domingo, 19 de mayo de 2013

La negación del Islam de la muerte de Cristo


El Corán de los islámicos asegura que Jesús no fue crucificado; En lugar de eso la muerte del Señor sólo lo fue “en apariencia”. De hecho, se alega que Él fue “elevado” hasta Dios sin morir en la cruz (Sura IV. 157-158).

Esta alegación está absolutamente vacía de evidencia. Por ejemplo considere lo siguiente:

1.       Los profetas del Antiguo Testamento predijeron la muerte de Cristo. El Señor iba a ser perforado (Salm. 22:16; Zac. 12:10); muerto como un cordero ante el carnicero (Isa. 53:7), asesinado como la víctima de la Pascua (Éx. 12:1ss; comp. 1 Cor. 5:7), y entraría al Seol (Salm. 16:10; comp. Hch. 2:22-32) — el terreno de los muertos.

2.       Jesús mismo declaró que lo matarían (Mt. 16:21), y que su cuerpo estaría en la tumba durante tres días (Mt. 12:40).

3.       Los expositores del Nuevo Testamento afirmaron uniformemente que Jesús murió. Pedro proclamó este mensaje (Hch. 2:23; 3:15; 1 Pe. 1:18-21), igual Esteban (Hch. 7:52), Pablo (Hch. 13:28; 1 Cor. 15:1ss), y otros (comp. Apo. 5:9; 11:8; 12:11), etc.

4.       La historia secular afirma que Cristo murió. Josefo, el historiador romano, se refirió a la muerte de Jesús (Antigüedades 18.3.3). El escritor romano Tácito, dijo que Cristo fue “ejecutado” por Pilato (Anales 15.44). Los primeros enemigos del cristianismo, por ejemplo Celsio y Luciano, también concedieron que la muerte de Cristo era un hecho, como también lo hicieron los autores patrísticos del período ante-niceno.

La evidencia de la muerte del Señor es absolutamente abrumadora. Solamente un ignorante de la historia, o con una agenda diabólica, se atrevería a negar esta realidad irrefutable.

Un erudito islámico, quien había escrito un breve comentario acerca del Corán, expresa el punto de vista islámico con respecto a este asunto.

“El final de la vida de Jesús en la tierra está tan envuelto en el misterio como lo estuvo su nacimiento, y ciertamente la mayor parte de su vida privada, excepto los tres años de su ministerio. No es beneficioso discutir las muchas dudas y conjeturas que hay entre las sectas cristianas y los teólogos musulmanes. La Iglesia Ortodoxa Cristiana hace de la muerte en la cruz, de la sepultura y la resurrección al tercer día con el mismo cuerpo intacto, y que caminó y conversó con sus discípulos, y que luego ascendió al cielo el punto cardinal de su doctrina. Esto es necesario para la doctrina del sacrificio de sangre y la expiación vicaria de los pecados, lo cual es rechazado por el Islam” ((Qur’an — Translation & Commentary, Islamic Propagation Centre International, A. Yusuf Ali, 1946, p. 230).

El señor Ali cita varias fuentes para favorecer la noción de que Cristo nunca murió, por ejemplo, los basilianos y los docetas. El intento del caballero para desacreditar la muerte de Cristo es absolutamente fútil. Con respecto a estas dos fuentes podemos observar someramente lo siguiente:

1.    Basílides era un gnóstico egipcio del Siglo II d. C. Era un falso filósofo quien tenía solamente una remota conexión con el cristianismo. Basílides enseñó muchas cosas que serían repudiadas por el Islam. Difícilmente se le puede citar como una autoridad.

2.       El movimiento gnóstico conocido como los docetistas, negaba que Jesús hubiese venido en forma humana; Él solamente “parecía” ser humano. Por supuesto que los musulmanes no apoyarían ese punto de vista.

Por consiguiente es enteramente cínico citar estas fuentes como si pudieran considerarse de algún valor en cuanto a su descripción con respecto a la persona de Jesús de Nazaret.

El repudio islámico dela muerte de Cristo está basado en la aversión hacia la doctrina bíblica de la muerte vicaria del Señor como expiación por el pecado, y así niega el corazón mismo del evangelio de Jesús de Nazaret. La religión de Mahoma es hostil a la fe cristiana, y nunca debe ser visto como un sistema religioso opcional que cuente con aprobación divina.

Desafortunadamente algunos quieren ver el árbol de los beneficios prácticos de esta religión mientras ignoran el bosque de aberraciones doctrinales que este movimiento religioso defiende.

El cristiano auténtico no se atrevería a caer en tal compromiso (Mat. 10:32-33). Ω

¿Era Mahoma un profeta?


La respuesta es: “evidencia” y “lógica”. Permítame explicarle.

Si es el caso que hay suficiente evidencia para establecer la proposición que Jesús de Nazaret era el Mesías prometido por el Antiguo Testamento, el auténtico Hijo de Dios; y si es el caso que las cosas que enseñó eran la verdad absoluta; y si también es un hecho que Él afirmó ser el camino exclusivo para acercarse a Dios, y que nadie lo remplazaría en ese papel; entonces lógicamente se sigue que Mahoma, mediante un proceso de eliminación, está excluido como el “profeta” que pretendía ser.

Por consiguiente, cada uno de estos elementos debe ser examinado cuidadosamente. Permítame resumir brevemente el asunto.

La Identidad de Jesús

Hay una vasta variedad de evidencia para establecer la identidad de Jesús de Nazaret como el “Mesías” profetizado en el Antiguo Testamento.

1.       Cientos de profecías identifican específicamente los indicios de la llegada del Mesías. Jesús— en Su naturaleza, vida y enseñanza —las cumplió completamente, todas y cada una (Lc. 24:44). Un ejemplo en miniatura puede verse en el capítulo 53 del libro de Isaías. Esta docena de versículos están llenos de detalles mesiánicos.

2.       Su nacimiento de la virgen María estableció Su naturaleza divina.

3.       Sus milagros autenticaron su afirmación de ser el Cristo.

4.       Su resurrección de entre los muertos le declaró públicamente como el Hijo de Dios (Rom. 1:4).

Estas cuestiones no son meras especulaciones, son hechos sólidos, históricamente fundamentados.

La Credibilidad de Cristo

La evidencia relativa a la naturaleza de Jesús establece su credibilidad con la certeza de un “contador de banco”. Cristo era la “verdad” en Persona (Jn. 14:6). No hubo “engaño” en su boca (Isa. 53:9). Su testimonio concerniente a Sí mismo era verdadero (Jn. 8:14). Él era el instrumento de verdad de Dios para un mundo rebelde (Jn. 1:17; 5:33).

El hecho es, aun cuando el Corán, el “libro sagrado” del islamismo llama a Jesús “el Mesías” (11 veces), “la Palabra de Dios” , el “Espíritu de Dios” (4:169-171), y el “Discurso de la Verdad” (19:34-35) — aún así los musulmanes interpretan estas frases en un sentido contrario al que el lenguaje aludiría ordinariamente.

La afirmación de ser el Mesías

Jesús afirmó que era su rol enseñar la verdad de Dios al mundo — que Él fue enviado por el Padre para esto (Jn. 1.14, 18). Él vino para ser “la luz de los hombres” (Jn. 1:4; 14:6), y el “camino” exclusivo al Padre (Jn. 14:6). Note el artículo definido (afirmando exclusividad) en las expresiones “la luz” y “el camino”.

En la parábola de los labradores malvados Jesús se describe a Sí mismo como la “última” oferta divina para el hombre (Mr. 12.6; comp. Heb. 10:26). La afirmación indica que ningún profeta, encabezando un nuevo sistema religioso, remplazaría a Cristo. Los apóstoles inspirados por Jesús enseñaron que su Maestro la oferta final del cielo para el hombre; en “ningún” otro se podía encontrar salvación (Hch. 4:11-12). En el Nuevo Testamento, el cual es el pacto de Jesucristo, el Cristianismo recibe descripciones como “el Camino” (Hch. 9:2; 19:9, 23; 22:4; 24:14, 24), y “la fe” (Gál. 1:23; 1 Tim. 5:8; Jud. 3; comp. Ef. 4:5). Ningún otro tiene respaldo divino.

Judas contendía que “la fe” (Cristianismo) había sido “entregado una vez (hapax) a los santos” (Jud. 3). El verbo griego pertenece a una ocurrencia que “es decisivamente única, una sola vez para todos los tiempos” ((Danker, Greek-English Lexicon, Chicago: University, 2000, p. 97). J. H. Thayer observó que el término “se usa en cuanto a una cosa que se hace con validez perpetua y que nunca necesita repetición” (Greek-English Lexicon, Edinburgh: T.&T. Clark, 1958, p. 54). Considere que el uso dual de hápax (una vez) en Heb. 9:26-27. Ningún sistema religioso, autorizado y aprobado por Dios, estuvo planeado como sustituto del cristianismo.

Así que, por lógica, el sistema islámico está eliminado.

Cuando uno añade a estas proposiciones el hecho de que el Corán, cuando es examinado críticamente, cae por su propio peso, sólo el caso a favor del cristianismo se mantiene en pie— erguido como el sistema religioso aprobado por el cielo. Ω

lunes, 29 de abril de 2013

Principios Básicos de la Interpretación, Parte IV


¿Pueden las declaraciones imperativas (mandatos)
ser obligatorias para los hombres hoy?

Una mirada a una falsa posición. Que la respuesta al encabezado arriba debe ser afirmativa es un punto de vista compartido por casi todos. Sin embargo, la respuesta a la pregunta no es tan obvia como muchos creen a primera vista.

Este es ciertamente el caso si uno afirma, como algunos lo hacen, que la única manera en la que una cosa puede probarse como algo esencial (para los hombres de hoy en día) es mediante un mandamiento. Hemos observado anteriormente que algunos hermanos están afirmando ahora que nada enseñado implícitamente en la Biblia es, o puede ser, obligatorio para los hombres hoy. Estos hombres sostienen que si la habilidad para deducir (inferir) una conclusión ha sido utilizada, entonces la conclusión ni es ni puede ser doctrina de Cristo sino que meramente es una doctrina humana. Este es el caso, según ellos, aunque (1) el proceso de razonamiento sea válido y (b) la conclusión (obtenida de las declaraciones explícitas de la Biblia) sea verdadera.

Ahora bien, supongamos a manera de ilustración que alguien afirma ambas de las siguientes proposiciones: (1) que una cosa sólo puede probarse como esencial solamente por ser un mandamiento directo (en la Biblia) y (2) que solamente lo que se ha enseñado explícitamente puede ser obligatorio para los hombres hoy. ¿Qué se sigue? Se sigue que, nada enseñado en la Biblia es o puede ser obligatorio para ninguna persona hoy en día. ¿Por qué es este el caso? En primer lugar, es el caso porque no hay mandamientos en la Biblia dados directamente a ningún individuo vivo en la tierra en la actualidad. En segundo lugar, porque no existe ninguna declaración explícita de la Biblia que esté dirigida a alguien de hoy en día en la cual se le indique que sólo debe tomar en cuenta como obligatorios aquellos pasajes que estén dirigidos explícitamente a él.

Declaración de la verdadera posición en cuanto a los mandamientos. “Mandar” es dar instrucciones en una forma autoritativa, dar órdenes. Por supuesto que en la Biblia hay muchos mandamientos. Pero debe considerarse: (a) que algunos mandamientos exponen asuntos que son obligatorios para los hombres hoy en día, (b) que no todos los mandamientos en la Biblia exponen instrucciones que sean obligatorias para los hombres hoy en día, (c) que para que algún hombre sepa que una declaración dada en la Biblia (aun un mandamiento— es decir, una declaración imperativa) es obligatoria para cualquier persona viva hoy, él debe inferir (deducir) esa verdad de algunas declaraciones explícitas en la Biblia y (d) que hay varios tipos de mandamiento en la Biblia. En este estudio el término “mandamiento” será usado no sólo para referirse a las aseveraciones positivas de que algo debe ser creído o realizado sino también a las prohibiciones con respecto a actitudes, creencias, estados de las cosas, y acciones.

Seguramente es el caso que ningún estudiante de la Biblia cree que todo mandamiento en la Biblia es obligatorio para los hombres hoy en día. Veamos algunos mandamientos que no son obligatorios para los hombres en la actualidad.

(1)    Génesis 2:16-17.

“Y ordenó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”.

Aunque es claro que la opción de comer de cualquier árbol del huerto de Edén (con una sola excepción) y la prohibición de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal fue algo obligatorio para Adán y Eva, es igualmente claro que esta instrucción no es de obligación para ninguna persona de la actualidad.

¿Cómo pueden los hombres hoy saber que esto es así? Retornando a la tesis de este curso: para decidir con exactitud si una instrucción bíblica es obligatoria para los hombres de la actualidad uno debe adquirir toda la evidencia relevante (“el contexto total”) en la Biblia y llegar (mediante el uso correcto de la lógica) solamente a las conclusiones que estén garantizadas por la evidencia. Así que para decidir si Génesis 2:16-17 expone una instrucción que es obligatoria en cuanto a su detalle específico para los hombres en la actualidad uno debe: (1) obtener toda la evidencia relevante en la Biblia y (2) llegar solamente a las conclusiones que permita la evidencia.

Ya que es claro que Dios dio únicamente a Adán y Eva esa instrucción registrada en Génesis 2:16-17 y ya que es claro que ninguna instrucción en ninguna parte de la Biblia enseña que alguien hoy en día deba considerar esta orden como obligatoria en detalle, y ya que todos los hombres de hoy en día están sujetos únicamente al Nuevo Pacto, entonces la evidencia bíblica garantiza la deducción de que la instrucción de Génesis 2:16-17 no es obligatoria en cuanto a su detalle específico para nadie en la actualidad.

De manera que debe observarse que los hombres hoy en día pueden saber que la instrucción registrada en Génesis 2.16-17 era obligatoria para Adán y Eva en su detalle específico pero no es obligatoria para ninguna persona en la actualidad y (2) que los hombres hoy pueden adquirir este conocimiento simplemente al reconocer y actuar en armonía con la tesis de este curso. Esto no es un asunto de mera probabilidad sino de conocimiento.

(2)    I Corintios 14:1

“Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticéis”.

La instrucción fue escrita a “la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús…” (1 Cor. 1:2). Es obvio que los cristianos de Corinto fueron mandados a: (a) en general a desear los dones espirituales y (b) más específicamente a desear profetizar. Tener un don espiritual era tener poder milagroso. El don espiritual de la “profecía” capacitaba a su receptor a predicar infaliblemente el evangelio de Cristo. No hay duda que en el tiempo en el que Pablo escribió la primera epístola a la iglesia de Corinto, los cristianos fueron mandados a desear los dones espirituales de poder milagroso. ¿Está dirigido este mandamiento también a los cristianos de la actualidad? ¿Son obligatorias las instrucciones de este mandamiento para los cristianos hoy en día? ¿Es posible que haya mandamientos en el Nuevo Testamento los cuales involucren acciones que no son obligatorias para los cristianos ahora mismo?

No solamente es posible; es el caso: los mandamientos en este pasaje no son obligatorios para los cristianos en la actualidad. ¿Pueden los hombres saber que este es el caso? Sí. ¿Cómo? Reconociendo como verdadera y actuando en armonía con la tesis de este estudio: (a) mediante un proceso inductivo, recopilando toda la evidencia relevante y mediante un proceso deductivo, obteniendo solamente aquellas conclusiones que estén garantizadas por la evidencia, rechazando cualquier conclusión que no esté respaldada por la evidencia.

¿Cuál es la evidencia relevante necesitada en este caso? En primer lugar, el contexto inmediato (1 Cor. 12, 13, 14) aclara (especialmente en 1 Cor. 13.8-13): (a) que el propósito de dar dones milagrosos a los cristianos durante los primeros años de existencia de la iglesia era para tener una parte en la revelación (Jn. 14:26; 16:13; Hch. 2:1-47) y en la confirmación (Heb. 2:1-4; Jn. 20:30-31; Hch. 2:1-47; Hch. 8:1-25) del evangelio de Cristo y (b) que el propósito sería cumplido (con el resultado de la cesación de los dones milagrosos) cuando llegara “lo perfecto”. Esto iba a ocurrir cuando la escritura del evangelio fuera completada, de manera que los hombres tendrían “la ley perfecta, la ley de la libertad” (Stgo. 1:25) escrita. Entonces lo que era “en parte” (los dones milagrosos que revelaron y confirmaron el evangelio) cesarían (es decir, ya los hombres no tendrían poderes milagrosos). Nadie en la actualidad tiene poderes milagrosos. La palabra de Dios ha sido entregada “de una vez para siempre” a los santos (Judas 3), escrita y confirmada (Heb. 2:1-4; Mr. 16:17-20).

En segundo lugar, el contexto remoto confirma esta enseñanza del contexto inmediato. Efesios 4:8-13 aclara que los dones milagrosos tenían el propósito de acompañar a la iglesia solamente hasta que se completara la fe (en su forma escrita).

Así que al reconocer un apropiado uso de la tesis de este curso se ha aclarado que por lo menos algunos mandamientos aun en el evangelio no son obligatorios para los cristianos en la actualidad. La evidencia total aquí constituye también una verificación de que nuestra tesis es verdadera.

(3)    1 Corintios 14:39-40.

“Por tanto, hermanos míos, anhelad el profetizar, y no prohibáis hablar en lenguas.
Pero que todo se haga decentemente y con orden”.

En estos dos versículos se encuentra lo siguiente: (a) dos mandamientos que no son obligatorios para los hombres en la actualidad y (b) un mandamiento que es obligatorio para los hombres hoy en día. ¿Son verdaderas las aseveraciones de la declaración anterior? Sí. ¿Pueden los hombres saber que son verdaderas? Sí. ¿Cómo? (a) Reconociendo la veracidad de y (b) actuar en armonía con la tesis básica de este estudio. En el versículo 39, se dan dos mandamientos: (a) anhelar la profesía y (b) no prohibir el hablar en lenguas. En la sección precedente, se ha establecido ya que los dones milagrosos iban a cesar cuando la escritura del Nuevo Testamento (el evangelio de Cristo) fuera completada. Sin repetir esa evidencia aquí, es claro que la evidencia total garantiza la deducción de que ninguno de estos mandamientos es obligatorio para nadie hoy en día. En lugar de estar bajo la obligación de desear los dones espirituales, los hombres de hoy en día no tienen esa obligación (la evidencia total de la Biblia prueba este es el caso). Y en lugar de estar bajo la obligación de no prohibir “hablar en lenguas”, los cristianos de la actualidad están bajo la obligación de enseñar a otros que está mal o intentar hablar en lenguas (mediante poder milagroso) o afirmar que uno es capaz de hacerlo. Este es el caso porque la evidencia total de la Biblia garantiza esta deducción. Aún más, las instrucciones detalladas en 1 Corintios 14:27-32 no son obligatorias en cuanto a su detalle específico para nadie en la actualidad.

En el versículo 40 hay un mandamiento que es obligatorio para los hombres hoy en día. Sin embargo, la discusión de ese mandamiento lo dejaremos para la siguiente sección.

Algunos mandamientos que son obligatorios para los hombres hoy en día. Se ha establecido que algunos mandamientos expresados en la Biblia no son obligatorios para los hombres en la actualidad. Se ha demostrado que la tesis básica de este estudio ha sido verificada mediante la consideración lógica de la evidencia bíblica involucrada. Ahora debemos volver  nuestra atención hacia la duda de si algunos mandamientos expuestos en la Biblia son obligatorios para los hombres en la actualidad.

(1)    Marcos 16:15.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

En este pasaje la palabra “id” es la traducción de un participio aoristo y tiene el significado básico de “habiendo ido” (modo indicativo, no imperativo). (Para entender la naturaleza obligatoria de la instrucción concerniente a “id por todo el mundo” necesita usar la deducción lógica, comp. Mat. 28:18). La palabra “predicad” es la palabra que manda. Así que el pasaje podría traducirse: “Habiendo ido por todo el mundo, prediquen el evangelio a toda criatura (persona)”. ¿Obliga esta declaración imperativa a los hombres de hoy en día? Sí. ¿Pueden los hombres saber que esto es obligatorio? Sí. ¿Cómo? Reconociendo la veracidad y actuando en armonía con la tesis básica de este curso. En la declaración misma, Jesús da un mandamiento a sus apóstoles. Ese mandamiento los obliga (a los apóstoles) a predicar el evangelio a toda persona en el mundo. Pero la pregunta crucial es: ¿esto obliga a los hombres hoy en día a predicar el evangelio a toda criatura en el mundo? Sí, lo hace—pero la información de por lo menos otro pasaje debe ser tomada en cuenta y razonada adecuadamente para que este sea el caso.

Según Mateo 28:18-20,

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Nuevamente, Jesús da la instrucción a los apóstoles. No hay un mandamiento directo  en este pasaje para ninguna persona de la actualidad. ¡En este pasaje no hay mandamiento directo para Rolando Rovira, Esteban Rodríguez, Carlos Hugues, Julio Cruz o para algún otro creyente en la actualidad! Dado el falso punto de vista ya mencionado en el que solamente por medio de un mandamiento directo se prueba que algo es esencial, entonces esto significaría que ninguno de los hombres mencionados está obligado (ni aun se le puede permitir) a predicar el evangelio por la autoridad de la Gran Comisión. Ya que la doctrina bajo análisis implica una falsa doctrina, esa doctrina es falsa en sí misma.

El pasaje a mano, Mateo 28:18-20 es parte del contexto remoto de Marcos 16.15. Este es el caso porque ambos tratan con el momento en el que Jesús da la Gran Comisión a sus discípulos.

En Mateo 28:18-20 Jesús (a) afirmó que toda autoridad le había sido dada, (b) ordenó a los apóstoles que, habiendo ido, hicieran discípulos (hay imperativo en esta oración) de todas las naciones, (c) mediante el uso de dos frases en participio (ambas involucrando participios presentes con función modal) aclara que los perdidos se hacen discípulos cuando son enseñados y bautizados, (d) aclara que, al hacerse discípulos, los hombres deben instruirse en todas las cosas que Jesús mandó (a los apóstoles), y (e) afirmó que Él estaría con ellos hasta el fin del mundo. Al considerar cuidadosamente la totalidad de la evidencia en este contexto a la luz de la obligación de razonar correctamente, es claro que debe aplicarse la inferencia de que todas las personas en edad responsable durante toda la era del evangelio (hasta el fin del mundo) están obligadas a los detalles expresados en la Gran Comisión.

Así que en armonía con la tesis básica de este curso, al utilizar el mandamiento inmediato expresado en Marcos 16:15, su contexto inmediato, y el contexto remoto expuesto en Mateo 28:18-20, el mandamiento a predicar lo podemos considerar como obligatorio para todos los hombres de la actualidad. Debe notarse que este es el caso no simplemente porque  está involucrada una declaración imperativa (un mandamiento) sino porque la tesis de este curso fue reconocida y seguida— Es decir, porque el razonamiento válido al considerar la evidencia total garantizó esa conclusión. Se demuestra que la tesis de este curso es tan crucial como confirmada.

(2)    Hechos 2:38.

“Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

En este pasaje hay: (a) la declaración de dos mandamientos: arrepiéntanse y bautícese cada uno de vosotros, (b) la aclaración del propósito de obedecer los dos mandamientos: el perdón de los pecados y (c) una promesa: el don del Espíritu Santo. De todo el material de la sección anterior es relevante mostrar que los dos mandamientos son obligatorios para los hombres hoy en día. Tanto Marcos 16:15-16 como Mateo 28:18-20 (junto con otros pasajes tales como Rom. 6:3-5; Gál. 3:26-27; Hch. 22:16) son parte del contexto remoto de Hechos 2:38. Ya que estos pasaje muestran: (a) lo que los apóstoles debían predicar a los hombres que hicieran para ser salvos y (b) que lo que predicaron con respecto a este tema era de obligatoriedad para todas las personas en edad responsable hasta el fin del mundo, es claro que los mandamientos de “arrepentirse” y “bautizarse” para el perdón de pecados son de carácter obligatorio para los hombres hoy en día.

Al concluir esta sección se repite la pregunta: ¿cómo se puede determinar si un mandamiento (expuesto en la Biblia) es obligatorio para los hombres en la actualidad? Cómo aclaramos en la introducción, la tesis básica de este curso es: Para decidir con exactitud si alguna instrucción bíblica (incluyendo un ejemplo de acción, mandamientos, declaraciones, preguntas, etc.) es vinculante (obligatoria) para los hombres hoy en día, uno debe: (a) analizar cuidadosamente (tanto las palabras mismas como su sintaxis) la declaración específica misma bajo consideración, (b) evaluar cuidadosamente la evidencia tanto en el contexto inmediato como en el contexto remoto, y (c) llegar solamente a las conclusiones que estén garantizadas por esa evidencia. Esa tesis ha sido verificada (confirmada) mediante el estudio conducido. Así que para determinar la obligatoriedad de un mandamiento de la Biblia el estudiante debe reconocer y actuar en armonía con la tesis que hemos expuesto y validado. 

domingo, 31 de marzo de 2013

Principios de la Interpretación Bíblica, Parte III


LA NECESIDAD DE SABER COMO DIOS DECLARA SU VERDAD

En la Biblia hay por lo menos seis tipos de declaraciones: (a) la imperativa, (b) la declarativa, (c) la interrogativa, (d) la condicional, (e) la expectativa, y (f) los relatos de acción. Es mediante el uso de estos distintos tipos de declaraciones que Dios ha comunicado Su mensaje al hombre.

Nadie puede entender la Biblia sin comprender por lo menos algo de estos varios tipos de declaraciones y cómo son usadas en la Biblia. Para ser un buen estudiante de la Biblia uno debe entender: (a) que hay por lo menos seis tipos de declaraciones usadas en la Biblia, (b) que, en cierto sentido, hay algo único en cada una de ellas, y (c) que, a pesar de esa unicidad de cada una de ellas, todas comparten una característica en común usada (a veces) por el Espíritu Santo para mostrar que una acción es obligatoria (o positiva o negativamente) para los hombres hoy.

Un pasaje relevante para considerar. Detengámonos a analizar brevemente un intercambio que hubo entre dos conocedores de la palabra de Dios en un encuentro sin precedentes que se dio como ejemplo para quienes deseamos aprender a manejar con precisión la palabra de verdad: Mateo 4:1-11.

En la primera tentación el diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mat. 4:3). Resistiendo a la tentación Jesús le dijo: “Escrito está: "NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS” (Mat. 4:4).

De modo que, el diablo lo llevó a la ciudad, y poniéndolo sobre el pináculo del templo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA’, y: ‘EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA’” (Mat. 4:6). Resistiendo a la tentación Jesús dijo: “También está escrito: "NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS” (Mat. 4:7). En esta tentación el diablo citó de Salmos. Resistiendo a la tentación Jesús citó de Deuteronomio. Esto constituye una prueba de que para entender un pasaje específico, uno debe: (a) analizar cuidadosamente (en cuanto al significado de las palabras como a su sintaxis) la declaración específica misma, (b) razonar cuidadosamente el contexto inmediato (lo que está inmediatamente antes y después) de la declaración específica bajo consideración, y (c) el contexto remoto (las declaraciones en el resto de la Biblia que son relevantes a la declaración específica bajo consideración).

¿Qué debe concluirse tomando en cuenta lo anterior? De lo anterior debe concluirse que toda la instrucción bíblica es aplicable (relevante) para los hombres hoy (1) en principio o (2) en detalle específico.

(1) Toda la Biblia es relevante en principio para los hombres hoy. Pablo dijo: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16-17). Este pasaje claramente enseña que toda la Escritura es útil para la doctrina. Sin embargo, debe reconocerse que las Escrituras del Antiguo Testamento no son obligatorias en cuando a detalles específicos para los hombres hoy en día. Este es el caso porque el pacto antiguo (incluyendo los Diez Mandamientos, 2 Cor. 3) fue clavado a la cruz (fue anulado, quitado, Col. 2:14). Los hombres que hoy en día son hijos (espirituales) de Dios no son hijos del pacto antiguo sino del nuevo (Gal. 4:21-31). Fue necesario que Cristo quitara el primer pacto (el antiguo) para establecer el segundo (el nuevo) (Heb. 10:9; comp. 8:8-10).

Así que, dos afirmaciones han sido realizadas en este punto: (1) Toda la Escritura es útil para la doctrina y (2) el antiguo pacto ha sido anulado, y de este modo sus estipulaciones específicas (por ejemplo, el ofrecimiento literal de sangre de animales en la adoración a Dios) no constituyen una obligación ni una opción para los hombres hoy.

Si estas dos afirmaciones son verdaderas (y lo son), ¿entonces en qué sentido las Escrituras del Antiguo Testamento tienen relevancia para los hombres hoy? Ellas son relevantes (tienen vigencia—o son obligatorias u opcionales) en principio. El apóstol Pablo dejó claro esto cuando dijo: “Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza” (Ro. 15:4). Muy obviamente, ya que la ley de Moisés (el convenio) fue clavada a la cruz, Pablo no está diciendo que los hombres hoy tengan que aprender y obedecer las obligaciones específicas y las prohibiciones expuestas en la ley. Sin embargo, él quiere decir que ya que el Señor es inmutable (nunca cambia en Su naturaleza básica, Heb. 13:8) al estudiar cómo Dios reaccionó a las actitudes y necesidades de varios hombres descritos en el Antiguo Testamento, los hombres de hoy en día pueden aprender en principio cómo Dios reaccionará a sus actitudes y necesidades bajo el Nuevo Pacto.

Pablo siguió clarificando este tema cuando, refiriéndose a varios eventos de la historia de los israelitas, dijo: “Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron” (1 Cor. 10:6). Luego Pablo también dijo: “Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos” (1 Cor. 10:11).

Los hombres hoy en día no están sujetos a las instrucciones específicas bajo las cuales estaban los israelitas pero de estos pasajes deberían aprender que: (a) Dios nunca, durante el período de vigencia de cualquier pacto, ha tolerado que el hombre rehúse obedecer las instrucciones que Él ha dado a cierto individuo, grupo o nación y (b) que Dios no tolerará el rechazo del hombre a obedecer durante el período del Nuevo Pacto (desde el primer día de Pentecostés seguido a la resurrección de Jesús de entre los muertos hasta que Él vuelva, Hch. 2; 1 Cor. 15; Mat. 28:18-20). Es por esto que en el Nuevo Testamento el Espíritu Santo usa las descripciones de ciertas acciones de varios personajes del Antiguo Testamento para ilustrar ciertas actitudes y acciones que son obligatorias para los hombres hoy en día (a saber, bajo el Nuevo Pacto) (1 Cor. 10:6, 11; Heb. 11).

(2) Aunque es cierto que toda la Escritura es aplicable (relevante en principio) para los hombres de hoy en día, ese no es el caso en asuntos de detalles específicos. Aunque es cierto que todos los hombres hoy en día pueden aprender (principios) de los varios acontecimientos dados en las vidas de personas tales como Adán, Eva, Caín, Abel, Noé, Abraham, de este hecho no debe concluirse que cualquier persona de nuestros días será considerado como alguien obediente a Dios si él o ella (1) Rehúsa comer del árbol en el centro del huerto de Edén, (2) ofrece sacrificio de animales, (3) construye un arca de madera de gofer con las especificaciones de Génesis 6, (4) deja su país para viajar hasta un lugar especificado por Dios mismo, (5) ofrece a su hijo como sacrificio a Dios. Estas instrucciones no aplican en cuanto a su detalle específico a ninguna persona de nuestros días. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Principios de la Interpretación Bíblica, Parte II


Debemos volver a enfatizar que todos los hombres, habiendo sido creados por Dios con mentes inteligentes (capaces de reconocer, observar y considerar apropiadamente la evidencia que Dios les ha dado) están obligados ante Dios a llegar únicamente a las conclusiones que estén garantizadas por la evidencia. Ya hemos indicado que el razonamiento lógico no es la respuesta para todo. La lógica es necesaria para una vida correcta, pero la lógica sola ciertamente no es suficiente para esa vida. El razonamiento correcto tiene su lugar y la emoción también tiene el suyo. Pero tanto el razonamiento como la emoción deben basar su contenido en la revelación de Dios, la Biblia (Jer. 10:23; 2 Tim. 3:16-17). Ni la vida puramente intelectual ni tampoco la vida puramente emocional son adecuadas por sí solas. Ambas son necesarias pero ambas necesitan la revelación de Dios.

Lo que aún queda por hacer. Íntimamente relacionados (y cruciales para el problema total de la hermenéutica bíblica) están los problemas de la lógica los cuales son: verdad, conocimiento y autoridad.

(a)   Verdad. La verdad de Dios (la Biblia) es absoluta (objetiva) y está a nuestro alcance (puede ser aprendida) (Jn. 8:32). La verdad de Dios es necesaria (uno debe conocerla y obedecerla para ser salvo) (Heb. 11:6; Jn. 8:24; 20:30-31), y es exclusiva—es el único camino para llegar a la salvación (Mat. 7:13-14; 21-23; 2 Tes. 1:7-9). La verdad de Dios es poderosa (puede salvar almas, es capaz de transformar la vida terrenal y puede salvar eternamente en el cielo) (Ro. 1.16-17; Mr. 10:28-30; 2 Pe. 1:5-11; Filp. 4:4-7; Apo. 2:10). La verdad es valiosa (uno es sabio cuando paga el precio necesario para creer y obedecer, y es insensato cuando rechaza la verdad por el mundo) (Mat. 16:26; Mr. 9:43-50; Prov. 23:23).

(b)   Conocimiento. Decir que uno posee conocimiento de, digamos, una proposición, un objeto, o un cierto estado de cosas, es decir que se tiene una certeza tal como para que no sea posible estar equivocado acerca de ese tema en particular.

Una afirmación básica del cristianismo es que uno puede saber que, para ser salvo del pecado, debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo. El siguiente argumento es algo repetitivo pero deja claramente establecido cómo uno puede adquirir el conocimiento de la salvación.

1.       Si uno puede saber: (1) Que Dios existe, (2) que la Biblia es Su palabra, y (3) que la Biblia enseña que para ser salvo del pecado uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo, entonces uno puede saber que, para ser salvo del pecado, debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo.

2.       Uno puede saber (1) que Dios existe, (2) que la Biblia es la palabra de Dios, y (3) que la Biblia enseña que para ser salvo uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo. Este es el caso porque Dios es infinito (en bondad, al igual que en todos sus demás atributos) y, por consiguiente, Él no miente (Heb. 6:18; Tito 1:2; 1 Sam. 15:29). Ya que Dios no miente y ya que la Biblia es Su palabra, entonces uno puede saber que lo enseñado por la Biblia es algo verdadero. Ya que este es el caso, entonces cuando uno aprende que la Biblia enseña una cierta proposición (por ejemplo, que para ser salvo uno debe creer, amar y obedecer al Señor Jesucristo), entonces uno puede saber que esa proposición es verdadera.

Así que la Biblia es un medio no sólo para adquirir una “probabilidad” sino para obtener el verdadero conocimiento. Ya que la Biblia enseña que Jesucristo se levantó de entre los muertos (Hch. 2:24; 1 Cor. 15:12-19), entonces los hombres pueden saber que Él se levantó de entre los muertos. No hay posibilidad alguna de que los hombres alguna vez aprendan que Él no resucitó (Hch. 2:14-36; 1 Cor. 15:1-8; 12-19; Ro. 1:4). Este tema es verdaderamente crucial para desarrollar un método apropiado de estudio bíblico.

(c). Autoridad. Para agradar a Dios en nuestras obras y/o en nuestra adoración, se debe hacer únicamente lo que Dios (en Su palabra) autoriza al hombre que haga. Dios nunca le ha permitido al hombre (con aprobación divina) que haga lo que a él (al hombre) le agrada (Heb. 5:8-9; 2 Tes. 1:7-9; 2 Jn. 9-11). Dios nunca le ha permitido al hombre escribir su propia Biblia (La Biblia fue inspirada por el Espíritu Santo, 2 Tim. 3.16-17; 2 Pe. 1:20-21; 1 Cor. 2:9-13). Para agradar a Dios el hombre debe hacer lo que Dios le ha instruido que haga. El hombre no debe hacer lo que Dios no le ha instruido que haga. El hombre no debe añadir a la palabra de Dios (haciendo así lo que Dios no ha autorizado, Deut. 4:2; 1 Cro. 15:1-15; Lev. 10:1-2; 2 Jn. 9-11; Apo. 22:18). El hombre no debe quitarle cosas a la palabra de Dios (dejando así de hacer lo que Dios le ha instruido y/o prohibiendo algunas cosas que Dios le ha permitido hacer al hombre, 1 Tim. 4:1-5). El hombre no debe obligar a otros a hacer lo que Dios no ha mandado a hacer (forzando así a los demás a hacer lo que Dios no les ha requerido, Gál. 2:3-5).

Un ejemplo de esto es cuando Jesús enseñó que el creyente no es salvo hasta que sea bautizado (Mr. 16:16), muchas personas rechazan esa enseñanza simplemente porque ellos sienten que tienen el derecho de afirmar que la salvación precede al bautismo y no lo necesita. Otro caso lo tenemos cuando el Nuevo Testamento autoriza cantar en la adoración a Dios, pero no autoriza el uso de instrumentos mecánicos de música en la adoración, muchos se sienten con la libertad de añadir eso a la adoración. Deberían leer pasajes como Levítico 10:1-2; 1 Crón. 15:1-15 (pasajes del Antiguo Testamento que enfatizan el principio) y 2 Juan 9-11 y percatarse del peligro de estas presuntuosas adiciones.

La Biblia autoriza creer y actuar en estas maneras: (1) Por declaración directa, (2) por implicación, y (3) por ejemplo aprobado de acción.

El cristianismo es la religión de la autoridad bíblica y ésta involucra básicamente lo siguiente: (1) La totalidad de las declaraciones explícitas de Dios (la Biblia entera); (2) la enseñanza implícita de Dios (la cual el hombre debe inferir—mediante el uso apropiado de la lógica—de las declaraciones explícitas de Dios); (3) la objetividad, asequibilidad, necesidad, exclusividad y autoridad de la verdad; (4) el conocimiento de la verdad, y (5) funcionar solamente en la manera en la que Dios lo ha autorizado (por medio de Su palabra, la Biblia). 

domingo, 24 de marzo de 2013

Principios Básicos de la Interpretación Bíblica


¿Qué hay involucrado en cualquier problema de interpretación bíblica? Antes de que alguien pueda ser un buen estudiante de la Biblia (es decir, alguien que interprete con precisión el mensaje de Dios para el hombre), él debe entender que los elementos constituyentes de la situación total  involucrada en la interpretación bíblica (la hermenéutica) son: (1) La evidencia total (la que pretende ser el soporte de las conclusiones que se van a obtener y/o a asegurar. (2) El manejo de esa evidencia, y (3) Las conclusión(es) obtenidas de la evidencia a través de su apropiado manejo.

La importancia de la lógica para el estudiante serio de la Biblia. Aunque el estudio diligente, honesto y dirigido por la oración es esencial para que alguien llegue a convertirse y a mantenerse como un buen estudiante de la Biblia, la lectura sola de la Palabra no es suficiente para garantizar que uno entenderá lo que la Biblia enseña. No es suficiente llegar a memorizar la Biblia entera. Para asegurarse de saber lo que la Biblia dice él debe conocer cuáles son las declaraciones explícitas (las declaraciones que no necesitan deducción para comprenderlas las cuales se encuentran en la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis). Pero luego de aprender lo que la Biblia dice, uno debe aprender lo que la Biblia significa. Esto sólo puede aprenderse únicamente razonando correctamente acerca de lo que la Biblia dice.  En otras palabras, para aprender lo que la Biblia significa uno debe aplicar correctamente los principios de la lógica a la totalidad de las declaraciones que se haya en toda la Biblia.

Sin la lógica habría cosas que no podríamos conocer tales como: (1) Que Dios existe, (2) Que Él es Infinito en sus atributos, (3) que la Biblia es la palabra de Dios, (4) que Jesucristo es el Hijo de Dios, (5) que Él resucitó de entre los muertos y muchas otras convicciones fundamentales del cristianismo. Y es que los hombres han sido exhortados a “examinar” todas las cosas (1 Tes. 5:21). Para ser noble, uno debe investigar en las Escrituras para determinar que lo enseñado es correcto (Hch. 17:11). Esto requiere el uso de la lógica (los principios del razonamiento válido).

La evidencia a tomarse en cuenta. En este estudio utilizaremos el término evidencia como sinónimo con la expresión “el contexto total” y el “contexto total” se va a referir a lo que está compuesto por: (1) la declaración específica bajo consideración, (2) el contexto inmediato de esa declaración, y (3) el contexto remoto de esa declaración. Es importante entender el significado de estas tres expresiones.

(1) La declaración específica. Hay un cierto número de diferentes tipos de declaraciones usadas en la Biblia. Cada una de ellas se usa para mostrar que alguna cosa es esencial (obligatoria) para los hombres hoy. “Declaración específica” se usará para referirse a un solo pasaje (frecuentemente será una sola oración) la cual será puesta bajo consideración de si ésta contiene alguna acción obligatoria para los hombres hoy.

(2) El contexto inmediato. La expresión “contexto inmediato” se va a referir al material inmediatamente antes e inmediatamente después de la declaración específica.

(3) El contexto remoto. La expresión “contexto remoto” se refiere a todo lo que sea relevante (de importancia) en cuanto a la “declaración específica” aparte de la “declaración específica misma” y del “contexto inmediato”.

(4) El contexto total. Esta expresión se refiere a todo lo que involucran las tres partes anteriormente mencionadas: la “declaración específica”, el “contexto inmediato” y el “contexto remoto”.

(5) El manejo de la evidencia. Para interpretar con precisión la Biblia, no es suficiente que simplemente se sepa que la evidencia existe —uno debe interpretar correctamente esa evidencia. Esto significa que uno debe tener algún método, alguna manera de manejar la evidencia.

Básicamente sólo hay dos alternativas en cuanto a cómo escoge alguien reaccionar ante la evidencia: (1) él puede escoger ser alguien racional o, (2) puede escoger ser alguien irracional.

Lo que significa ser racional. La ley de la Racionalidad (algunas veces llamada la Ley de la Razón Suficiente) dice que los hombres deben justificar sus conclusiones con evidencia adecuada. O se puede expresar de esta manera: uno debe llegar solamente a aquellas conclusiones que estén apoyadas por la evidencia. Adicional a esto, quien escoge ser racional debe: (a) afirmar que la verdad es objetiva (no subjetiva) y, de este modo, no cambia por los estados mentales del sujeto que la conoce. (b) afirmar que la verdad objetiva puede ser aprendida, lo cual significa que la verdad no es un misterio al alcance de unos cuantos sino que la misma está disponible y al alcance de todos quienes merezcan encontrarla (Mr. 4:11). (c) afirmar que hay una relevancia vital entre la evidencia y las conclusiones, éstas últimas se obtienen de lo primero. (d) negar que la fe cristiana sea “un salto a la oscuridad” (es decir, ser racionales es negarse a aceptar conclusiones que no estén respaldadas por la evidencia pertinente). (e) afirmar no solamente que los hombres pueden sino que también deben usar la lógica (los principios del razonamiento válido) para poder entender las declaraciones explícitas de la Biblia. (f) afirmar que lo enseñado implícitamente por la Biblia es tan divino y obligatorio como lo que se enseña explícitamente. (g) afirmar que “las Leyes del Pensamiento” (identidad, medio excluido y contradicción) son verdaderas.


#La lógica es el eje del pensamiento crítico y es extremadamente útil para sacar a la luz el error y establecer la verdad.  Hay principios en la lógica y nos gustaría presentarle a Usted las primeras tres leyes de la lógica las cuales son muy importantes:

  1. La Ley de la Identidad. 
  2. La Ley de la No Contradicción. 
  3. La Ley del Medio Excluido. 
     La ley de la identidad establece que A es A.  En otras palabras, algo es lo que es.  Una manzana es una manzana.  Si algo existe tiene una naturaleza, una esencia.  Por ejemplo, un libro tiene una portada y una contraportada con páginas en su interior.  Un automóvil tiene cuatro ruedas, asientos, puertas, vidrios, etc.  Un árbol tiene ramas, hojas, un tronco y raíces.  Esto también significa que cualquier cosa que exista tiene características.  Reconocemos lo que algo es al observar sus características.  Usted sabe que un árbol es un árbol debido a que ve sus ramas, sus hojas, su tronco, etc. 

     Aún más, si algo tiene una identidad, no puede tener otra, ya que ésta es única e individual.  En otras palabras: Si algo existe cuenta con una serie de atributos que son consistentes consigo mismo.  Este algo, no tiene un conjunto de atributos que sean inconsistentes consigo mismo.  Por lo tanto, podemos fácilmente concluir, que un gato no es un paracaídas.  Una manzana no es un automóvil de carreras y un árbol no es una película.

     La ley de la no contradicción nos dice que A no puede ser tanto A y ninguna A al mismo tiempo y en el mismo sentido.  En otras palabras: algo, como una declaración no puede ser al mismo tiempo tanto verdadero como falso y del mismo modo.  Con frecuencia usamos la ley de la no contradicción en discusiones y debates ya que somos capaces de reconocer cuando algo es contrario a sí mismo.  Si le dijéramos a Usted que ayer alguien fue de compras y más tarde le dijéramos que ese alguien no fue de compras, Usted nos corregiría diciéndonos que existe una contradicción.  Una contradicción ocurre cuando una declaración excluye la posibilidad de otra y aun ambas afirman ser verdaderas.  Ya que sabemos que ambas no pueden ser verdad, vemos entonces, una contradicción.  Basados en este principio, podemos concluir, que la verdad no se contradice a sí misma.  Este es un concepto muy importante.  Vamos a repetirlo: "La verdad no se contradice a sí misma."

     La ley del medio excluido dice que una declaración es verdadera o falsa.  Por ejemplo: "El cabello de esa mujer es castaño."  Es verdadero o falso que el cabello de esa mujer es castaño.  Otro ejemplo: La declaración "Estoy embarazado", es verdadera o falsa. Debido a quien escribe esta Lección es un hombre, no es posible que esté embarazado.  Por lo tanto, la declaración es falsa.  Si fuera una mujer, sería posible que estuviera embarazada dadas las condiciones normales del cuerpo de la mujer.  Cuando una mujer se encuentra embarazada, no existe una posición intermedia: Está, o no está embarazada.  La ley del medio excluido es importante ya que nos ayuda a tratar con absolutos y esto es particularmente importante en una sociedad donde el relativismo es promovido y las declaraciones verdaderas son negadas. 


     Por favor, revise estas tres leyes y familiarícese con estas ya que son extremadamente importantes cuando desarrollamos habilidades en el pensamiento crítico. Estas leyes, serán utilizadas a lo largo de las siguientes lecciones. #

Lo que significa ser irracional. Entre un número de cosas que significa ser alguien irracional están las siguientes. Ser alguien irracional es: (a) rechazar la Ley de la Racionalidad—es decir, rechazar la relevancia que tiene la evidencia para la conclusión. (b) renunciar a la posición de ser capaz de dar razones adecuadas (base o fundamento) para la doctrina que uno promueve y defiende. (c) afirmar que la verdad es subjetiva (no el definido cuerpo de verdad objetiva que es la Biblia), esto significaría que cada individuo, en efecto, “crea su propia verdad”. (d) afirmar que las proposiciones compuestas que involucran contradicción lógica pueden ser verdaderas —o que dos proposiciones que se oponen la una a la otra pueden ser ambas verdaderas. (e) afirmar que el uso del razonamiento válido (lógica) es antibíblico. (f) afirmar que ya que la verdad es subjetiva nadie está (o puede estar) realmente equivocado en cuanto a religión y que por consiguiente todas las denominaciones son tan aceptables ante Dios como la iglesia por la cual murió Cristo. (g) afirmar que nadie puede estar seguro de ninguna verdad (conocimiento), lo cual es una contradicción porque estaría afirmando que sabe que nadie puede saber nada. (h) afirmar que nada enseñado por implicación puede ser obligatorio para los hombres hoy en día.

La Biblia demanda que seamos racionales. Es cierto que hay hombres quienes asignan demasiado poder a la lógica y a la razón. La filosofía llamada el “Idealismo” hace esto. Pero ellos no toman en cuenta que la lógica sola no nos puede proveer contenido—ésta sólo puede ayudarnos a decidir con exactitud si la evidencia realmente garantiza una conclusión X.

Sin embargo, la correcta alternativa a este sobre énfasis en la lógica es no rechazar la lógica del todo. La “Logofobia” (temor a la lógica) no es la respuesta correcta al Idealismo. En cambio, la Biblia demanda que los hombres usen la lógica, reconociendo el papel correcto de la razón en conexión con la evidencia bíblica (1 Tes. 5:21). Es claro que en el presente hay algunos que están defendiendo el punto de vista que la lógica (los principios del razonamiento válido) tiene poca o ninguna importancia en los asuntos religiosos. Básicamente, este punto de vista sostiene que la lógica debe eliminarse de los temas espirituales y que la “fe” (un sentimiento que nada tenga que ver con la razón) es la que debe imperar. Pero este es un pervertido concepto que nada tiene que ver con la verdadera fe. Según la explícita enseñanza bíblica la fe está basada en la evidencia que Dios le ha dado al hombre (Rom. 10:17; 1:18-23). La fe bíblica no involucra un “salto a la oscuridad”—es decir, la fe no es la aceptación de una posición para la cual no se cuente con la evidencia adecuada. Ω

sábado, 1 de septiembre de 2012

2 Juan 9, un pasaje abusado


Hacia la conclusión de su segunda epístola, el apóstol Juan escribió: “Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo” (v. 9).

En años recientes, este pasaje se ha convertido en el foco de la tormenta. El significado de este pasaje ha sido distorsionado seriamente— tanto de parte de aquellos en la “izquierda” liberal, o de aquellos en la “derecha” radical.

Una pequeña minoría ha contendido que prácticamente todo desacuerdo acerca del significado de la Escritura cae dentro del alcance de 2 Juan 9 (por ejemplo, la versión de la Biblia que alguien usa, si una congregación puede o no puede tener un refrigerador en el edificio). Un creciente segmento “progresivo” alega que el pasaje está dirigido a la herejía del primer siglo que se oponía a la enseñanza que Jesús había venido “en carne” a la tierra.

Típico de este último punto de vista es un ensayo titulado: “2 John 9 And Christian Fellowship” [2 Juan 9 y la Comunión Cristiana] que apareció en el libro “The Peaceable Kingdom” [El Reino Pacífico] (Abilene, TX: Restoration Perspectives, 1993, pp. 71-92). Este volumen tiene como autor a Carroll D. Osburn, un profesor de Biblia de la Abilene Christian University.

Osburn carga contra la manera tradicional en la cual algunos han apelado a este pasaje “para eliminar de la comunión a cualquiera que está en desacuerdo con ellos” convirtiéndole en una “pesadilla hermenéutica”. Uno puede verse inclinado a estar de acuerdo si ese “cualquiera-con-el-que-esté-en-desacuerdo” representa una realidad. El problema es que Osburn, y quienes lo acompañan en su mentalidad “hermenéutica”, desaprueban que este pasaje tenga alguna aplicabilidad a su ambigua agenda de extender la comunión a varios cuerpos sectarios de la “Cristiandad”.

El profesor deja claro que, a su juicio, la prueba para la comunión cristiana es sencillamente la convicción que “Cristo es el Hijo de Dios” (p. 90). Asuntos tales como la observación semanal de la Cena del Señor, el uso de música instrumental en la adoración, el dogma del premilenialismo, o aquel asunto de si el bautismo es “para” o es “por” el perdón de pecados, son asuntos que no tienen ninguna consecuencia seria según él. Él le abriría de par en par las puertas de la comunión cristiana a aquellos que se suscriben a cualquiera de estas nociones. ¡Y él es un maestro de jóvenes!

El Texto
Consideremos algunos elementos de 2 Juan 9.

1.       El término “todo el que” significa todos y cada uno (comp. Jn. 3:16; Apo. 22:18).

2.       “Se desvía” (proagon) significa “tomar la delantera, desviarse” (F. W. Danker, Greek –English Lexicon, 2000, p. 864). La forma en tiempo presente sugiere un movimiento persistente en dirección equivocada.

3.       “No permanece” (tiempo presente) refleja el lado negativo de la digresión. Ir más allá es no permanecer, dentro del límite prescrito.

Luego está la frase controversial “la enseñanza de Cristo”. El punto principal de la contención involucra el significado de tou Christou, “de Cristo”. En el Testamento en griego, la frase está en el caso genitivo, el cual, generalmente, es visto como el caso de “posesión”. Sin embargo, el asunto es más complejo, ya que el genitivo es más “elástico” que cualquier otro caso griego, conllevando un amplio rango de relaciones semánticas (Daniel Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics, Zondervan, 1996, pp. 74-75). Wallace presenta una lista de no menos de 33 usos del genitivo en el Nuevo Testamento.

La batalla se ha mantenido principalmente en si el genitivo de 2 Juan 9 es “objetivo” o “subjetivo”. Si se toma como objetivo, la frase significa “la enseñanza acerca de Cristo”. Si se ve como  subjetivo, el sentido es “la enseñanza que es de Cristo”, es decir, la que viene de parte de Él. La realidad es ésta, aquí hay una forma del genitivo, llamada el “genitivo plenario”, el cual abarca tanto el sentido objetivo como el subjetivo. Por ejemplo, la frase “la revelación de Jesucristo” (Apo. 1:1) es una revelación acerca de Cristo y de parte de Cristo (Wallace, 119-121).

Cualquier estudiante serio del Nuevo Testamento griego sabe que esta cuestión no es tanto una cuestión de gramática, más bien es un asunto de exégesis (vea A.T. Robertson, Historical Grammar, Hodder & Stoughton, 1919, p. 499). En otras palabras, el contexto será el factor decisivo para proveer dirección en la interpretación de la frase.

En el proceso de la exégesis bíblica, el término “contexto” se emplea en dos sentidos. Tiene que ver con lo que rodea inmediatamente a un cierto pasaje, y también se relaciona con la enseñanza general de la Escritura acerca del tema bajo cuestión.

Osburn concede que algunos de los más respetables eruditos en griego están convencidos que el genitivo en 2 Juan 9 es subjetivo, es decir, que indica la enseñanza que viene de parte de Cristo. Él menciona los nombres de A. T. Robertson, B. F. Wescott y A. E. Brook. Pudo haber añadido a J. H. Thayer, G. Abbott-Smith. Edward Robinson, John Stott, R. C. H. Lenski y a un hueste de nombres más. El difunto J. W. Roberts observó: “Indudablemente la mayoría de los comentaristas están de parte del genitivo subjetivo” (The Letters of Johnk, Sweet, 1968, p. 164).

Pero hay un asunto crucial. ¿Hay algo— sea en la Escritura o en la lógica —que pudiera guiar a alguien a la conclusión de que él debe creer  en la enseñanza “acerca de Cristo”, es decir, que Jesús vivió en la tierra como “humano”, pero que es libre de estar en desacuerdo con la “enseñanza que dio Cristo”, por ejemplo, sus instrucciones en cuanto a la adoración, el plan de salvación, su escatología, etc.? ¿Tiene esto algún sentido? Y sin embargo, Osburn alega que una aplicación de 2 Juan 9 a esos temas refleja una disposición “sectaria” (p. 73).

Implicaciones lógicas
Si la expresión “la enseñanza de Cristo” en 2 Juan 9 es exclusivamente una advertencia acerca de negar “la doctrina de la encarnación”,  es decir, la verdad de que “Jesucristo vino en carne” (Osburn, pp. 82-83), la siguiente conclusión es la que debe seguir. Los Testigos de Jehová, los Unitarios, y una amplia variedad de modernistas no deben ser excluidos de la comunión cristiana, porque todos estos concuerdan con la idea que Jesús de Nazaret vivió en carne. La Watchtower argumenta que “él no era más que un ser humano perfecto”, pero ellos no repudian Su naturaleza humana.

Hasta los modernistas creen que un hombre llamado “Jesús” vivió hace algunos siglos y que en “algún” sentido él era divino. Sin embargo, ellos niegan que Él haya nacido de una virgen, que hizo milagros, o que se levantó de entre los muertos. ¿Por qué sería más grave negar la naturaleza humana de Cristo que repudiar las evidencias de su esencia divina?

Pero el hermano admite que rechazar que “Jesús es el Señor” está incluido en esta advertencia. ¿Cómo llega él a esa conclusión? Él va más allá de 2 Juan 9 e importa material de 1 Juan (2:22; 4:2, 15) para apoyar su argumento (p. 88). Muy bien, las comparaciones son una metodología legítima. Sin embargo, difícilmente son consistentes para Osburn debido precisamente a que él las critica en otros (pp. 74ss) quienes han apelado a ellas en cuanto al uso del genitivo subjetivo en relación con “la enseñanza” del Señor en el registro del evangelio según Juan, y en el libro de Apocalipsis (vea Jn. 7:17; 18:19; comp. 1 Jn. 1:5; Apo. 2:14-15).

El problema con estos hermanos no es la gramática; es el “corazón”. Han abandonado el ideal de restaurar el cristianismo primitivo. Anhelan la fraternización con las sectas, y quieren arrastrar a toda la hermandad con ellos. Pero muchos se niegan a permitirlo. ¡Qué crezca ese número! Ω