domingo, 19 de abril de 2015

Ron Wyatt, el “Indiana Jones” de la Iglesia Adventista

Ron Wyatt (1933-1999) fue un anestesista de enfermería en un hospital en Madison, Tennessee. A la edad de 27 vio una imagen en la revista Life Magazine del sitio Durupinar —Una formación rocosa natural con forma de bote— en el este de Turquía. Circuló la especulación febril de que eso podría ser lo que quedó del Arca de Noé. Esto encendió la chispa del interés de Wyatt, y fue lo que dio inicio a su larga carrera amateur como pseudo arquéologo sensacionalista.

Durante los últimos 22 años de su vida él hizo numerosos viajes a Medio Oriente. Las afirmaciones asociadas con sus “descubrimientos” hacen que el “Indiana Jones” de Harrison Ford palidezca en el olvido. Sin embargo, hoy, más de una década después de su muerte, los actuales golpes de pechos de sus “hallazgos” sin paralelos son promulgados vía web por la Wyatt Archaeological Research, y las distintas facciones competitivas que publican sus proezas.

Su obra ha sido desacreditada completamente por los arqueólogos profesionales y por eruditos bíblicos de renombre. El 8 de agosto de 1996, Joe Zias, Conservador de Antropología/Arqueología con la Autoridad de Antigüedades de Israel (Jerusalén), publicaron la siguiente declaración:

“El señor Ron Wyatt ni es un arqueólogo ni ha llevado a cabo una excavación autorizada legalmente en Israel o Jerusalén. Para realizar este tipo de excavaciones uno debe poseer por lo menos una licenciatura en arqueología la cual él no posee a pesar de que él afirme lo contrario. Creemos que sus afirmaciones están al borde de lo absurdo puesto que no cuentan con una base científica ni han sido publicadas en una revista profesional. Estas caen en la categoría de basura de esa que se encuentra en tabloides como National Enquirer, Sun, etc. Es sorprendente que haya alguien que le crea” (http://www.tentmaker.org/WAR/Zias.html)

La afiliación religiosa de Wyatt era con la secta Adventista del Séptimo Día. Irónicamente, la mayoría de las exposiciones del caballero son avaladas por dos eruditos de su propia denominación, Russell R. y Colin D. Standish.

Los hermanos Standish eran gemelos idénticos que provenían de New South Wales, Australia. Russell (quien murió en 2008) era médico, administrador de hospitales y un médico misionero; Colin es el fundador y presidente del Hartland College en Virginia. Ambos fueron ordenados como ministros por el ala conservadora de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Ellos han sido escritores prolíficos, coautores de muchos libros, entre ellos Las Reliquias Sagradas o RevelacionRecientes Afirmaciones Arqueológicas Evaluadas [Al cual llamaremos HRR].

ALEGADOS DESCUBRIMIENTOS

Según el libro antes mencionado,  Wyatt descubrió o identificó aproximadamente noventa y dos reliquias o sitios (HRR, 7-10). Esto incluye:

  • El hogar de Noé y una inscripción acerca del Diluvio en ese lugar,
  • Vallas de la granja de Noé,
  • Anclas de piedra del Arca de Noé,
  • Piso de madera laminado del Arca,
  • El Altar de Noé,
  • Tumbas con las lápidas de Noé y su esposa,
  • La localización exacta del cruce del Mar Rojo,
  • Las ruedas de los carruajes egipcios involucrados en la persecución de  los Israelitas,
  • El Libro de la Ley escrito por Moisés sobre piel de animales,
  • Oro del Becerro de Oro creado por Aarón,
  • El Arca del Pacto,
  • Las Tablas de los Diez Mandamientos,
  • La Mesa de los Panes de la Proposición del Tabernáculo,
  • La espada de Goliat,
  • La tumba de Jesús y la piedra que sellaba la tumba,
  • Una muestra de sangre seca de Cristo, probando la veracidad del nacimiento virginal por medio del “conteo de cromosomas”, etc.

¡Si todas las afirmaciones de Wyatt fueran ciertas, él sería el arqueólogo más notable en la historia de la disciplina escolástica! Y sin embargo, él no tuvo credibilidad ante ninguno de los eruditos reconocidos; él era y es venerado solamente por una banda de crédulos, aunque devotos, discípulos sectarios.

SERIOS PROBLEMAS

En esta breve revisión del libro de los hermanos Standish, ofrecemos dos devastadores ejemplos de los fraudes perpetrados por Ron Wyatt. De hecho, los noventa y nueve ejemplos promovidos por Wyatt y sus seguidores, ¡son una “casa de naipes” que cae bajo el peso de su propia insensatez!

Considere los siguientes dos que son de los ejemplos más sensacionales

HUESOS Y RUEDAS DE CARRUAJES

Wyatt afirmaba que había encontrado el lugar exacto donde los israelitas habían cruzado el Mar Rojo sobre terreno seco, antes que las aguas se volvieran a juntar y ahogaran a las fuerzas de Faraón. Él contendía haber explorado el suelo del Golfo de Áqaba, usando herramientas de buceo. Supuestamente, una “litera de vehículo” en forma de rueda, estructuras, y los huesos de humanos y caballos esparcidos sobre una extensa capa de arena.

Varias cosas se pueden decir acerca de esta afirmación (HRR, 184ss). Primero, el sitio de la ruta del éxodo, como está descrito en Éx. 14:1ss, es algo bastante disputado. Los tres sitios específicos mencionados en el registro de Moisés (v. 2) “se han perdido en las arenas del tiempo” (Bruckner, 2008, 129). Nadie conoce el lugar preciso de ese cruce. La erudición conservadora argumenta fuertemente que Israel cruzó el Golfo de Suez (Vos, 2003, 104ss), y no el Golfo de Áqaba, como Wyatt contendía.

Segundo, Wyatt afirmaba que él estaba utilizando un simple equipo de buceo recreacional cuando descubrió estas ruedas, etc. a una profundidad de aproximadamente 200 pies en el Golfo. Sin embargo, el equipo de buceo ordinario está diseñado para trabajar cómodamente sólo a profundidades de aproximadamente 125-130 pies. Más allá de eso se necesita un equipo mucho más sofisticado.

Tercero, se nos dice que el ejército de Faraón fue destruido “en medio del mar” (Éx. 14:23) lo cual, según las medidas de la Armada Británica, está a casi 2,800 pies de profundidad en medio del Áqaba. ¡Esto difícilmente armoniza con los “descubrimientos” a 200 pies de Wyatt!

Luego está el asunto de los huesos— de caballos y de hombres— que encontró Wyatt, supuestamente. Recordemos que la destrucción del ejército de Faraón se dio hace unos 3,500 años. Compare esto con los siguientes hechos. El Titanic se hundió en 1912 y naufragaron 1,553 personas. En 1985, 73 años después de la catástrofe del Atlántico, el barco hundido fue descubierto y explorado. Se diseñaron cámaras de TV para usar bajo el agua y equipo especial de vídeo, y además, se tomaron más de 53,000 fotos. No se encontraron restos de un solo individuo —ni piel ni huesos. Todo había sido completamente consumido por los peces, crustáceos, y los efectos destructivos del agua salada (HRR, 179ss).

Luego de sus extensivas investigaciones, los hermanos Standish declararon que ninguna rueda de carruajes, ni restos de huesos de humanos o de caballos encontrados en el Golfo de Áqaba, fueron alguna vez sometidos a exámenes y pruebas de las autoridades científicas (HRR, 283-284). A pesar de este hecho, el sitio web del Museo Wyatt dice: “Ron realmente encontró el núcleo de una rueda de la cual salían ocho rayos dándole forma”.

¡De hecho, él afirmaba haber encontrado ruedas con 4, 6, y 8 rayos! Una autoridad asevera que la videocinta que Wyatt empleó para mostrar estos “artefactos” bajo el agua, parece ser un fraude; él lo desafió a testear estos artículos con una prueba de Carbono 14 —si es que en realidad tenían una muestra auténtica de algo (Zias, op. cit).

LA ALEGACIÓN EN CUANTO A LA SANGRE DE CRISTO

 Los problemas asociados con los alegados descubrimientos de Wyatt son astronómicos —más allá de nuestra capacidad de poder calcular.

Tome, por ejemplo, la aseveración de que él encontró un residuo de la sangre seca de Cristo la cual había goteado hasta el propiciatorio del Arca del Pacto, localizada dentro de una cueva asociada con el templo original de Salomón en Jerusalén.

Una de las pruebas que presentan los defensores de Wyatt fue tomada y regresada a Nashville, Tennessee donde Wyatt tenía la “sangre” analizada en un laboratorio.

En otra ocasión, en una entrevista con Russell Standish, Wyatt afirmaba que las muestras fueron estudiadas en un laboratorio en Jerusalén.

La contradicción salta a la vista.

¿Dónde estaba el laboratorio? ¿Están aún las muestras allí ya que se alega que habían fluido copiosas cantidades de sangre? ¿Dónde están los registros de las pruebas? ¿Se pueden tomar otras muestras? ¿Hay alguna clase de evidencia acerca de este descubrimiento? ¿Por qué nunca se presentó la evidencia para un examen crítico y científico?

Una explicación que se da es que las autoridades de Israel que se contara la historia debido a que la localización del arca estaba muy cerca de uno de los sitios más sagrados de los islámicos, y el anuncio hubiera precipitado un conflicto violento entre judíos zelotes y los musulmanes.

Sin embargo, al mismo tiempo, Wyatt estaba “cotorreando” la historia del descubrimiento en Europa, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda (HRR, 5, 55, 89), ¡Y sin censura alguna de parte del gobierno de Israel! La realidad es que, según los abogados de Wyatt, Joe Zias de las Antigüedades de Israel (dado como referencia arriba) “dotó de toda autoridad para la entrega pública del reporte de las muestras de Wyatt” (HRR, 90). Entonces ¿por qué no mostrar al mundo las pruebas concretas?

Por otra parte, ¡Wyatt afirmaba que “un ángel” le prohibió dar más detalles acerca de sus descubrimientos! (HRR, 70, 90, 285). Hay otros relatos acerca de apariciones “angelicales”, y aun una afirmación de haber visto a Cristo (HRR, 127ss).

De manera incidental, la razón por la cual Wyatt sabía que había visto a Jesús era ¡porque el Señor “estaba vestido exactamente como Ellen White [la auto proclamada “profetisa” de la Iglesia Adventista del Séptimo Día] lo había visto en visión, con el borde azul en la basta de su túnica”!

CONCLUSIÓN

Ninguna persona racional está bajo la obligación de aceptar las aseveraciones de Wyatt debido a la carencia de pruebas creíbles. En cambio, era su deber proveer evidencia concreta para la observación y las pruebas de las afirmaciones realizadas. Nunca lo hizo. Sus presunciones fueron todas espurias.

Aquellos interesados en investigar la veracidad de las afirmaciones de Wyatt deberían conseguir una copia de Holy Relics or Revelation (Hartland Publications, Box 1, Rapidan, VA22733).

Referencias

  • Bruckner, James. 2008. Exodus, Peabody, MA: Hendrickson.
  • Standish, Russell R. and Colin D. Standish. 1999. Holy Relics or Revelation – Recent Astounding Archaeological Claims Evaluated. Rapidan, VA: Hartland Publications.
  • Vow, Howard. 2003. Wycliffe Historical Geography of Bible Lands – Revised. Peabody, MA: Hendrickson.
  • Wyatt Museum – http://www.wyattmuseum.com/red-sea-crossing-05.htm

viernes, 6 de marzo de 2015

Decencia y Orden en el Culto de Adoración

1 CORINTIOS 14:40
Análisis gramatical, lógico y bíblico

1. “Decentemente”. Gr. EUSCHEMÓNOS: “De una manera decorosa; decentemente” (THAYER); “Con dignidad” (A. TUGGY).

·         Decoroso es algo “de elegante figura, bien formado, con donaire y gracia” (W. E. Vine).

·         Decente es algo “de elegante estampa, noble, de manera distinguida” (W. E. Vine).

·         Digno es algo “de peso, valioso” (W. E. Vine), de manera que cuando hacemos algo “con dignidad” significa que lo hacemos dándole el valor que tiene, valorando su peso en nuestras vidas.

Citas donde aparece el mismo término:

·         Ro. 13:13 (“Vivamos con honestidad, como a la luz del día, y no andemos en glotonerías ni en borracheras, ni en lujurias y lascivias, ni en contiendas y envidias”).
·        
1     1 Tes. 4:12 (“A fin de que se conduzcan honradamente con los de afuera, y no tengan necesidad de nada”).
·          
2. “Con orden”. Gr. TAXIS: “En el orden debido o apropiado; en una condición organizada. Actuar con carácter, cualidad y estilo” (THAYER).

Citas donde aparece el mismo término:

·         Col. 2:5 (“Porque aunque físicamente estoy lejos de ustedes, en el espíritu estoy entre ustedes, y me alegra ver su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo”).

·         Heb. 5:6 (“Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”)

·         Hch. 14:21 (“…andas ordenadamente, acatando la ley”).

APLICACIÓN:

Si en el culto de adoración (tema de Pablo en 1 Corintios 11-14) debe hacer “todo” (Gr. PANTA, absolutamente todo) de una manera decente y con orden, y lo de arriba es la explicación textual de lo que esos dos términos indican entonces podemos concluir:

A. Quien asiste al culto debe venir preparado de su casa con una mentalidad que honre el valor que tiene lo que va a hacer.

B. Esto incluye desde su presentación (forma de vestir), su puntualidad, su conducta durante la celebración del culto y si participa de la dirección, su estilo apropiado con donaire y gracia de realizar cada acto que va a dirigir.

C. La persona que nos visita no solamente debe ser impresionada por la verdad predicada; según este texto debe impresionarse positivamente por la forma en que nos presentamos a adorar a Dios, la organización con la que hacemos todo y la elegancia en nuestra apariencia.

D. Sólo hay que comparar la forma en la que tratamos los servicios de la iglesia en comparación con otras actividades. Al trabajo no llegamos media hora tarde cada vez. No nos presentamos en zapatillas (tenis) o con un suéter de estar en casa o de hacer deporte. Eso no sería elegante, decoroso, digno. En una boda todos saben cuál es su papel y todos se esfuerzan en realizarlo adecuadamente, dando una buena impresión a los invitados, lo mismo en una ceremonia de graduación.

E. ¿Podría alguien decir con verdad que “valora” el peso que tiene estar ante la presencia de Dios si no se presenta a tiempo a adorarle? ¿Y si pasa la adoración pendiente de su celular o conversando con otro hermano? ¿Será tratar a Dios como alguien Digno si me presento ante Él con suéter y zapatillas a dirigir ante la congregación?

F. La forma en que nos vestimos, la hora a la que llegamos y la manera en la que nos conducimos durante la adoración dice mucho de cuánto valoramos esa actividad en nuestras vidas. Y si no lo hacemos “decentemente y con orden”, estamos quebrantando una ley de Dios. “Si alguno piensa que es profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandamiento del Señor. 38 Pero si alguno no reconoce esto, él no es reconocido”.


De nada nos sirve asistir si no obedecemos este mandamiento pues “no seremos reconocidos” por Dios debido a nuestra conducta, apariencia o nuestra actitud. Recordemos que quien no se viste de boda, será echado fuera (Mat. 22:11-13). Seamos “honrados” con Dios y no hagamos cosas que demuestren lo contrario de lo que decimos con nuestros labios.

jueves, 5 de febrero de 2015

¿Qué podemos decir acerca de la “bebida social” en el Antiguo Testamento?

Un hermano argumenta que Deuteronomio 14:26 prueba que el uso de la bebida alcohólica no es pecaminoso, de lo contrario el Señor no la hubiera autorizado. ¿Qué podríamos comentar al respecto?

Con ese dinero podrás también comprar todo lo que desees: vacas, ovejas, vino, sidra, o cualquier otra cosa que tú desees, y lo comerás delante del Señor tu Dios, y tú y tu familia se regocijarán.

¡Mi primera impresión es que una afirmación como esa refleja la disposición de la mente carnal que está buscando una justificación para la mundanalidad! Sin embargo, debo hacer la observación de que este punto de vista no es común, aun entre comentaristas de la Biblia. Por ejemplo, C. H. Walker escribió: “De esto queda claro que la bebida fuerte no es pecaminosa en sí misma” (Ellicott’s Commentary, pp. 11,45). Aunque hay varios factores que deben tomarse en consideración.

Primero, deberíamos considerar el contexto. El mismo tiene que ver con la obligación hebrea de traer sus “diezmos” al templo en ciertos tiempos indicados (vv. 22-23). Si un judío vivía a una gran distancia del santuario, haciéndose así contraproducente el transporte de sus productos, él podía vender sus bienes en casa y traer el dinero obtenido hasta Jerusalén (vv. 24-25). En relación con este evento, él podía comprar los artículos mencionados en el versículo 26 para “comerlos delante de Jehová”. Esta era una celebración religiosa.

¿Aquellos que argumentan que este es un precedente para nosotros hoy contenderíamos que podemos comer y beber licores como parte de nuestra adoración? Además. Al final de cada tres años, los hebreos debían poner estas festividades a disposición de “los extranjeros, los huérfanos y las viudas” (vv. 28-29). ¿Cuidaremos a nuestros huérfanos y viudas emborrachándolos? (Comp. Stgo. 1:27).

Segundo, deberíamos dar alguna consideración, pues siempre es ventajoso, a las palabras originales empleadas en el texto. Los términos hebreos traducidos vino (YAYIN) y sidra (SHECHAR) son más genéricas de lo que algunos suponen.

YAYIN se encuentra 141 veces en el Antiguo Testamento. Puede significar:

·         Una vid de uvas (Núm. 6:4);

·         Productos de la viña que pueden ser recogidos, bebidos o ingeridos (Deut. 28:39; comp. Jer. 40:10, 12);

·         El líquido que sale del lagar (Isa. 16:10; Jer. 48:33); o

·         Jugo de uvas fermentado (Prov. 23:31).

Así que YAYIN es un término general refiriéndose a una variedad de productos del jugo de la vid (comp. “toda clase de vino” — Neh. 5:18), y el contexto en el cual se emplea el término determinará su significado en una dada circunstancia.

Similarmente, SHECHAR (23 veces como sustantivo en el Antiguo Testamento) fue utilizado por los escritores de la antigüedad para denotar:

·         Siropes dulces (el término está relacionado con nuestras palabras “azúcar” y “azucarado”) tal como la miel de dátiles o el sirope de palma. Este se empleaba para bebidas dulces y artículos de comer;

·         Dátil o palma de vino en su estado fresco, aún no fermentado(Frederick Lees, Ph.D., inCyclopedia of Biblical Literature, John Kitto, Ed. , 1880, I, p. 585; este material es indispensable para el estudiante responsable); y

·         Bebidas intoxicantes de productos distintos a la uva (por ejemplo, el jugo de palma y granos — comp. Isa. 5:11).

Así que, con referencia al pasaje bajo discusión, el Dr. Lees comenta que “shechar también podría incluir el fruto dulce, como en Deut. 14:26, donde éste y yayin son situados entre las ofrendas de diezmo que podían comerse” (p. 584). Aunque no es el punto de vista general de este versículo controversial, ciertamente no está más allá del campo de la posibilidad. En vista de las numerosas advertencias en contra del peligro de las bebidas fuertes en el Antiguo Testamento, ¿parecería probable que Moisés alentara su consumo en una celebración ante Jehová?

Tercero, aunque se concede que la abstinencia total no fue requerida durante el régimen mosaico, eso no provee ninguna comodidad para el bebedor social moderno. La economía mosaica trata con el hombre en su estado rudimentario de desarrollo espiritual. Testifica esto los asuntos permitidos tales como la esclavitud, el concubinato, la poligamia, el divorcio por capricho, etc. El sistema mosaico era uno de preparación necesaria que con el tiempo sería sustituido por un sistema moral de mucha más responsabilidad (comp. Hch. 17:30).

Quizá una ilustración ayudará a esclarecer aún más esta cuestión. Bajo el sistema levítico, a los sacerdotes se les prohibió el uso de bebidas embriagantes mientras estuvieran ejerciendo sus funciones sacerdotales (Lev. 10:9). Sin embargo, ahora, bajo el régimen de Cristo, todos los cristianos son sacerdotes (1 Pe. 2:9; Apo. 1:6) y nosotros estamos en todo momento funcionando en el ofrecimiento de sacrificios espirituales a Dios (Ro. 12:1, 2; Heb. 13:15; 1 Pe. 2:5). ¿Cómo deberían los cristianos conducirse como ministros de un pacto superior?

Considere esta interesante cita de la Encyclopedia of Christianity (pp. III.457).

El estudio moderno de los efectos del alcohol muestra que es un anestésico, lo cual significa que éste afecta los más altos centros de funcionamiento del cerebro que regulan la moral y el juicio antes de que éstos afecten la percepción o la capacidad motora. El cristiano debería saber y estar consciente de que aun el uso más mínimo tendrá cierta influencia sobre estos altos centros del cerebro. Además, las bebidas alcohólicas se usan generalmente para los mismos propósitos de las drogas peligrosas. Ya que el hombre tiene la tendencia inherente a excusarse a sí mismo, estos factores deberían causar que los cristianos se cuestionen fuertemente cualquier reclamo de libertad en cuanto a su uso”.


Cuando todos estos factores se toman en consideración, e individuo espiritualmente maduro no tendrá dificultad con hacer una elección con respecto al consumo de bebidas alcohólicas. Ω

sábado, 31 de enero de 2015

¿Qué podemos decir acerca de "la bebida social"?

¿Qué podemos decir acerca
De “la bebida social”?

Generalmente no tratamos con preguntas que son meramente una pantalla de una duda sincera. Todo cristiano debe tener una “intuición espiritual” para responder a esta pregunta sin titubeos. Sin embargo, debido al prevaleciente interés en el tema, y debido a las conclusiones comúnmente erróneas a las que llegan algunos, nos hemos preparado para hacer una excepción. Responderemos a los viejos "argumentos" defendiendo esta práctica sin colocarlos en orden de importancia.

JESÚS CONVIRTIÓ AGUA EN VINO

No hay prueba alguna de que el “vino” en la fiesta de Caná fuera un vino fermentado. La palabra griega para “vino” en este texto es OINOS, la cual puede referirse a una bebida fermentada (comp. Ef. 5:18), o puede indicar el jugo recién exprimido de la uva (comp. Isa. 16:10, LXX). Ya que la palabra para “vino” es genérica, el estudiante de la Biblia no tiene derecho a importar el concepto de una bebida alcohólica a este pasaje sin alguna justificación textual —la cual de hecho no existe.

Además, lo que es un “consumo social” en nuestros días, no nos dice nada acerca de la práctica del siglo primero. El jugo de uvas era una bebida común en aquella tierra repleta de viñas.

Finalmente, el hecho de que el maestresala pudiera distinguir la calidad del vino comparándolo con el anterior, ¡sugiere que sus sentidos no estaban alterados por una previa embriaguez! Será útil recordar también que las bodas en esa época y cultura podía durar hasta una semana así que la cantidad de vino creada por Jesús no era para sustentar la sed de un solo día (comp. Alfred Edersheim, en sus “Bocetos de la vida social judía” [Sketches of Jewish Social Life]).

TIMOTEO TOMÓ VINO POR CAUSA DE SU ESTÓMAGO

El hecho de que Pablo instruyó a Timoteo a “tomar un poco de vino” por causa de sus constantes enfermedades estomacales involucra varias cosas.

Primero, demuestra que el joven evangelista estaba renuente a beber vino antes de que recibiera este consejo. Si beber vino fermentado era algo común entre los cristianos primitivos, esta amonestación no habría sido necesaria.

Segundo, obviamente Timoteo sufría de alguna enfermedad estomacal que requería atención médica. El agua en Asia Menor podía ser muy peligrosa, por esto el joven evangelista es aconsejado a “tomar un poco de vino” junto con su agua. La oración es elíptica. “No bebas agua [sola] sino [añádele] un poco de vino…” (1 Tim. 5:23).

Este texto debe verse a la luz de la situación de salud que atravesaba Timoteo, y las condiciones de la época. Por consiguiente, el consejo de Pablo en ninguna manera alienta a la práctica moderna de la bebida social como la prescripción de una pastilla no es pretexto para consumir narcóticos prohibidos.

LA TONTA OBJECIÓN DEL REQUISITO DE UN ANCIANO

Con referencia a las cualidades de un anciano, Pablo afirma que el candidato para obispo no debe ser “dado a la bebida” (1 Tim. 3:3; Tito 1:7, LBLA).

La expresión griega, PAROINOS, significa “dado al vino, borracho” (Thayer, Greek Lexicon, p. 490). Leer en eso alguna clase de licencia para la bebida moderada es una ampliación irresponsable. ¿Si la medida hubiera sido en contra de ser un adicto a las drogas entonces estaría permitiendo “fumar un poquito” de manera recreativa? ¿Lo interpretaríamos como un permiso para consumir cocaína “moderadamente”?

Además, la restricción de Pablo en cuanto a los diáconos —que no deben ser “dados a mucho vino” (1 Tim. 3:8, LBLA; Thayer, p. 546) — de manera similar no prueba ningún permiso para el uso moderado de la bebida alcohólica en el mundo del vino destilado en el que vivimos —las cuales son muchísimo más fuertes que las bebidas de la era primitiva. La realidad es, dentro del mismo contexto, se les encarga a los oficiales de la iglesia a ser “sobrios” (NEPHO), lo cual significa “libre de la influencia de bebidas intoxicantes” (Vine, Expository Dictionary, p. 746).

Josefo emplea la palabra NEPHALEOS (“sobriedad”) en cuanto a los sacerdotes, y con respecto a los roles en los cuales éstos funcionaban, comentando que “no se les permitía beber vino” (Antiquities, 3.12.2). La palabra literalmente significa “mantenerse sin vino” (Bromiley, ed., Theological Dictionary of the New Testament, p. 634).

En el contexto, denota un “estilo de vida abstemio” requerido por la instrucción apostólica (Verbrugge, Theological Dictionary of New Testament Words, p. 863).

Es enteramente posible que el uso de “vino” en los contextos de Timoteo y Tito pueda ser un ejemplo de la figura de lenguaje conocida como sinécdoque, una forma de la cual es poner un objeto para representar una verdad general. Por ejemplo, “pan” (Mat. 6:11) representa a la comida de cualquier tipo. Sin embargo, se menciona específicamente ya que es lo ingerido comúnmente con los alimentos.
Siguiendo esta línea de razonamiento, la moderación en cuanto al “vino” podría simplemente representar el dominio propio en general. Es interesante notar como un término parece ser el balance del otro. El obispo debe ser “sobrio” (1 Tim. 3:2), y “los diáconos de la misma manera… no dados a mucho vino” (3:8); similarmente, “las mujeres de la misma manera… [sean] sobrias” (3:11). En Tito 2:2, los hombres deben ser “sobrios” y asimismo las mujeres “no esclavas de mucho vino” (2:3).

Así que “vino”, debido a que era una bebida común, puede ser una ilustración específica para la moderación en general —sin alusión alguna a si éste era o no fermentado.
El Nuevo Testamento representa los abusos del vino en una serie de palabras que describen las etapas de la transgresión.

Primero, está la palabra POTOS (traducida “embriaguecesLBLA1 Ped. 4:3). Esta denota una fiesta donde hay bebida, pero como R. C. Trench observó: “no necesariamente de forma excesiva…pero dando ocasión al exceso” — ¡Y aun así es condenada por el apóstol! Esta escena describe perfectamente los cocteles modernos.

Segundo, está la palabra OINOPHLUGIA, la cual se traduce “bebedor de vino” (Berry, Greek-English Interlinear, 1 Pet. 4:3), o “borracheras” (LBLA). Trench dice que esta palabra “marca un paso más avanzado para el METHE [bebedor] (Synonyms of the New Testament, p. lxi).

Ningún cristiano consciente estaría dispuesto a aventurar con la bebida alcohólica —en ninguno de estos grados.
EL ARGUMENTO DE LA CREACIÓN

Es verdaderamente impresionante que un hermano esboce el argumento de que si el placentero consumo de una bebida alcohólica estuviera mal, Dios no la hubiera creado. La implicación es esta: ya que el licor existe, entonces al Señor debe agradarle.

¿Tendría este caballero el cuidado de hacer el mismo argumento en cuanto a la cocaína, el opio o la marihuana? Aunque es cierto que “todo lo que Dios creó es bueno” (1 Tim. 4:4), es bueno mientras cumpla el propósito por el cual fue creado; Dios hizo al hombre bueno pero luego él se pervirtió (Ecl. 7:29).


Dios nunca pretendió que las uvas, el maíz, la amapola, la planta de marihuana, etc., fueran utilizadas como sustancias recreativas para alterar los sentidos. Ω

martes, 25 de noviembre de 2014

Un Estudio acerca de la Providencia de Dios

El mundo religioso es un ambiente de extremismo. Por ejemplo, algunos alegan, que si Dios existe, Él no tiene ningún tipo de contacto con la humanidad. La Deidad está distante y desinteresada. Esta filosofía es conocida como Deismo. Otros, a manera de contraste, aseguran que prácticamente toda actividad de la Deidad es una acción milagrosa. Ellos alegan que los milagros están aconteciendo por montones cada día. Ese punto de vista también está alejado de los hechos. Las Escrituras claramente indican que las señales sobrenaturales sirvieron a una única función en el esquema divino de las cosas, y ya no se repiten hoy en día.

Un punto de vista correcto reconoce que Jehová opera en los asuntos de los hombres, pero no milagrosamente; en cambio, Dios actúa bajo un proceso al que hemos denominado “providencia”.

PROVIDENCIA DEFINIDA

El término castellano “providencia” se deriva del latín providentia, el cual significa “previsión”. La providencia tiene que ver con:

1. El mantenimiento de parte del Creador del balance funcional del mundo natural.
2. El cumplimiento del propósito divino en la regulación de los asuntos internacionales; y
3. La operación especial de Dios en la vida de aquellos que procuran cumplir Su voluntad.

Antes de que consideremos cada una de estas áreas, es necesario que discutamos la naturaleza de la providencia. ¿Qué es exactamente este fenómeno?

La providencia es la actividad de Dios la cual se lleva a cabo por medio de leyes. Esto está en contraste con lo milagroso, en lo cual Dios opera independiente de la ley. En la providencia, Jehová manipula sus propias leyes para poder llevar a cabo su propósito final. Dios respeta la libre voluntad del hombre y Él nunca subyugará nuestra libertad de elección en el uso de la actividad providencial; no obstante, la Biblia claramente afirma que hay actividad divina pero en modo providencial. Es un proceso que nosotros no podemos explicar sencillamente desde nuestro punto de vista limitado. Lo aceptamos debido a nuestra confianza en la credibilidad del registro bíblico.

Quizá lo siguiente ayudará a ilustrar la diferencia entre lo milagroso y lo providencial.

Cuando María, una joven virgen (Isa. 7:14), dio a luz a Jesús, esto se dio por la intervención de poderes milagrosos (Mat. 1:18-25; Lc. 1:30-37). Por otro lado, cuando Ana en el Antiguo Testamento oró para que el Señor le concediera un hijo, Dios oyó y le concedió esa petición. Sin embargo, Él hizo esto providencialmente; ella concibió solamente después de que su esposo “la conoció” (un eufemismo bíblico para la relación sexual); finalmente, nació Samuel (1 Sam. 1:19-20).

Aquí tenemos otro caso en contraste. Cuando el ejército asirio sitió a la ciudad de Jerusalén, Dios destruyó sobrenaturalmente a 185,000 soldados enemigos en una sola noche (Isa. 37:36). En cambio, Senaquerib, el rey asirio, murió de una manera diferente. Jehová provocó que oyera “noticias” que lo hicieran regresar a Asiria (Isa. 37:7); allí, según la profecía divina, fue asesinado por manos de sus propios hijos (comp. 37: 7, 38). Incuestionablemente, ¡aquí hubo un acto providencial! En cada caso, el cielo estaba guiando los acontecimientos para que se dieran ciertos eventos. En uno de los casos, la actividad divina fue directa, independiente de algún medio. En el otro caso, actuó indirectamente empleando algunos medios.

LA PROVIDENCIA Y LA NATURALEZA

La santísima Deidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es la responsable no solamente del origen del universo (Gén. 1:1ss; Jn. 1:1-3), estas divinas Personas continúan regulando y sustentando a la naturaleza. Cristo está “sujetando todas las cosas [es decir, el universo entero] por la palabra de su poder” (Heb. 1:3). Adicionalmente, “en Él todas las cosas están cohesionadas” [sunesteke, mantenerse juntas] (Col. 1:17). La forma del tiempo pasado perfecto se usa aquí en el sentido presente. Cristo mantiene cohesionadas todas las fuerzas de universo. Robertson observaba que “Él [Cristo] está controlando y unificando la fuerza de la naturaleza” (1931, 479).

Dios mantiene provisionalmente las estaciones (Gén. 8:22), y bendice la tierra con su abundancia (Hch. 14:17). Todas las criaturas de la tierra están en las manos del Creador (Mat. 10:29), y Él cuida de ellas (Mat. 6:26; comp. Sal. 104:21; 147:9). Hay muchos ejemplos bíblicos donde Dios usó las fuerzas y/o las criaturas de la naturaleza para cumplir su voluntad (veáse Gén. 22:13; Núm. 11:31; 1 Re. 13:24ss; 17:6; 2 Re. 2:23, 24).

DIOS Y LAS NACIONES

Desde la caída de la humanidad Dios ha estado trabajando en un plan diseñado para poner a disposición de los caídos Su gracia y perdón. El plan fue implementado con la muerte de Cristo, y el subsiguiente establecimiento del reino. Sin embargo, mucho antes del nacimiento de Jesús, Dios estaba trabajando providencialmente entre las naciones del mundo para preparar a la humanidad para la llegada del Salvador. El Señor es “el gobernante de las naciones” (Sal. 22:28). Jehová gobierna en el reino de los hombres y domina con Su voluntad sobre ellos (Dan. 2:21; 4:17).

La nación hebrea fue muy importante en el plan divino para la salvación del hombre. De este pueblo vendría el Mesías (Gén. 22:18). Es por esto que el Señor protegió a Israel (o por lo menos al remanente) de manera que las promesas con respecto al linaje del Mesías se mantuvieran intactas. Por ejemplo, Jehová utilizó providencialmente a José para sustentar a los hebreos mientras ellos dependían de Egipto. José fue vendido por sus hermanos que estaban celosos de él, pero Dios usó esa situación para la preservación de la nación (véase Gén. 39:2; 45:5-9). Todo serio estudiante de la Biblia y con un conocimiento por lo menos básico del inglés debería leer las discusiones acerca de la providencia divina que escribió McGarvey, tratando temas como los de José y Ester, expuestos en su libro Sermons.

Pablo, en su epístola a las iglesias de Galacia, contendía que Dios envió a su hijo “cuando vino el cumplimiento del tiempo” (Gál. 4:4). Sin duda el apóstol alude aquí a las preparaciones providenciales del cielo entre las distintas naciones, lo cual facilitaría la llegada y éxito de la misión redentora de Cristo. Por ejemplo, los hebreos prepararon el mundo antiguo con sus Escrituras sagradas, repletas de profecías mesiánicas. El imperio romano proveyó un ambiente de paz, un avanzado sistema de pavimento para la rápida expansión del evangelio, etc. Los griegos contribuyeron con el más preciso instrumento para la transmisión del pensamiento humano, el dialecto Koiné (en el cual fue compuesto el Nuevo Testamento). Gálatas 4:4 es una exposición condensada de la actividad providencial del Creador. Una excelente discusión de este punto se encuentra en A Manual of Church History de A. H. Newman (1933, 20ss).

PROVIDENCIA ESPECIAL

Cuando hablamos de una “providencia especial”, estamos pensando primordialmente en dos cosas. Primero, está la operación providencial de Dios en la vida de aquellos que ansiosamente buscan la verdad. Segundo, está la actividad divina que opera en el interés del pueblo cristiano. Consideremos cada una de ellas.

(1) Dios sabe de aquellos que tienen hambre de la verdad (véase Hch. 16:6-10) y promete que quienes tengan “hambre y sed de justicia” serán saciados (Mat. 5:6). Según esto, el Padre tiene la capacidad de actuar dentro de las circunstancias de la actividad humana para llevar a cabo su deseo. Por lo que si este es el caso, de esto se sigue razonablemente que la providencia de Dios se puede emplear para hacer más corto el viaje de aquellos que sinceramente andan en busca de su Señor para servirle.

Un caso en cuanto a este punto se puede encontrar en el siguiente relato.

En el libro de Filemón se nos habla de la historia de un esclavo llamado Onésimo. Él pertenecía a Filemón de Colosas. Onésimo escapó de su amo y viajó hasta Roma, donde se encontró con el apóstol Pablo. Pablo guió a Onésimo a la verdad. Comentando este asunto, el apóstol ve la posibilidad de la providencia en esta situación. Él escribe:

Porque quizá por esto se apartó de ti por algún tiempo, para que lo volvieras a recibir para siempre, no ya como esclavo, sino como más que un esclavo, como un hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor (Fil. 15-16).

El verbo ECHORISTHE (“se apartó”, LBLA) es una forma de voz pasiva. La voz pasiva representa a un sujeto recibiendo una acción. Algunos eruditos han considerado que el uso de la voz pasiva aquí “puede contener una convicción de la intervención del gobierno divino… para denotar una acción oculta de Dios como agente responsable por lo que se ha hecho” (1980, 314). Además, con el término “por un tiempo” y “para siempre”, algunos sugieren que el apóstol muestra “su convicción de que la mano de Dios estuvo actuando en toda esta situación” (1978, 461).

(2) El Nuevo Testamento está lleno de promesas que afirman que Dios responderá las peticiones de Su pueblo y actuará en sus vidas. Pero ya que Jehová no está actuando milagrosamente (vea 1 Cor. 13:8-10), obviamente Él está operando providencialmente. Las cosas que pueden parecer perfectamente naturales, desde el punto de vista humano, ¡podrían está dirigidas por Jehová!

Aquí tenemos un caso acerca de este punto. Cuando Pablo escribió a los cristianos en Roma (desde Corinto, durante su tercer viaje misionero — comp. Hch. 20:2; Ro. 16:23), le dijo a los hermanos que él continuamente hacía peticiones (una forma del tiempo presente) a Dios para que algún día él pudiera hacerles la visita (Ro. 1:9-10). Cuando concluyó el libro, él animó a los santos de Roma a unirse en oración para que finalmente estas peticiones pudieran ser concedidas (Ro. 15:30-32). ¡Dios responderá estas oraciones pero de manera providencial!

Considere los siguientes hechos:

·         Después de su tercer viaje misionero, Pablo regresó a Jerusalén donde fue arrestado por supuestamente profanar el templo (Hch. 21:28). En la noche, el Señor le dijo que tuviera ánimo. Él no moriría en Jerusalén; en cambio, el apóstol daría su testimonio en Roma (23:11).

·         Para salvar su vida de una turba judía que se había impuesto un voto para asesinarlo, los oficiales romanos enviaron a Pablo a Cesarea de noche (23:31ss).

·         Allí estuvo encarcelado durante dos años (24:27).

·         Finalmente, cuando él concluyó que no sería tratado con justicia por las autoridades, ejerció su derecho como ciudadano romano y el apóstol apeló a César (25:11).

·         En los primeros días de Otoño (60 d. C.) abordó un barco hacia Roma (27:1).

·         En la ruta el barco sufrió un naufragio al punto de que la esperanza de vida se había perdido por completo (27:30).

·         Pero un ángel se apareció al apóstol y le prometió: “has de comparecer ante el César” (27:24).

·         La siguiente primavera, sano y salvo, Pablo llegó a Roma (28:16). Sus oraciones (y las de los santos de Roma) habían sido respondidas, ¡pero por medios impredecibles obró la providencia divina!

Luego, escribiendo desde Roma a los hermanos en Filipos, el apóstol podía decir que lo que le había sucedido “había redundado en el progreso del evangelio” (Filp. 1:12). No hay duda alguna en que Pablo vio la provechosa y bondadosa mano de la Providencia en esta serie de eventos en su vida (vea Hch. 26:22).

Así que el pueblo de Dios debe regocijarse, y vivir cada día con una gran confianza, sabiendo que el Señor está cerca, y que las operaciones del Cielo a través de la providencia permanecen trabajando en nuestra diaria existencia. Ω


Referencias

  • Newman, A. H. 1933. A Manual of Church History. Vol. 1. Philadelphia, PA: American Baptist Publication Society.
  • Rienecker, Fritz. 1980. A Linguistic Key to the Greek Testament. Vol. 2. Grand Rapids, MI: Zondervan.
  • Robertson, A. T. 1931. Word Pictures in the New Testament. Vol. 4. Nashville, TN: Broadman.
  • Rupprecht, Arthur. 1978. The Expositor’s Bible Commentary. Frank Gaebelein, ed. Grand Rapids, MI: Zondervan.

martes, 11 de noviembre de 2014

¿Es la “Masonería” una institución religiosa?

Si todas las organizaciones religiosas fueran aprobadas por Dios, entre aquellas con las que uno se podría identificar, la masonería sería la mejor de ellas.

Si, por otro lado, el Señor honra únicamente un organismo de redención —la iglesia que Él planeó, y por la cual su Hijo murió (Hch. 20:28) entonces se seguiría que la afiliación con cualquier sistema religioso diseñado por el hombre sería una desviación de la voluntad de Dios.

Ocasionalmente se nos pregunta acerca de la naturaleza de la Francmasonería o masonería (La Logia Masónica). ¿Es esta institución simplemente una inocente organización fraternal a la cual un cristiano puede unirse sin culpa en ello? ¿O participa ésta de una naturaleza religiosa?

Hay quienes —aun entre los cristianos— argumentan que no hay nada intrínsecamente malo con la logia masónica.

Cualquier cuidadoso estudiante de la Masonería descubrirá, mediante una exhaustiva investigación, que la institución es religiosa en muchos aspectos. El siguiente testimonio de una competente autoridad masónica aportará amplia evidencia del carácter religioso de esta llamada “sociedad secreta”.

Testimonio másonico

El Dr. Albert G. Mackey era quizá la autoridad masónica más reconocida que ha existido. Su monumental Enciclopedia de la Francmasonería es una obra estándar entre los masones. De este volumen cito:

No estoy dispuesto a limitarme, en cuanto al asunto del carácter religioso de la masonería, tanto como lo han hecho los hermanos tímidos. Por el contrario, Yo contiendo, sin ningún tipo de titubeo, que la Masonería es, en el completo sentido de la palabra, excepto uno, una institución filosófica en una medida menor pero eminentemente religiosa. Que sin duda es debido a este elemento religioso que debemos su origen y continuada existencia, y que sin este elemento religioso apenas sería digna de cultivo por parte de los sabios y los buenos (1874, p. 640).

Charles Albert Snodgrass, un masón 32Â, escribió:

Pocos masones, si acaso algunos, sin importar su rango o nivel, han aprendido mucho de su profunda filosofía, su significado religioso o fe, o sus verdades científicas y espirituales (Light From the Sanctuary of the Royal Arch, p. ix).

El señor Snodgrass incluso llegó a afirmar que la Masonería es “una fraternidad de enseñanza espiritual y fe mediante alegorías y ciencia moral por medio de símbolos” (p. xvi). “Su propósito es inculcar la debida reverencia hacia el Supremo Dios y la verdadera hermandad entre los hombres” (p. 162). Estas citas hablan elocuentemente.

Otra autoridad es aún más explícita

Por consiguiente nos vemos conducidos inevitablemente a la conclusión de que la Masonería no es de origen humano sino divino… Ahora, hermanos, percatémonos de que Dios es el Autor de nuestra gran y gloriosa institución, que Sus divinas verdades fueron reveladas por Él a los más antiguos representantes de nuestra hermandad — que estos principios dados por Dios han sido expuestos y practicados en cada época del mundo, y que la Masonería es infinita, eterna y espiritual y que para ser masón ciertamente y en verdad el espíritu de la masonería debe morar dentro de nosotros, y dominar nuestras vidas (Taylor-Hamilton Monitor of Symbolic Masonry, pp 14, 20).

En una edición de la revista La Nueva Era, el periódico oficial de los Ritos Masónicos Escoceses, se asegura que a los masones “se les enseña que deben construir un templo más durable que los de granito o mármol — un templo compuesto de piedras vivas, un edificio espiritual, una casa no hecha con manos, eterna en los cielos” (Abril, 1953, p. 228)

Una comparación de esta cita con 2 Corintios 5:1 y 1 Pedro 2:5 revelará que es escritor masónico sacó sus descripciones de la Biblia.

Citas similares a las anteriores podríamos mostrar por montones. Sin embargo, seguramente éstas serán suficientes para establecer claramente que los eruditos líderes de la fe masónica consideran que su sistema es una religión, y ninguna persona informada puede negarlo.

Simbolismo Masónico

Aun sin las confesiones previas de parte de las autoridades masónicas, una consideración de los múltiples símbolos que son parte de la fábrica de la masonería revelaría la esencia religiosa del sistema.

El dirigente de una logia local es denominado “Venerable Maestro” (en contraste con Mat. 23:8-10), y entre otros títulos, están los de “Primer Diácono” y “Segundo Diácono”. Entre los “cristianos” masónicos, el Venerable Maestro es un símbolo del Redentor Jesucristo (Snodgrass, p. 47)

Existen 33 grados en la masonería, comenzando con El Aprendiz y que finalizan en el Soberano Gran Inspector General. Los primeros tres grados son conocidos como la masonería azul. Estos tres grados son muy importantes, al punto de que como Snodgrass lo expresa, ellos son “donde comenzamos a ver la luz” (p. 40)

¿Puede usted imaginarse a un cristiano con veinte años de vida espiritual, uniéndose a una logia masónica y tener que confesar que ahora es “comienza a ver la luz”? ¿Cómo podría armonizar una confesión así con Colosenses 1:13?

Cuando los masones logran el grado de Aprendiz, se les dice que han pasado de las tinieblas a la luz. Al alcanzar el segundo grado, se afirma que tal ha pasado de la ignorancia al conocimiento (Tennessee Craftsman, p. 38)

Nuevamente pregunto, ¿cómo podría un hijo de Dios participar en tal burla de las Escrituras?

El tercer grado de la masonería, conocido como el Maestro, está basado en el alegado asesinato de Hiram Abiff, un ciudadano de la antigua fenicia, quien era un contemporáneo del rey Salomón de Israel.

Según el Antiguo Testamento, el rey de Tiro envió a Hiram a asistir a Salomón en la edificación del templo. La tradición masónica alega que Salomón, el rey de Tiro y el arquitecto Hiram entraron en un solemne acuerdo de nunca revelar la “palabra” secreta del Maestro (una contraseña), hasta que el templo fuera terminado. ¡Supuestamente esta palabra era el verdadero nombre de Dios!

Según continúa el relato masónico, un día, antes de la terminación del templo, Hiram fue atacado por tres trúhanes quienes le exigieron la revelación de la palabra secreta. Cuando él se rehusó, fue asesinado. En la ceremonia masónica, el Venerable Maestro, jugando el rol de Salomón, levantará a Hiram (representado por un candidato) de entre los muertos, usando un secreto apretón de manos designado como “la uñada del león”, para luego administrarle los “cinco puntos de la comunión”.

Pero la historia masónica contradice a la genuina historia bíblica. En el Antiguo Testamento, el registro es claro en cuanto a que Hiram finalizó la obra a la que se le asignó en la edificación del templo (vea 1 Reyes 7:40; 2 Crón. 4:11). Él no fue asesinado antes de esto, como lo cuenta la leyenda masónica.

El salón de la Logia Masónica usualmente se localiza en un Aposento Alto ya que los lugares en alto son sagrados y peculiarmente apropiados para los propósitos religiosos (Tennessee Craftsman, p. 19). El salón de la logia supuestamente representa el universo mientras que el techo de la logia representa el cielo “donde todos los masones esperan llegar al final” (Tennessee Craftsman, p. 21) — incluyendo a los judíos masones, musulmanes masones, etc. ¿Cómo podría un cristiano apoyar un error así?

El símbolo masónico, incluyendo la escuadra, el compás y la letra “G” es un ejemplo adicional del carácter religioso del sistema masónico. El compás significa “la fe” y la escuadra “la razón” (Snodgrass, p. 28). La “G” representa a la Geometría; finalmente es una referencia al “Gran Geometrista del Universo” (Mackey, p. 302), es decir, Dios. El compás está en los 60º haciendo un triángulo equilátero, el cual se considera “sagrado” (New Age, p. 209)

El delantal masónico, el cual se usa en ceremonias, funerales, etc., mide aproximadamente 14 pulgadas de ancho y 12 de largo. Es blanco (como emblema de la inocencia y la pureza) y es fabricado con piel de cordero, lo cual también representa la inocencia (Mackey, p. 302). Al recibir el delantal a los masones se les dice:

Si lo llevas sin mancha ni tacha, serás recibido en las puertas de perlas del cielo y serás presentado con la túnica blanca y pura de la justicia, la cual reluce en resplandor, incrementando en gloria hasta el día perfecto (Tennesse Craftsman, p. 60)

Tal sentimiento ignora los requisitos del evangelio, y refleja un irrespeto hacia la verdad bíblica.
Evidencia adicional del peso religioso de la Francmasonería se ve en los ritos del bautismo y la comunión masónica

El ‘Bautismo masónico’ es simplemente una lustración o purificación mediante agua, una ceremonia que fue común en todas las antiguas iniciaciones (Mackey, p. 107)

¿Qué clase de purificación necesitará alguien buscar mediante la masonería que no esté ya establecida en el sistema redentor de Jesucristo?

Con respecto a la comunión masónica, Mackey escribe:

El pan y el vino consagrado, es decir aquellos que no se usan como un simple alimento, sino que se hacen sagrados al representar el vínculo de hermandad, y el comer y beber de lo que algunas veces llamamos “La Comunión de los Hermanos”, se encuentran en uno de los más altos grados, tales como la Orden del Sumo Sacerdocio en el Rito Estadounidense (p. 126)

Conclusión
No creo posible que un lector honesto pueda dar una revisión al material anterior y no ver que el sistema masónico es eminentemente religioso, y que como tal está con contradicción con el cristianismo.

Ningún cristiano debería desear convertirse en un masón. Y aun cuando muchos, indudablemente con gran sinceridad, se han unido a este cuerpo, no percatándose de la naturaleza religiosa de este organismo, cualquier cristiano que mantenga su membresía allí debe abandonarla inmediatamente. El verdadero cristianismo no permite compromisos de ese tipo. Ω

sábado, 18 de octubre de 2014

¿Es politeísta el cristianismo?

Si Dios existe en tres Personas, y el cristiano debe adorar a Dios, ¿cómo se diferencia el cristianismo de otros grupos religiosos que adoran varios dioses?

Hay algunas proposiciones fundamentales que uno debe entender para así poder entender la diferencia entre el monoteísmo (creencia en un solo Dios) y el politeísmo (creencia en varios dioses).
Monoteísmo

La religión original de la antigua civilización humana era el politeísmo, a saber, la adoración de un solo, verdadero y Supremo Ser. Esto está demostrado tanto por la Biblia como por el estudio de la Antropología (Véase la obra de Wayne Jackson Biblical Studies in the Light of Archaeology, pp. 5-6).
Génesis 1 comienza con la afirmación, “Creó Dios los cielos y la tierra”. El término “Dios” en la Biblia hebrea es Elohim. En su famosa obra Synonimous of Old Testament (1871), Robert Girdlestone observaba que Elohim aparece unas 2,555 veces en el Antiguo Testamento. En 2,310 de estos casos el título se refiere al Dios verdadero, mientras que en las otras 245 referencias la palabra se aplica en una variedad de “sentidos inferiores” (2000, 31).

Elohim es un término plural. Se han ofrecido varias explicaciones para esta pluralidad (por ejemplo, la idea de que la palabra está diseñada para reflejar la plenitud de la majestad divina, es decir, el vasto “array” de cualidades imposibles de ser expresadas por un término singular). Sin embargo, algunos eruditos ven en este término un sutil vislumbre del concepto de la trinidad, el cual en consistencia con el principio de la revelación progresiva se fue desarrollando hasta resplandecer plenamente en el Nuevo Testamento.

Con respecto a la forma plural Girdlestone declaró enfáticamente: “Es claro que el hecho de que la palabra Elohim sea plural no apoya en absoluto al concepto del politeísmo” (íbid., 34). Es significativo que el verbo que le sigue, “creó” (bara) es singular en número lo cual indica que la actividad creativa fue una acción unificada (comp. Gén. 1:1 con Jn. 1:1). De este modo, este reconocido erudito hebreo, aun evitando hacer una declaración definitiva aún así declara:
“Ciertamente no es irrazonable suponer que el Nombre de la Deidad, Elohim, fuera dado en esta forma al hombre para prepararlo para la verdad de que en la unidad de la Deidad hay Tres Personas” (Íbid, 34-35).

Es importante observar que los escritores bíblicos afirmaron sin titubear que “Dios es uno” (comp. Deut. 6:4; Stgo. 2:19) pero utilizaban pronombres plurales para describir su actividad divina (comp. Gén. 1:26; 3:22; 11:7; Isa. 6:8). Jesús mismo dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30).  Note que “Yo” y “mi Padre” refleja dos personalidades. El verbo “somos” es plural. Y sin embargo se utiliza el singular “uno”. En el original griego el numeral hen (uno) es de género neutro, sugiriendo identidad de naturaleza. Por lo tanto, en esta declaración hay una afirmación de dos personalidades compartiendo una misma naturaleza.

Pero ¿cómo puede Dios ser uno y tres al mismo tiempo sin que esto sea una contradicción? La solución reposa en el hecho de que los numerales se emplean en diferentes sentidos. Dios es uno en cuanto a su esencia o naturaleza divina; La Deidad es Tres en términos de personalidades distintas— Padre, Hijo y Espíritu Santo (comp. Mat. 28:19-20; 2 Cor. 13:14).

Para aclarar en cierta manera de forma entendible (o sencilla) y a la vez reconociendo que el misterio de la trinidad divina es algo difícil de entender, sólo podemos explicarlo a través de los recursos que Dios nos ha permitido para poder comprender, según el nivel de capacidad que ha dado al ser humano. Me permito, en tanto que es posible, aplicar este tipo de ejemplo, citar lo siguiente:1+1 = 22+1= 3. Y si decimos que: X= 2 y que X + 1= 3, es lógico decir (también) que: 2 + 1= 3. Si 2 se puede usar como una sola unidad (como número solo), al mismo tiempo que en su esencia (o fraccionado este) se compone de dos números (por: 1+1), sin embargo es lógico afirmar, y no erraríamos al decir que 2 es UN número. Por lo tanto: 2 siendo representado como una sola unidad, es sin duda un numero, y AL MISMO TIEMPO dos números sumados que se componen y representan UN solo numero. En tanto que, 2 es el resultado de una suma (1+1), sin embargo no por eso deja de ser en sí mismo UN numero. Entonces al nombrar el numero 2, no nos referimos a este como unidad fraccionada, sino simplemente como una sola unidad diferenciada del resto de los números (ejemplo 2 es diferente de 3, de 4, 5, 6 etc.). Ejemplo:2 es 2. Como también: 2 es 2, y no es 3.Y concluimos que: 2 no es no 2. (Estos son ejemplos de las tres leyes de la lógica). El mismo principio podría ser aplicado al referirnos al 1 como unidad y al mismo tiempo que se compone por dos fracciones sumadas (0,5 + 0,5 =1), como obviamente a cualquier otro número 3 = Dios (Padre) 2= Jesús (Hijo) 1= Espíritu Santo (Tercera Persona de la trinidad) Dios es uno, al mismo tiempo que lo componen dos Personas más, y que concluyen en tres Personas (porque 2+1=3). Es decir: Dios es uno, no por eso deja de estar conformado por otras dos Personas más y no ser uno. Ocupando las leyes de la lógica podemos decir: (1) Dios es Dios. Dios es Dios y no es Hijo. (2) Dios no es no Jesús ni Espíritu Santo.

POLITEÍSMO

Sin embargo, en el punto siguiente a la creación del hombre y su expulsión del Edén, pronto los hombres empezaron a apartarse de la noción de adorar a un solo Dios. Comenzaron a personificar las distintas fuerzas de la naturaleza (sol, luna, estrellas, fuego, aire, agua, etc., y a adorarlas). En los antiguos Vedas (composiciones literarias “sagradas”) de la India encontraremos himnos dirigidos a estas entidades. La teología hindú, con sus numerosas deidades, desarrolló a partir de su concepto panteísta, la noción de que finalmente todos poseemos la naturaleza “divina”. Esto no es en absoluto distinto a las principales afirmaciones de la ideología de la Nueva Era.

El politeísmo se aferra al instinto religioso básico del hombre, es decir, en la necesidad de creer en un poder superior, pero rechazando a la única y verdadera Deidad a quien el hombre debe dar cuentas.

Algunos cultos, ostensiblemente relacionados con el “Cristianismo”, también abogan por cierto tipo de Politeísmo. Los mormones son uno de éstos.

Los dioses del mundo pagano antiguo eran heterogéneos. Eran viciosos, bélicos, caracterizados por una absoluta inmoralidad. Se apareaban y producían nuevos dioses; batallaban ferozmente entre sí y se destruían los unos a los otros. Eran muy distintos en su temperamento y naturaleza.

Considere la breve descripción que hace Pablo en su carta a los romanos:

Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (Romanos 1:22-23).

CONCLUSIÓN

Por consiguiente hay una vasta diferencia entre la Deidad de las Escrituras— la cual es única, eterna y perfecta, manifestada en Tres Personas—y las discordantes, temporales, facciosas y ficticias deidades que fueron fabricadas en la imaginación de la rebelde familia humana.

Fuentes/Referencias

  • Girdlestone, R. B. 2000. Synonyms of the Old Testament. Peabody, MA: Hendrickson.
  • Jackson, Wayne. 1982. Biblical Studies in the Light of Archaeology. Stockton, CA: Christian Courier Publications.