial entender que Jesús murió "por la remisión de los pecados" (Mt. 26:28), ¿por qué no es necesario entender que la inmersión es "por la remisión de los pecados" (Hechos 2:38)?
  3. Si "obedecer a Dios" es el único criterio intelectual para validar el bautismo, ¿no sería virtualmente cristiano todo el que ha estado inmerso, ya que todos los que se someten al bautismo lo hacen para obedecer (ciertamente no desobedecer) al Señor?
  4. ¿Acaso no obedecer "de corazón" (Rom. 6:17) implica que la verdadera obediencia involucra un entendimiento correcto en el corazón (comp. Mt. 13:15)?
Conclusión

El bautismo es un asunto muy serio. Toda persona que realmente quiera agradar a Dios debe considerar cuidadosamente si se ha equivocado en este tema vital. El momento de hacer una corrección es ahora.

Obras Citadas

  • Arndt, William & Gingrich, F. W. 1967. A Greek-English Lexicon of the New Testament. Chicago: University of Chicago Press.
  • Attwater, Donald. 1961. A Catholic Dictionary. New York: Macmillan Co.
  • Balz, Horst & Schneider, Gerhard. 1990. Exegetical Dictionary of the New Testament. Vol. I. Grand Rapids: Eerdmans.
  • Carroll, B. H. 1973. An Interpretation of the English Bible. Vol. 6. Grand Rapids: Baker.
  • Jacobi, J. L. 1880. “Baptism.” Cyclopedia of Biblical Literature. John Kitto, Ed. Vol. I. New York: American Book Exchange.
  • Mosheim, J. L. 1959. Ecclesiastical History. Vol. I. Rosemead, CA: Old Paths Book Club.
  • Robertson, A. T. 1931. Word Pictures in the New Testament. Vol. IV. (Nashville: Broadman, 1931).
  • Stein, Robert H. 1990. Difficult Passages in the New Testament. Grand Rapids: Baker.


domingo, 29 de marzo de 2020

6 razones por las que algunas oraciones nunca son respondidas


Cuando el apóstol Pedro escribió esa primera epístola que lleva su nombre, fue dirigida "a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia" (1 Pe. 1:1). El propósito básico de esta narración divina es alentar a los santos que sufren persecución.

En tiempos difíciles, la oración, el privilegio bendito de comunicarse con Dios Todopoderoso, se vuelve preciosa.

Fue en vista del sufrimiento y el poder de la oración como una fuente de fortaleza durante el mismo, que Pedro advirtió a los cristianos a conducir sus vidas de manera que sus "oraciones no se vieran estorbadas" (1 Pedro 3:7).

El término "estorbo" traduce la palabra griega enkopto derivada de dos elementos: en (en) y kopto (golpear o cortar). Tiene un fondo interesante.

El significado de algo obstaculizado surgió de su uso militar. Durante una retirada, el camino puede ser cortado (es decir, dividido [saboteado]), para retrasar al enemigo que lo persigue (Brown, 220).

¡Seguramente ningún hijo de Dios querría sabotear sus propias oraciones!

Cómo evitar estorbar sus oraciones

A medida que nuestras oraciones se dirigen hacia el cielo, debemos determinar hacer todo lo que sea humanamente posible para ver que su camino permanezca sin obstáculos.

Consideremos algunos posibles obstáculos para la oración.

El problema de las peticiones sin fe

La falta de fe ciertamente puede obstaculizar las oraciones. Santiago declara que debemos orar "con fe, no dudando nada" (Stgo. 1:6). Describe al que duda como el mar inquieto. Tiene dos mentes: una de fe y otra de duda. Por lo tanto, no recibirá sus peticiones del Señor.

En otros lugares leemos que la verdadera fe nos obliga a creer que Dios "es galardonador de los que lo buscan" (Heb. 11:6).

En un mundo de dudas y confusión, ¿cómo podemos confiar en que Dios realmente está escuchando y respondiendo a nuestras oraciones?

Hay al menos dos razones. Primero, dado que Dios es todopoderoso (Génesis 17:1) y puede hacer todas las cosas (Job 42:2) de acuerdo con su naturaleza y voluntad, obviamente puede contestar la oración .

Segundo, deberíamos estar muy contentos de tener un Dios que es, por su propia naturaleza, un Dios amoroso (1 Jn. 4:8). Él está, para ponerlo en nuestro coloquialismo, cargado de misericordia (Ef. 2:4).

Debido a su amor y abundante misericordia, anhela responder a las solicitudes de sus hijos en armonía con sus necesidades genuinas.

Pablo razonó con fuerza en Romanos 8:32 que:

[Si Dios] no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas?

Pero aquí hay un pensamiento importante para recordar. El Señor responde la oración de acuerdo con nuestras necesidades eternas, no necesariamente de acuerdo con nuestros deseos inmediatos o temporales.

Y entonces, Él puede responder: "No", como en el caso de Pablo, quien solicitó la eliminación de su aguijón en la carne (2 Cor. 12:8, 9).

O Dios puede retrasar una respuesta. Pablo había orado repetidamente para poder visitar a los santos en Roma (Rom. 1:9, 10). Pero no fue sino hasta varios años después que su solicitud fue concedida (Hechos 28:15,16).

El punto es este. El hecho de que nuestras oraciones no sean respondidas exactamente cuándo o cómo queremos nunca debería hacernos perder la confianza en el Padre celestial.

Entonces, una de las mejores cosas que podemos hacer para asegurarnos de que nuestras oraciones sean escuchadas y respondidas es fortalecer nuestra fe en nuestro Dios y confiar en Él para que responda nuestras oraciones de la mejor manera para nosotros y para aquellos por quienes oramos.

La ignorancia estorba nuestra invocación

Otra razón por la cual las oraciones pueden debilitarse es por nuestra ignorancia.

Los discípulos una vez se acercaron a Cristo mientras estaba orando. Preguntaron: "Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos." (Lucas 11:1).

¿No revela esto que debe haber una forma correcta de orar como consecuencia de la enseñanza? Es frecuente que los cristianos "no sepan orar" como deberían (Rom. 8:26).

Por ejemplo, puede ser que algunos santos no sepan que Dios está dispuesto a responder nuestras oraciones, por lo tanto, no lo han hecho porque no preguntan (Stgo. 4:2; comp. Fil. 4:6).

La ignorancia sobre el propósito de la oración puede estorbarla. Por ejemplo, la oración debe estar de acuerdo con la voluntad de Dios para ser escuchada (1 Jn. 5:24). Pero, ¿cómo podemos orar efectivamente de acuerdo con su voluntad si no conocemos su voluntad?

Aquí hay un ejemplo. No es apropiado orar por milagros, ya que esas señales tuvieron un lugar único en el plan divino (Marcos 16:17-20; Hebreos 2:2-4) y, por lo tanto, han terminado (1 Cor. 13: 8 -13; Ef.4: 8-16). 

¿Y qué hay de orar para que Dios salve a alguien, alguien a quien amamos profundamente, pero que permanece en rebelión al plan de salvación del evangelio (1 Jn. 5:16)?

Mientras más estudiemos y comprendamos la voluntad de Dios como se revela en su palabra, más efectivamente podremos orar.

La impureza inhibe la intercesión

Si la oración ha de alcanzar el trono de la gracia, el suplicante debe esforzarse con seriedad total para conformar su vida a la santa voluntad del Señor Dios. La Biblia está repleta de instrucciones para este fin.

Isaías advirtió al Israel de la antigüedad de que Jehová no los escucharía debido a sus pecados (Isaías 59:2). El Salvador enseñó solemnemente que debemos permanecer en él y permitir que sus palabras permanezcan en nosotros si queremos que nuestras peticiones sean totalmente respondidas (Jn. 15:7).

Pedro declaró que "los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos hacia su oración" (1 Pe. 3:12). Sí, las oraciones de la persona justa pueden lograr mucho (Stgo. 5:6).

Pero las peticiones de aquellos que deliberadamente se alejan de escuchar la voluntad del Creador son abominables ante Él (Prov. 28: 9).

¿Podemos mirarnos al espejo y hacer esta pregunta seria? ¿Cuántos cristianos llevan una vida diaria de abandono imprudente, solo para ofrecer oraciones impenitentes e impías el domingo por la mañana?

¿O cuántos empujaron al Todopoderoso a algún rincón remoto de sus vidas solo para invocarlo en pánico cuando la muerte o el desastre invade su hogar?

Necesitamos aprender la lección que David conocía tan bien: Jehová estará cerca de aquellos cuyos corazones están quebrantados por sus pecados y que desarrollan un espíritu contrito (Sal. 34:18).

No se sugiere, por supuesto, que el hijo de Dios debe ser perfecto para que sus oraciones sean escuchadas. Ninguno de nosotros ha alcanzado la perfección permanente, ni siquiera Pablo (1 Cor. 9:26, 27; Fil. 3:12). Todos seguimos luchando en nuestras muchas debilidades.

Pero podemos estar seguros de una cosa. A menos que seamos realmente serios acerca de vivir la vida cristiana; a menos que busquemos crecer a diario; ¡A menos que nuestras mentes se renueven y nuestra existencia se transforme (Rom. 12: 2), nuestras oraciones se marchitarán y morirán en nuestras lenguas!

Entonces, postrémonos de rodillas en oración y presentemos nuestras vidas en humilde sumisión a su voluntad. Que nuestras vidas reflejen las palabras que le susurramos al oído.

El orgullo impide la oración

Nadie está calificado para acercarse al gran Dios del universo con un espíritu de presunción.

Él es el Señor, Dios Todopoderoso (Génesis 17:1). No somos más que polvo (Génesis 3:19). Él es el creador. Nosotros, los creados (Sal. 100:3). Él es santo (Sal. 9:9), pero nosotros somos pecadores (Rom. 3:9, 10).

En consecuencia, la oración siempre debe caracterizarse por un espíritu de humildad.

Esta lección se enseña en una de las parábolas del Señor. Dos hombres subieron al templo a orar (Lucas 18:9ss). Uno era fariseo y el otro era publicano.

Los fariseos eran la secta más estricta del judaísmo (Hechos 26:5). Para decirlo sin rodeos, eran religiosos petulantes(Mt. 6:1-17). La gente común de Palestina los veneraba, lo que parece ser el propósito de su religión.

Por el contrario, los publicanos (recaudadores de impuestos para el gobierno romano) eran despreciados. Fueron puestos en la misma categoría que los gentiles, prostitutas y pecadores (Mt. 18:17; 21: 31-33; 9:10).

Cuando el fariseo llegó al templo, hizo una pose y se elogió. “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres". ¡Se veía como un hombre se hizo a sí mismo y que adoraba a su creador!

Sin embargo, con gran alivio, el publicano buscó contrito la misericordia del Señor como pecador. Estaba justificado más que el otro.

La lección de la parábola es esta. La arrogancia puede impedir la oración. La humildad la bendecirá.
Esta palabra se puede agregar. Si bien debemos orar con corazones verdaderamente humildes, una visión equilibrada reconoce que, debido a la obra de nuestro gran sumo sacerdote, Jesús, podemos acercarnos "con confianza al trono de la gracia" (Heb. 4:16).

La confianza humilde es la actitud divina ideal para la oración efectiva.

Una Vida de Oración Letárgica

Una palabra clave relacionada con la oración poderosa es perseverancia.

En respuesta a la solicitud de los discípulos de que les enseñara a orar, Cristo contó la historia del amigo a medianoche. El propósito de esta parábola era alentar a los fieles a seguir orando pacientemente.

El hombre de la historia tuvo un inesperado visitante de medianoche. Como no tenía comida para preparar antes que su invitado, fue a un vecino que ya se había acostado.

El hombre le pidió a su vecino tres panes. El vecino, sin embargo, no se interesó. Pero el hombre continuó tocando. Finalmente, debido a tal persistencia, el vecino se levantó y le dio lo que necesitaba (Lucas 11:5ss).

Esta narración no nos está enseñando que Dios está cansado de nuestras oraciones. Pero es un estudio en contrastes.

En la parábola, el que hizo la solicitud fue solo un amigo. Somos hijos de Dios.

  • La solicitud llegó a una hora de la noche muy inconveniente, pero con Dios, no hay noche (Sal. 74:16).
  • Las necesidades del hombre eran pequeñas y fueron respondidas de mala gana. Nuestras necesidades son grandes, pero se responden con amor y generosidad (Stgo. 1:5).
La idea central de la parábola es esta. “Pide y recibirás, busca y encontrarás, llama y se te abrirá”.
Cada uno de estos imperativos está en el tiempo presente griego. Por lo tanto, significan: sigue pidiendo, buscando y tocando*. La historia del juez injusto enseña una lección similar (comp. Lc. 18:1ss).

¡Quizás a veces nos perdemos muchas cosas buenas simplemente porque nos falta la determinación segura de perseverar en la oración! Dios puede estar probando nuestra resolución reteniendo la respuesta por un tiempo.

Actitudes que no perdonan estorban la oración

Una de las cosas más devastadoras que el cristiano puede hacer para obstaculizar, de hecho, para cancelar prácticamente el efecto de sus oraciones es albergar una actitud hosca e implacable hacia los demás que cree que han pecado contra él (ya sea real o que se lo imagine).

Cristo enseñó a los discípulos a orar: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores". En conclusión, advirtió:

Pero si no perdonas a los hombres sus ofensas, tampoco tu Padre perdonará tus ofensas (Mt. 6:12, 15).

El juicio será sin piedad para el que no muestra piedad (Stgo. 2:13).

Pedro le preguntó en una ocasión al Señor: “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?

Los rabinos judíos sentían que perdonar tres veces era suficiente (comp. Barclay, 213). Probablemente, Pedro supuso que estaba siendo generoso, pero el Señor advirtió que el perdón debía extenderse setenta veces siete (es decir, ¡ilimitadamente!).

Luego, para ilustrar la gravedad de tener un espíritu implacable, Jesús contó la parábola del siervo despiadado.

Un rey hizo un recuento con sus sirvientes. Entre ellos se encontró uno que debía la enorme cifra de 10.000 talentos. (quizás unos $20,000,000).

Cuando fue llamado a rendir cuentas, reconoció que no podía pagar, pero prometió, si se le daba tiempo, saldar la deuda. Esta promesa precipitada indicó su falta de cálculo respecto a la enormidad de su endeudamiento. Los salarios diarios de un trabajador eran de solo un denario (Mt. 20:2), tal vez treinta centavos en el dinero de hoy (2020). ¡Así que la deuda apenas pudo haberse liquidado en menos de doscientos mil años!)

¡Sorprendentemente, su Señor perdonó la deuda de todos modos!

Luego, en un giro verdaderamente impactante de los acontecimientos, ese hombre perdonado fue y encontró a un compañero de servicio que le debía la suma insignificante de 100 denarios (alrededor de $30). Él exigió el pago. Cuando su deudor le confesó que no podía pagar, el desgraciado y despiadado lo encarceló.

Cuando el rey se enteró de esta conducta reprensible, ordenó que este criado fuera encarcelado hasta que pagara todo, lo cual nunca podría lograr (ver Mt. 18:23ss.).

En esta narración divina, el rey representa a Dios. El primer siervo y su enorme deuda somos tú y yo, y el hecho de que nuestros pecados nos han endeudado con Dios. Es una deuda que nunca podremos pagar con actos de mérito humano. Debe ser una cuestión de perdón.

El segundo endeudamiento llama la atención sobre los delitos que otros cometen contra nosotros. Qué asombroso es que nosotros, quienes hemos recibido la gracia salvadora del Cielo, a veces no estamos dispuestos a perdonar a los demás.

El Señor advierte que no podemos recibir su perdón a menos que estemos dispuestos, de corazón, a perdonarnos los unos a los otros.

Sí, las acciones y actitudes inadecuadas hacia los demás seguramente pueden sabotear la oración. Las relaciones estropeadas o rotas, sociales, del hogar o espirituales, pueden obstaculizar las oraciones efectivas.

Cristo dijo una vez:

Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y luego regresa y presenta tu ofrenda. (Mt. 5:23, 24).

Si sabe que alguien tiene una queja legítima contra usted, ¿cómo puede acercarse sinceramente a Dios en oración? Los problemas no corregidos con los hermanos son extremadamente perjudiciales.
Uno recuerda al obstinado hermano mayor, quien, porque tenía envidia de su hermano pródigo (aunque arrepentido), rechazó la comunión fraternal. ¡Al hacerlo, se privó de la comunión paterna (Lucas 15:28)!

Pedro ciertamente enfatizó que las relaciones discordantes en el hogar podrían dificultar las oraciones (1 Pe. 3:7). Donde prevalecen las disputas domésticas y la amargura, la oración nunca puede ser efectiva.

Escuche. No podemos orarle a Dios mientras abrigamos pensamientos malos hacia los demás.

El sabotaje de las oraciones egoístas

Finalmente, algunos cortocircuitan sus oraciones debido a su propio egoísmo.

Santiago dice: "Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites." (Stgo. 4:3).

La palabra para placeres es hedone. Aquí sugiere el deseo de alguien que está tan envuelto en el mundo físico que tiene poco interés en cumplir su verdadero propósito en la tierra (comp. Isa.43:7; Eccl. 12:13). Aunque es "religioso", el individuo considerado aquí solo ora por un espíritu básico de egoísmo.

Quizás necesitamos analizar la motivación detrás de nuestras oraciones. Cuando solicitamos cosas materiales, ¿es posible que las usemos para la gloria de Dios o para que estemos más cómodos?

Que las oraciones de muchos miembros de la iglesia para este fin son oraciones egoístas se evidencia claramente por el hecho de que la mayoría de sus posesiones se emplean para estar cómodos, mientras que solo se ofrece una limosna al Señor.

Pero si nuestras peticiones se dirigen al fin de que podamos servir efectivamente a nuestro Salvador, Dios puede abrir las ventanas del cielo y derramar bendiciones en abundancia (Mal. 3:10; Prov. 3: 9, 10; Lc. 6:38)

Conclusión

Si realmente queremos tener acceso al trono de la gracia de nuestro Padre Celestial, podemos esforzarnos por conformar nuestro corazón, mente, alma y cuerpo para servirle a Él y a los demás. Que nuestras oraciones y vidas reflejen el espíritu de Cristo y la voluntad de nuestro Dios.

Obras Citadas

  • Barclay, William. 1975. Matthew. Vol. 2. Ediburch: Saint Andrew Press.
  • Brown, Collin. 1976. New International Dictionary of New Testament Theology. Vol. II. Exeter: Paternoster Press).


jueves, 9 de enero de 2020

¿Qué podemos decir acerca del “Textus Receptus”?


Hace varios años, se desarrolló un movimiento en ciertos círculos confesionales que afirmaba que prácticamente todas las traducciones de la Biblia, aparte de la Reina-Valera revisión de 1960, se basan en un texto "corrupto", por lo tanto, no son tan confiables como la popular versión mencionada.
Algunos dentro de la hermandad se han subido al carro exclusivo de la Reina-Valera [o de la King James Version, en inglés]. Su posición, sin embargo, no se basa en principios sólidos de crítica textual.

El destacado estudioso Philip Schaff observó que la versión King James se derivó principalmente de las primeras ediciones del texto griego compiladas por Erasmo (1469-1536), que nunca usó más de ocho manuscritos (de fecha tardía), con alguna mejora del Complutensiam Polyglot (una versión del siglo 16 que contiene el Antiguo Testamento en hebreo, latín y griego).

Se realizaron mejoras adicionales durante el siglo siguiente, lo que finalmente resultó en el Textus Receptus (es decir, el "Texto Recibido"). El Textus Receptus "dominó abrumadoramente" como la base textual de la Biblia desde el siglo XVI hasta el final del XVIII ( Theological Propaeduetic , New York: Charles Scribner, 1916, pp. 166-67). Sin embargo, muchas cosas han cambiado en los últimos dos siglos.

Si bien la versión King James [y la Reina-Valera] es una traducción confiable, y ciertamente adecuada para aprender la verdad del evangelio y llegar al cielo, los estudiantes serios de la Biblia saben que se han utilizado numerosos recursos antiguos adicionales para construir los textos griegos más modernos.

  • Miles de manuscritos (sustanciales o en fragmentos), mucho más antiguos que los empleados por los traductores de King James [o de la Reina-Valera], han sido descubiertos e incorporados en textos modernos.
  • Las versiones antiguas (primeras traducciones de los textos hebreo / arameo y griego), no utilizadas por los traductores de King James, han sido utilizadas como referencias para los más recientes textos griegos.
  • Miles de citas comparativas patrísticas (primeros escritores post-apostólicos) (que contienen prácticamente todo el registro del Nuevo Testamento) han contribuido enormemente al conocimiento de la restauración de un texto confiable.
  • Se han realizado avances significativos en el estudio de los idiomas hebreo, arameo y griego durante los últimos doscientos años.
Es un empeño equivocado, por lo tanto, afirmar que la versión King James en inglés o la Reina-Valera en español son las únicas traducciones confiables disponibles hoy en día, o incluso que son las "mejores".

¿Hay problemas con algunas de las traducciones más modernas? Sí. Hay dificultades y controversias asociadas con cualquier versión. Pero también hay problemas con la versión King James [y ni se diga con la Reina-Valera, sí], y algunos de ellos son graves. El estudiante honesto admite esto.